pedazo de terreno, y por no ceder ese pedazo de terreno que representa un puñado de oro, fuente de nuestra pasada corrupción, permitimos que el pabellón enemigo se levante indefinidamente sobre nuestras más altas torres, desde Tumbes al Loa; ¡que se saqueen e incendien nuestros hogares, que se profanen nuestros templos, que se insulte a nuestras madres, esposas e hijas! (Manifiesto de Montán. Miguel Iglesias a sus conciudadanos). 484 Para este punto ver: Ley del 30 de diciembre de 1882. Dictada por la Asamblea de Cajamarca designando las atribuciones del Poder Ejecutivo; Ley Autorizando al Poder Ejecutivo para celebrar la paz con Chile (Cajamarca, 1882); Ley del 30 de diciembre de 1882 dictada por la Asamblea de Cajamarca eligiendo Presidente Regenerador del Perú al General Miguel Iglesias (Cajamarca, 1882); Proclama del Presidente Regenerador a los Pueblos del Sur (Cajamarca, 1883); sobre los intentos de García Calderón por neutralizar los intentos pacifistas de Iglesias: Luz al Cuadro. Documentos Comprobantes de como se ha iniciado y perseguido la Paz entre el Perú y Chile (Cajamarca, 1883); para las acusaciones del congreso arequipeño contra la política de Iglesias: Mensaje de S. E. el Vicepresidente de la República. Encargado del Poder Ejecutivo, Don Lizardo Montero al abrirse sesiones del Congreso (Arequipa, 1883). 485 «No se hacía la guerra ni la paz. El ejército de Chile descansaba de sus fatigas en Tacna, en Lima, en Trujillo. El Perú dividido en dos bandos de locos se devoraba a sí mismo. En Ayacucho el delirio intransigente, y, en Lima, o en la Magdalena … la intriga al servicio de la vacilación y el miedo» (Luz al Cuadro). 486 La relativa autonomía de Cajamarca, lugar de origen de Miguel Iglesias, frente a la presencia e interferencia del Estado es un punto que debió de pesar, también, en la actitud asumida por los norteños. Para este interesante punto y para un perfil social de la élite cajamarquina: Florencia Mallon, «Nationalist and Anti-State Coalitions in the War of the Pacific: Junín and Cajamarca, 1879-1902» (1987, pp. 251-266). 487 Para este punto ver: Martí, Monografía Histórica del Departamento de Lambayeque, 69-72; Paz Soldán (1979, II, pp. 227-241) y Mensaje de S. E. el Jefe del Norte General Don Miguel Iglesias a la Asamblea de Cajamarca. 488 «Esta región privilegiada del Norte, llena de opulencia antes de ahora, por su comercio, minería y agricultura, ha soportado i sufrido a la vez que los otros pueblos, pérdidas de grave consideración, hasta el extremo de haber casi desaparecido esas fuentes de riqueza en que tenía esperanzas fundadas para llegar a mayor progreso, a un porvenir grandioso; i comprendiendo que sería segura i completa su ruina, agotándosele todos sus elementos productivos con la continuación de las hostilidades, no ha vacilado un momento en buscar un medio adecuado para la cesación del peligro en que se encuentra» (Manifiesto de la Asamblea del Norte a los demás pueblos de la República Peruana, Cajamarca, 25 de diciembre de 1882). 489 En la memoria de Lynch este lo señalaba claramente: «La destrucción de ese caudillo (refiriéndose a Cáceres) era indispensable para facilitar las negociaciones de paz, consolidar el Gobierno del General Iglesias y concluir con las esperanzas de los ilusos» (Memoria que el contralmirante Patricio Lynch presenta al gobierno de Chile, 120). Sobre la «Campaña de la Breña» ver: Cáceres (1973, I y II) y Manrique (1981). 490 La carencia de municiones y la carencia de arma blanca para continuar la defensa 247
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