Apuntando con su mano al Congreso, el dictador enfatizaba que «todo había sido falsificado» allí, desde las leyes hasta la representatividad» (Mensaje de Piérola al Consejo de Estado, 10 de enero de 1880). 432 Para una aproximación a los ferrocarriles que serían transferidos y a los pormenores del contrato Dreyfus-Piérola ver Ulloa (1949, p. 252) y Palacios Moreyra (1983, pp. 210-212). 433 «Lógico es, sin embargo, el resultado de los últimos sucesos. Blanco de las iras de dos partidos que, desde tiempo atrás, vienen luchando por adueñarse del poder i contando uno de ellos con las simpatías de los llamados a defender la constitucionalidad, he debido de sucumbir sólo y abandonado. Para el Partido Civil, para el que jamás he prestado mi humilde concurso, he sido una amenaza, para el pierolista un obstáculo». (Manifiesto del Jeneral La Cotera a la Nación, Lima, 27 de diciembre de 1879.) 434 Ibidem. 435 Para este punto ver: Miró Quesada (1961, pp. 131-143); Ojeada sobre un Manifiesto, Panamá, 30 de abril de 1881; Quiroz, (1992, p. 41). 436 Para una recopilación de los decretos del gobierno dictatorial «en prosa y en verso» ver la fundamental obra de Manuel Atanasio Fuentes (1881). 437 La legión del mérito, una muestra del desborde imaginativo pierolista, era la asociación a la cual pertenecían: «todos aquellos a quienes, conforme a su estatuto, se confiriera el diploma de miembro de ella». Los miembros tenían derecho a usar en público «una condecoración, consistente en una banda de seda al cuello, color rojo de dos centímetros de ancho, terminada en una cruz griega de acero con guirnalda esmaltada y la siguiente inscripción: la República al mérito de (nombre del agraciado)». Era anexa a esta condecoración una «pensión mensual vitalicia de quinientos Incas». (Fuentes, 1881, p. 24). 438 En junio de 1880, luego de la fracasada batalla de Arica y en medio del inicio de la destrucción brutal y sistemática del aparato productivo peruano por parte de los ejércitos chilenos, Piérola señalaba: «Que quemen, que arrasen nuestras indefensas poblaciones, que talen nuestros campos si pueden; estamos resueltos a todo, no renunciaremos la vindicación de nuestro derecho, no cederemos una pulgada de nuestro suelo, no aceptaremos la paz que nunca serán capaces de imponernos» (Manifiesto de Piérola, 13 de junio de 1880). 439 «No soy sino el medio por el cual el país manifiesta su deseo, que es el de vengar la honra de la República. No tenemos elementos marítimos ni terrestres, pero tenemos todo, porque tenemos la ambición santa que guía al patriotismo de los peruanos en su único deseo» (Ulloa, 1949, p. 248). Sobre la corrupción e ineptitud del régimen que gastó en once meses más de 45 millones de soles ver Comentario de José María Químper al Mensaje de Don Nicolás de Piérola a la Asamblea de Ayacucho, 15 de agosto de 1881 (Mensaje de S. E. El Presidente Provisorio de la República Dr. Don Francisco García Calderón al Congreso Extraordinario de 1881). Para las relaciones con la Iglesia, ver Ulloa (1949, p. 249). Para una evaluación general del gobierno dictatorial, ver Mariano Felipe Paz Soldán (1979, II, pp. 217-241). 440 Para la campaña de Lima ver: De la Barra (1959); Campaña del ejército chileno 240
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