argumentos intelectuales, los ideólogos militares esgrimieron las veladas amenazas del pasado. Ser hostil a la obvia militarización que el cacerismo propició se constituyó en un clásico acto de «traición a la patria»631. Para la forja de la nueva identidad militar no solo se inauguraron nuevos espacios públicos, se imprimieron miles de textos de difusión y se puso en marcha un sofisticado sistema de prensa y propaganda, sino que, además, se desplegó explícita y abiertamente el poder material del ejército. Este, fortalecido a la sombra del cacerismo, intentó influir de manera directa sobre las maquinarias políticas provincianas. Lo anterior fue posible mediante un abierto proceso de hegemonización sobre el cuerpo paramilitar que el Partido Civil había intentado cooptar algunos años antes la Guardia Nacional. Con la finalidad de concentrar en un espacio físico a los miembros del ejército, en 1888 se creó el Centro Militar del Perú, dirigido por importantes camaradas de Cáceres en la Campaña de la Breña632, el cual tuvo como propósito fundamental «dar mayor lustre a las armas» y defender a la institución de los ataques de los sectores antimilitares del país633. Estos habían acusado persistentemente al ejército de la derrota frente a Chile. Para lograr su cometido, el Centro Militar promovió una activa participación de los socios capitalinos y provincianos634, unos 122 inicialmente, en charlas y conferencias especializadas. Asimismo, la organización de la biblioteca, la difusión de periódicos y revistas internacionales y el contacto estrecho con otros militares latinoamericanos, como el argentino Roque Sáenz Peña, puso en evidencia la búsqueda de nuevas fronteras político-intelectuales por parte de los gestores del neomilitarismo de la posguerra. La conquista de nuevos y desconocidos espacios políticos e intelectuales se pudo lograr a través de la difusión de la palabra escrita. En efecto, el Centro Militar fue el eje articulador desde donde se irradió la nueva ideología ilustrada y cohesionadora del ejército635. La Revista Militar y Naval, órgano oficial de difusión del centro, fundada el 1 de abril de 1888, fue el pilar de la nueva ideología militarista, junto con otras publicaciones importantes como Faro Militar, Actualidad Militar, el Boletín del Ministerio de Guerra y Marina, Código de la Marina Militar del Perú, Teoría del Tiro, Curso de Higiene Militar y El Catecismo del Recluta636. La difusión nacional del manual militar del breñero César Soto Quintanilla puede darnos una idea de las intenciones ideológicas de los reconstituidos núcleos militares. La obra del teniente coronel César Soto 282
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