La utopía republicana

según un testigo chileno, se peleó casa a casa, ventana a ventana, azotea a azotea, a pesar de estar los peruanos rodeados por los chilenos, que convergieron sobre el balneario. El arrojo y el encarnizamiento con que se batían los defensores de «el hogar» fue algo que sorprendió al chileno Vicuña Mackena (Basadre, 1983, VIII, pp. 301-302). 448 «Declarase residencia del Gobierno el lugar donde se encuentre el Jefe Supremo y su Secretario General» (Proclama de Nicolás de Piérola en Fuentes (1881, p. 197). 449 Proclama de Nicolás de Piérola en Fuentes (1881, p. 197). «Créanse dos nuevas jefaturas políticas militares: una en el norte, comprendiendo los departamentos de Piura, Lambayeque, Libertad, Cajamarca, Amazonas, Loreto y Áncash; y otra en el centro, compuesta por los departamentos de Lima, Callao, Ica, Junín, Huánuco, Huancavelica y Ayacucho». Cabe recordar, asimismo, que casi un año antes, el 27 de setiembre de 1880, Piérola había nombrado al prefecto arequipeño, Pedro A. del Solar como jefe político militar del sur. Su jurisdicción comprendía los departamentos de Arequipa, Apurímac, Cusco, Puno, Moquegua, Tacna y Tarapacá. Las del norte y centro recayeron en el contralmirante Lizardo Montero y en Juan Martín Echenique, respectivamente. Este último fue separado más adelante de la jefatura y su lugar fue ocupado por Andrés A. Cáceres. 450 A la llegada de Piérola a Tarma «gran número de personas a caballo, salió a recibirle a dos leguas de distancia sobre el camino en donde el pueblo con música, vítores y flores se precipitaba a su encuentro. La ciudad se hallaba engalanada y materialmente cubiertos sus afueras … por todos sus habitantes». El trayecto de Piérola fue realizado «bajo una verdadera lluvia de flores» [Llegada de S. E., el Jefe Supremo D. Nicolás de Piérola a la ciudad de Jauja en Manrique, 1981, pp. 72-73.] Sobre el repudio al civilismo y la identificación populista de los núcleos políticos serranos, ver Manrique (1981, pp. 78 y 58). 451 El ejército organizado por Piérola, que fue la base del ejército de la resistencia dirigido por Cáceres, se mantuvo a través de los impuestos que se crearon, así como del apoyo pecuniario y logístico de importantes hacendados serranos como los Valladares y el obispo Manuel Teodoro del Valle. Para este punto ver Ulloa (1949, p. 284) y Manrique (1981, pp. 73-75). 452 Para la abortada revuelta civilista en Cerro de Pasco ver Manrique (1981, p. 81); sobre los afanes pierolistas de reforzar relaciones con Bolivia, que incluso lo llevaron a viajar en junio de 1881 a dicho país y firmar un Tratado de Comercio, resulta interesante analizar su Mensaje de S. E. El Jefe Supremo de la República del Perú al H. Consejo de Estado al presentarle el Protocolo firmado para negociar la Confederación de los Estados Unidos Bolivianos. 453 El 28 de julio de 1881, en la ciudad serrana de Ayacucho, se instaló el Congreso presidido por el cusqueño, Pío Benigno Meza. Aquel, que funcionó en el templo y convento de San Agustín, mientras el Ejecutivo lo hacía en la Prefectura de la ciudad, dio una ley que invistió al dictador con «el carácter de Presidente de la República». Lo anterior ocurrió a pesar de que un grupo de congresistas civilistas decidió mantenerse al margen de las decisiones de la mayoría pierolista y otro grupo importante de ellos no pudo, debido a la ocupación, acudir a la convocatoria (Ulloa, 1949, pp. 286-287); en relación con la representación provinciana que participó y la que, por motivos de la guerra, no logró apersonarse, ver Echegaray (1965, pp. 513-519) y Mensaje del 242

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx