Lynch. Homenaje de la Armada chilena a Patricio Lynch en el centenario de su nacimiento, 1852-1952; Lynch (1882; 1883). 460 La estrategia política de los chilenos fue llegar a un acuerdo consensual con el gobierno del Perú: «Lo que los representantes de Chile han deseado y lo que su prensa día a día no se ha cansado de predicar, es la formación de un Gobierno Nacional que defina la situación para ajustar a ella sus procedimientos, y evitarse tal vez la ingrata tarea de requisiciones coercitivas que puedan tomar un carácter violento y tan duro para el que les ejecuta como para el que las recibe…» (Recortes 1881 en Guerra, 1991, p. 200). 461 El gobierno de García Calderón declaró vigente la Constitución de 1860, que había sido declarada en suspenso por el Estatuto Provisorio de la dictadura pierolista de 1879, y procuró, asimismo, la instalación del Poder Legislativo y Judicial. 462 El apoyo de la comunidad financiera internacional resultaba fundamental para hacer frente a los ingentes gastos de indemnización al gobierno de Chile. Fue por ello que el Gobierno Provisorio retomó las conversaciones con la Sociedad General de Crédito Industrial y Comercial, entidad interesada en el salitre y el guano. Aquella obtendría la exclusividad de estos abonos, a cambio de asumir por cierto número de años la deuda peruana, a pagar a Chile una indemnización de veinte millones y a garantizar las obligaciones nacionales de ambos países (Basadre, 1983, VI, p. 265; Palacios Moreyra 1983, p. 216). 463 Basadre (1983, VI, p. 261); los civilistas eran vistos en Junín como: «los grandes egoístas de la Banca limeña, antiguos monopolizadores de aquellos filones de riqueza pública que se llamaron huano y salitre, y cuyos embrollos y trabacuentas originaron la maldita guerra que nos abate y nos aniquila» («El Porvenir de Junín», no 5, citado por Manrique, 1981, p. 79). 464 En su mensaje al Congreso de Chorrillos, García Calderón señaló que la dictadura, después de haber eliminado las libertades públicas, derrochado los caudales públicos, sembrado la anarquía social y puesto «acechanzas» al ejército del sur, concluyó «causando la terrible hecatombe» de San Juan y Miraflores (Mensaje de S. E. El Presidente Provisorio de la República Dr. Don Francisco García Calderón al Congreso Extraordinario de 1881). En la proclama «A los Pueblos del Perú», los miembros del Gobierno Provisorio puntualizaban que la ilegitimidad de la dictadura radicaba en que se había levantado «contra las instituciones patrias, en circunstancias esencialmente militares» (A los Pueblos del Perú). 465 En carta a Aurelio García y García, secretario de Piérola, fechada el 21 de setiembre de 1881, el general Stephen Hurblut, ministro norteamericano en Lima, desconocía la legitimidad del régimen dictatorial, nacido como producto de «actos revolucionarios y atentatorios al acatamiento debido a la Ley». La dictadura, en palabras de Hurblut, «condujo al Perú a desastrosas derrotas y el Dictador se fugó de la Capital». Respecto al Gobierno Provisorio Hurblut señalaba que, al contar con el apoyo del Congreso Nacional, constituía «un esfuerzo hacia el restablecimiento en este país de un gobierno regular y constitucional» (Carta del Ministro de Estados Unidos al Secretario de Piérola citado por García Calderón, 1949, p. 60). 466 En el discurso pronunciado en la recepción a Hurblut, García Calderón subrayaba: 244
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