Nacional» el único esclavo era el «vil metal» (Dávalos y Lissón, 1941, p. 11)493. Las duras experiencias por las que atravesó la élite civilista limeña como producto de su incapacidad de constituirse política y económicamente, unidas a la posterior derrota peruana frente a Chile, que determinó la pérdida de los riquísimos territorios salitreros de Tarapacá, provocaron un viraje en las prioridades de un importante sector de la dirigencia peruana. Para él mismo, la política, la virtud, la fuerza moral y el arte perdieron su prioridad y pasaron a ocupar un lugar subordinado frente a la fuerza real de la riqueza material494. Sin ella, en palabras de muchos como Alzamora, todo resultaba incompleto. Para alcanzar una base económica sólida, elemento imprescindible para la elaboración de cualquier proyecto político estable, era fundamental sacrificar los ideales y bloquear los sentimientos, además de tener que contarse con un espíritu perseverante495. En pocas palabras, el tiempo de las utopías políticas democratizadoras había finalizado. Este capítulo analizará las transformaciones económicas, sociales, políticas e ideológicas que tuvieron lugar en el período histórico denominado de la «Reconstrucción Nacional», que abarcó los años de 1886-1894 y se caracterizó por una reformulación del proyecto republicano previo a la guerra. Al trazar la imagen del ideal republicano posterior a aquella se observa que dicho ideal mantuvo su vigencia, aunque renunciando a la línea de acción democratizante del pasado. A nivel intelectual, este cambio político-ideológico estuvo permeado por las corrientes positivistas en boga, que incidían en la conocida fórmula de «orden y progreso»496; y a nivel material, por la herencia de destrucción económica y fragmentación política que dejó la Guerra del Pacífico. La aniquilación del aparato productivo nacional, que incluyó a la riqueza estatal salitrera y a las bases económicas de las activas burguesías regionales leales al civilismo, demandó la implementación de una dictadura militar organizadora con apoyo parlamentario. Una vez más, como sus homólogos de la Primera República, los frágiles núcleos civiles del período de la postguerra apelaron al apoyo militar con la finalidad de «salvar a las instituciones republicanas». El proyecto republicano del período de la postguerra, recreado por la coalición cívico-militar jefaturada por el general Andrés A. Cáceres, exhibió características peculiares. El «militarismo-civilista», en el cual Cáceres y los núcleos políticos civiles que lo apoyaron establecieron una 251
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