llegue el momento, podamos hacerlo introducir por algún lugar» (José de la RivaAgüero a Manuel Pardo, 14 de mayo de 1878, AMP, CMP). 405 En carta a su amigo chileno Benjamín Vicuña Mackenna, Manuel Pardo comentaba, refiriéndose a sus partidarios: «Están vencedores en ambas cámaras y en arreglos macmahonianos con Prado y no quieren que mi presencia los perturbe». En una carta posterior, a propósito de su llegada a Lima, subrayaba: «hasta la víspera de mi llegada se repartían en las plazas y en los teatros millares de proclamas … Mi presencia inerme en medio de estos locos viniendo a cumplir fríamente mi deber y mis palabras de paz dirigidas a los nuestros han precipitado la crisis como un reactivo» (Manuel Pardo a Benjamín Vicuña Mackenna, Lima, setiembre de 1878, AMP, CMP). 406 En carta a Manuel Pardo, el abogado Francisco Rosas le comunicaba sobre la evolución política limeña: «No es tiempo de que U. pueda presentarse entre los suyos. Correría U. grandes riesgos, y tal vez paralizaría los movimientos de armonía que empiezan a desarrollarse entre el Gobierno y nuestro partido, que todos juzgan de la mayor importancia. No puede ocultarse que si no llegamos a un arreglo tendremos que presenciar las terribles escenas del período de Balta, y Ud. no podrá volver impunemente al Perú hasta que Prado haya cesado el mando. Supongo que tendrá U. noticia de los proyectos de unión con el gobierno. Mi opinión es que … no debemos unirnos sino para el bien, que no podemos apoyar sino lo que favorezca al país y a nuestros intereses, y que debemos exigir, como condición sine qua non, para prestar nuestro apoyo, que se organice un ministerio de nuestro partido». (Francisco Rosas, Lima, 24 de julio de 1878, AMP, CMP.) Sobre las conversaciones entre el civilista Althaus y «los nacionales» ver Manuel Costas, junio y julio de 1878. 407 Dentro de los principales ejes del fracturado espectro político, el centro programático está sustancialmente comprometido con un conjunto específico de políticas, que no le posibilitan una negociación. Sus líderes están interesados, principalmente, en usar al Estado para lograr metas programáticas. El centro posicional, por otro lado, asume una posición de compromiso respecto a los polos extremos del eje político. Su liderazgo está motivado, básicamente, hacia ganar el acceso y el control del Estado (Scully, 1992, p. 10). Opinamos que el Partido Civil auroral intentó erigirse en el centro del espectro político peruano, no solo porque la coalición que lo sostuvo y lo llevó al poder en 1872 nació de una transacción de fuerzas políticas múltiples que incluían a liberales y conservadores, Tejeda y Goyeneche, por ejemplo, sino porque su programa e identidad fue una alternativa a la polarización política previa. Lo programático de su posición estuvo dada por su negativa a asumir compromisos con el baltismo, los que contradecían sus estrategias renovadoras y hasta cierto punto, revolucionarias. Los acontecimientos que rodearon la elección legislativa de 1878 determinaron, sin embargo, un viraje en los métodos y en las estrategias del civilismo. 408 Para el regreso de Manuel Pardo al Perú y su participación en los debates del Senado ver Mc Evoy (1994a, pp. 114-115 y 134-139). 409 En noviembre de 1878, Manuel Pardo presentó un proyecto estabilizador ante las cámaras. En este, el presidente del Senado proponía que para el retiro de «la calamidad» que se llamaba «papel moneda» era imprescindible establecer una estricta política tributaria. En esta llevarían el peso de la carga fiscal las industrias de exportación y el comercio marítimo. En ese contexto, los grupos económicos nativos podían disfrutar de 237
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