La interesante división del trabajo anteriormente señalada: militares fieles a Cáceres en los gobiernos locales y civiles en el parlamento, permitió que ambas fuerzas reconstruyeran el prestigio que la guerra había destruido. Sin embargo, el período de la «Reconstrucción» no se ocupó tan solo de apuntalar viejos símbolos y zurcir menoscabados prestigios institucionales. La tarea fundamental del gobierno cívico-militar que sucedió a aquella fue devolver al país las bases económicas, políticas y de estabilidad social que el conflicto con Chile había hecho desaparecer. «La gran obra de reconstrucción patria» irremisiblemente unida, en palabras de Cáceres, a la «nueva era constitucional de la República», iba a posibilitar la restauración del principio de autoridad, el apaciguamiento nacional y la creación de nuevas bases materiales para la nación. La «unificación de la familia peruana», cuyo hogar reposaba en un terreno «accidentado por las catástrofes» con una economía en ruinas y con «una gran mayoría de ciudadanos empobrecidos por la guerra y sin elementos de trabajo», se constituyó en la meta más preciada de la administración encabezada por Andrés Avelino Cáceres559. Las medidas más importantes tomadas por la administración cacerista para enfrentar los endémicos problemas económicos del país, agudizados por la guerra, fueron: el retiro del papel moneda depreciado (1887-1888) y la firma del Contrato Grace560. La puesta en marcha de este último liberó a las élites económicas, principalmente a los grupos comerciales y exportadores, del fantasma que les había imposibilitado construir un proyecto político a largo plazo, permitiéndoles, asimismo, una asociación en términos desiguales con el huidizo inversor extranjero. Así, la cancelación de la deuda externa y atracción al inversionista extranjero se constituyeron en las dos caras de la moneda del controversial contrato561. Sin embargo, la intensa discusión que provocó la firma del contrato en los círculos políticos e intelectuales limeños mostró lo contradictorio de los intereses en la plataforma autoritaria-constitucional que llevó al general Cáceres al poder. La firma del Contrato Grace posibilitó que el gobierno peruano cancelara las demandas de los tenedores de bonos. A manera de compensación por la importante deuda de aproximadamente cincuenta millones de libras esterlinas que se les tenía, aquellos obtuvieron el control del sistema ferroviario, lo que quedaba del negocio del guano, además de otras concesiones562. Michael Grace, antiguo consignatario del guano563, tuvo el papel central en las negociaciones al promover, más tarde, una 266
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