La utopía republicana

382 Para un recuento de la estadía del jefe del Partido Civil en Chile ver Martín (1977). 383 La violencia política en las elecciones de 1877 se produjo debido a la ausencia de censos estadísticos capaces de establecer el universo real de los votantes. La carencia anterior posibilitó el «sistema de falsificación permanente del sufragio popular». El tradicional mecanismo del fraude electoral, junto con los intensos enfrentamientos entre el Partido Civil y el Partido Nacional, fueron responsables de la violencia que se vivió. A pesar de que durante el gobierno de Manuel Pardo se dio un decreto mandando levantar el Censo General de la República, base del Censo Político o Registro CívicoElectoral, en aquel no se logró expedir una nueva Ley Electoral capaz de regular las elecciones (Giraldo, 1896). 384 «En los departamentos se trabaja con tesón y aun cuando muchos miopes creían que los acontecimientos de junio habían anonadado al partido, esos mismos ven hoy que se necesitaba no más la hora para ponerse de pie y verlo grande como ha sido y algo aumentado por la diferencia que notan del período pasado de aciertos y justicia a lo que ven hoy de desaciertos» (Juan Dionisio Rivera, Callao, 14 de agosto de 1877, AMP, CMP). 385 Para una aproximación a la proclamación electoral civilista ver El Comercio, 1 de setiembre de 1877. Los candidatos a senadores eran el comerciante y banquero Juan Ignacio Elguera y el abogado y catedrático universitario Luis Felipe Villarán. En diputados la lista la formaban el hacendado José Unanue, el abogado y catedrático Ramón Ribeyro, el financista y banquero Ignacio de Osma, el periodista Cesareo Chacaltana, el dirigente artesanal Vicente Zavalaga y el impresor Enrique del Campo. Los partidarios que suscribían la candidatura anterior estaban organizados en diferentes «cuerpos», que se dividían en abogados y bachilleres; capitalistas, comerciantes y agricultores; ingenieros y profesores públicos; médicos; jefes y oficiales del ejército y marina; periodistas y escritores; empleados y oficinistas; facultades universitarias; tipógrafos; y el numeroso grupo de artesanos y obreros. 386 «Mi juicio es que el gobierno va perdiendo hora a hora lo poco que tenía. Se siente un aburrimiento de todo el país por la actual administración, y si U. o algún otro hombre de valer fueran revolucionarios lo echarían (a Prado) aún antes del Congreso. Convengo con U. que no hay porque apurarse. Prado con sus desatinos diarios va labrando su caída» (Manuel Costas, Puno, 29 de marzo de 1878, AMP, CMP). 387 Para una aproximación a la actuación política de Ricardo Espiell ver: Correspondencia entre Manuel Pardo y Ricardo Espiell, AGN. CMP, D2, 17-1116 y AMP, CMP. 388 Luego de comentar sobre su destitución y la persecución a lo que lo tenía sometido el gobierno, Espiell señalaba: «Puertas ha sido despedido de la Municipalidad. Igualmente espera por instantes Velaochaga, y se dice que don Luis Cáceres será también destituido» (Ricardo Espiell, Lima, 29 de agosto de 1877, AMP, CMP.) En otra de sus misivas informaba a Pardo: «Las municipalidades con preferencia la de Lima son nuestros más eficaces auxiliares, ellas se han encargado de compenetrar en el pueblo el convencimiento de que está administrada por mandones arbitrarios y por descarados ladrones». (Lima, 21 de mayo de 1878, AMP, CMP). 389 Lima, 21 de mayo de 1878, AMP, CMP. 233

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