La utopía republicana

élite económica capitalina, debía aportar 20 000 soles. Si no lo hacían se procedía a destruir sus propiedades por un valor tres veces mayor al de la erogación. Los cupos a las haciendas norteñas y a las de la sierra central, establecidos por Lynch y Letelier, respectivamente, y los robos incalculables del patrimonio nacional peruano serán motivo de un análisis posterior. (Para este punto ver Basadre, 1993, VI, pp. 254 y 258259). 475 Para una aproximación a las metas políticas de los provisorios ver Maúrtua (1901, p. 89). 476 El Congreso de Chorrillos reunido, entre junio y agosto, se sustentó en la Constitución de 1860, la cual prescribía el mantenimiento de la integridad territorial del país. García Calderón al sustentar su negativa de firmar la paz con cesión territorial subrayaba: «no quiero que mi nombre pase a la posteridad con el estigma de reprobación que los pueblos de América impondrán al que legalice entre ellos el funesto sistema de conquista» (Paz Soldán, 1979, pp. 753-56). 477 Sobre el vital «apoyo moral» norteamericano a la causa peruana y su posterior neutralización, por parte de Chile, ver Guerra (1991, pp. 251-268). 478 Para una aproximación al gobierno de Lizardo Montero en Arequipa ver Carpio Muñoz (1991, pp. 73-93). Para la convocatoria al congreso arequipeño: Convocatoria del Vicepresidente Montero a la reunión de un Congreso en Arequipa (Arequipa, 14 de octubre de 1882). 479 Para un balance de las asignaciones y cupos que pagaron los distritos agrícolas arequipeños para el mantenimiento del gobierno de Montero ver Carpio Muñoz (1991, p. 79). 480 El gobierno de Lizardo Montero, instalado en Arequipa, propició una serie de actos públicos. Aparte de los «actos doctrinales», paradas y desfiles, en las que participaban centenares de «ciudadanos», su administración dio una especial importancia a los aspectos formales de la misma tales como: procesiones, instalaciones de la corte judicial, clausuras de colegios, misas, clausura del año universitario, retretas, revisiones de tropas y demás (Carpio Muñoz, 1991, p. 79). 481 En la Convocatoria a la Asamblea de los Representantes de las Provincias del Norte, fechada el 16 de setiembre de 1882, el jefe político militar norteño, Miguel Iglesias señaló que ante la ruptura, por parte de la representación monterista, de su relación con «la Región del Norte» los pueblos que la conformaban, Piura, Cajamarca, Amazonas, Loreto, Lambayeque, Libertad y Ancash, decidieron sobre el modo en que debían gobernarse y de las relaciones que debían de conservar con el Centro y el Sur del país. En una carta posterior a García Calderón, Iglesias señaló al «aislamiento», la insostenible crisis económica y a la marginación política del norte, «pueblos que no podían seguir siendo el juguete de planes personales», como las causas de su actitud frente a Chile [Luz al Cuadro. Documentos Comprobantes de como se ha iniciado y perseguido la paz entre el Perú y Chile (Cajamarca, 1883)]. 482 «Guerreros de Gabinete, patriotas de taberna, zurcidores de intrigas infernales. Cobardes, mil veces cobardes, autores de la catástrofe nacional» (Manifiesto de Montán. Miguel Iglesias a sus conciudadanos). 483 «Se habla de una especie de honor que impide los arreglos pacíficos cediendo un 246

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