La utopía republicana

«haré todo lo que esté a mi alcance para estrechar las relaciones de amistad que existen entre esta nación y la vuestra, y para daros la prueba de simpatía a la que sois acreedor» [Discurso pronunciado en la solemne recepción del Ministro de los Estados Unidos, el 2 de agosto de 1881. García Calderón, 1949, pp. 58-59]. 467 «Las naciones no pueden vivir aisladas del mundo. Hay para cada una de ellas un elemento de existencia en la opinión de las demás. Esta opinión da la vida moral, que preside la material y la sostiene. La condición esencial de esta vida normal es la estabilidad de las instituciones libres. Cambiar de gobiernos cada día, cambiar de instituciones con cada gobierno, vivir en inestabilidad perpetúa es un espectáculo del que aportan su vista los extraños» (A los Pueblos de la República). 468 García Calderón llegó a negociar con Hurblut la cesión de una base naval y carbonera para los Estados Unidos en territorio peruano, privilegios a una compañía norteamericana en la explotación del salitre, y un papel importante para los norteamericanos en la negociación de la deuda peruana (Basadre, 1993, VI, p. 268 y Guerra, 1991, p. 253); respecto a la adhesión de los departamentos del sur, el presidente provisorio señalaba como «el heroico pueblo de Arequipa, el valiente ejército reunido en sus muros y los no menos denodados pueblos de Moquegua, Puno y Cuzco proclamaron el régimen constitucional y reconocieron al Gobierno Provisorio en los días 7 y 8 de octubre de 1881». Montero en Cajamarca recalcó, por otro lado, como «A favor de la mediación norteamericana» se salvaría «el territorio nacional». (Mensaje de Francisco García Calderón al Congreso, 7 de noviembre de 1881 y Basadre, 1993, VI, p. 269). 469 «Hoy las pasiones se han calmado-una dura cadena de desgracias ha hecho ver a todos que la política de Chile ha sido y es dividir para reinar; y si hubo un tiempo en que nosotros mismos con nuestra división dimos a Chile lo que buscaba, dentro de poco unidos seremos fuertes y podremos celebrar una paz duradera». (Mensaje de Francisco García Calderón al Congreso, 7 de noviembre de 1881.) 470 Para la renuncia y sus motivos ver: Proclama de Don Nicolás de Piérola al dimitir el mando supremo, (Tarma, 28 de noviembre de 1881); Decreto de Don Nicolás de Piérola dimitiendo el mando, (Tarma, 28 de noviembre de 1881). 471 Las actas de adhesión popular y militar de Arequipa (7 de octubre), Puno (8 de octubre), Cuzco (20 de octubre) y finalmente el Norte dos días después evidencian como el, inicialmente, débil núcleo capitalino logró conquistar importantes lealtades y unificar a las fuerzas políticas nacionales en un solo frente (Guerra, 1991, p. 173). 472 Un recuento de primera mano sobre la suerte del Gobierno Provisorio y su presidente está dado por el libro de Francisco García Calderón, anteriormente citado: Memorias del Cautiverio (1949); para una aproximación a las circunstancias del apresamiento y deportación del Presidente Provisorio ver: Guerra (1991, pp. 293-303). 473 Para una lista de los deportados, entre los que se encontraban importantes civilistas y «nacionales», ver Martín (1970). 474 El decreto emitido por el gobierno de ocupación, el 7 de marzo de 1881, estableció que Lima y Callao debían pagar un cupo mensual de un millón de soles en plata o su equivalente en moneda corriente. Cada uno de los miembros de la lista de los que debían erogar, entre los que se encontraban connotados miembros del civilismo y de la 245

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