importante de intelectuales civilistas provincianos616, comenzó a mostrar un lento proceso de recuperación tanto a nivel de la «alta» industria como del sector artesanal. En tal contexto, cabe destacar el surgimiento de importantes industrias textiles, alimenticias, de muebles y de cerveza, en manos de inmigrantes, extranjeros o nacionales617; junto con el crecimiento de una producción artesanal, cueros, cigarrillos, muebles, camisas y productos comestibles, al parecer a cargo de una pequeña burguesía nacional (Basadre, 1983, VII, pp. 119-121; Thorp & Bertram, 1985, pp. 44 y 47). El renacimiento del artesanado urbano nacional se puso de manifiesto el 30 de mayo de 1886, cuando fue fundada una nueva organización gremial: la Confederación de Artesanos Unión Universal. Esta intentó concentrar a los diferentes gremios urbanos dispersos618. Un par de años después, el 28 de julio de 1888, se inauguró, con la asistencia de tres mil artesanos y obreros, el Consejo Central de dicha entidad. La confederación se refundió con la Sociedad Republicana de la Unión Universal de Artesanos y llegó a expandir su radio de acción a otros sectores laborales. Para 1894, la fuerza de los artesanos confederados se evidenció al formarse la mixta confederada, unida con gremios de hojalateros y obreros; también surgieron otras organizaciones artesanales en provincias (Guerra, 19661984, p. 78)619. La descentralización fiscal propiciada por el gobierno cacerista, y que reanimó a los gobiernos locales, estimuló la vieja conexión entre artesanado y administración municipal en departamentos como Arequipa (Basadre, 1983, VII, p. 170). Si bien carecemos de datos específicos sobre las organizaciones artesanales del período de la posguerra620, es probable sostener que junto con aquellas debió renacer el republicanismo democratizante de los años aurorales del civilismo. La tendencia al asociacionismo no se circunscribió solo a los grupos laborales. Los años de la «Reconstrucción» fueron un período de intensa actividad cultural y social. Así, en esa etapa aparecieron o se reorganizaron centros intelectuales como El Ateneo de Lima, la Academia de la Lengua de Lima, la Universidad de Trujillo, la Academia Nacional de Medicina y la Sociedad Geográfica de Lima. Las animadas tertulias literarias capitalinas, con importante participación femenina621, fueron lugar común durante los años de la posguerra así como lo fueron también la reorganización y fundación de diferentes grupos políticos. En tal coyuntura, la promoción a la educación fue el centro de la atención de los núcleos civiles que lentamente empezaron a rearticularse. 279
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