La utopía republicana

390 «La guerra que se nos hace es crudísima y en ella no hay arma que no se emplee. A los bandoleros que se hace pasear todas las noches por Lima no se les da otra consigna que la de ¡Abajo la argolla!, ¡A la hoguera con los argollistas!, y con solicito cuidado se estimulan y alientan los malos instintos del populacho» (Ricardo Espiell, Lima, setiembre de 1877, AGN, CMP, D2, 17-1116). 391 «El partido existe con todos sus elementos populares.... Los amigos de usted que no son altos personajes, no disminuyen su adhesión y la ostentan con orgullo». (Ricardo Espiell, Lima, 4 de agosto de 1877, AMP, CMP.) En una carta posterior Espiell subrayaba: «En los señores de la Junta, y algunos presidentes de las de Parroquia, se nota, también, demasiada tirantez y poca disposición a “Humanizarse”. Ud. sabe lo que esto importa y sobretodo en la época de elecciones, durante la cual lo cortés no quita lo valiente» (Lima, 19 de setiembre de 1877, AMP, CMP.) 392 Respecto a la política limeña, Espiell le escribía a Pardo: «Sagrario hizo una buena reunión y Don Aurelio Denegri inauguró con un discurso como para el Foro Romano.... Los Fernandini han enarbolado también la bandera civilista y muchos otros agrupamientos se organizan también para la lucha... San Lázaro tuvo su reunión... En el Callao se ha exhibido el civilismo con solemnidad» (Ricardo Espiell, Lima, 19 de setiembre de 1877, AMP, CMP). En relación con la política nacional observaba: «Las noticias de Junín son satisfactorias, Ayacucho e Ica hacen triunfar nuestra causa, y confiamos recibir buenas nuevas de la mayoría de los departamentos» (Lima, 27 de octubre de 1877, AMP, CMP). 393 Riva-Agüero fue presidente de la junta parroquial civilista de Santa Ana. Las otras parroquias estuvieron jefaturadas por: el coronel Manuel Velarde (San Lázaro en el Rímac); el doctor Rufino López Torres (San Sebastián); el periodista Cesáreo Chacaltana (San Marcelo); el financista Aurelio Denegri (el Sagrario). Cabe anotar, asimismo, que los otros núcleos políticos del civilismo: club universitario carolino, el club fernandino y el club de tipógrafos estuvieron dirigidos por el doctor Teodomiro Gadea, el doctor Celso Bambarén y el artesano Ignacio Manco Ayllón, respectivamente. 394 El banquero y comerciante Riva-Agüero sintetizaba de esta manera el sentir de la élite económica civilista respecto al rol que debía de desempeñar: «Al volver de Europa vine con el ánimo de no meterme en nada y de ser completamente indiferente, pero es tal la situación del país, son de tal naturaleza los peligros que nos amenazan, son tan escandalosos los robos, que no es posible dejar de poner un pequeño contingente para contener esos males, si aún hay algo de remedio» (José de la Riva-Agüero, 2 de enero de 1878, AMP, CMP). 395 El presidente del partido, Manuel Costas, al comentar sobre su encarcelamiento en Puno a manos del prefecto pradista, Quiñonez, comentaba: «si los sarracenos nos muelen ya no hay que hacer, pero debe existir siempre una barrera entre la canalla y la gente buena». (Manuel Costas, Puno, 30 de junio de 1877, AMP, CMP). En una inusual carta el expresidente Manuel Pardo aludía directamente a la necesidad de sacar del poder al grupo de «bribones» que rodeaban al presidente Prado (Julio de 1877, AMP, CMP). 396 Para una aproximación al papel de Riva-Agüero, quien incluso prestó su casa para la reunión del Colegio Electoral Civilista, ver, Cartas de José de la Riva-Agüero y Cooswarem a Manuel Pardo, AHRA. Las principales aportaciones para la campaña 234

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