Perú. Para ello era necesario verter la propia sangre e incluso ofrendar la vida en aras de la libertad. En su fase guerrera, la república peruana fue dotada de una misión moralmente superior, y ello se corrobora al revisar las proclamas del periodo. Debido al hecho de que la «ciudadanía armada» estuvo asociada al republicanismo clásico, Sánchez Carrión se permitió citar el ejemplo de los lacedemonios y los romanos con la finalidad de recordar a los peruanos que era preferible morir «mil veces» antes de dejarse avasallar por los tiranos. En el contexto de una república bajo asedio es que debemos volver a ciertas ideas fuerza del «Solitario de Sayán», quien, a pesar de ser un hombre de letras, no rehuyó la guerra a muerte contra el tirano. «¡Que corra la sangre» y «que sobre esa sangre de los mártires de la patria se levante el glorioso y magnífico edificio de la felicidad de nuestros nietos, aunque sea a costa de nuestra existencia»21. A pesar de sus grandes limitaciones, la opción republicana resultó siendo muy atractiva para las jóvenes naciones que surgieron luego de varios siglos de dominio colonial. Sin embargo, y tal como lo subrayó Xavier Luna Pizarro, el camino hacia la libertad estaba sembrado de problemas. La solución al dilema republicano, que se planteaba en tono dicotómico — orden-anarquía, solidaridad-egoísmo o corrupción-decencia— debía darse en el marco de una permanente experimentación. Sánchez Carrión evidenció su pragmatismo frente a la magnitud de los problemas que debían resolverse cuando señaló que el uso de «puras teorías» en política era un «verdadero crimen». Lo anterior da cuenta de esa suerte de constructivismo que caracteriza a la primera generación de republicanos moderados y su posterior opción por la guerra cuando ella se convierte en la única alternativa para obtener la libertad. De ello darán cuenta la sucesión de guerras, con presencia liberal y también conservadora, que marcan el siglo XIX peruano. La tarea política consistió en construir una república en el territorio de la contingencia. Por ello resulta necesario comprender la naturaleza de un proyecto que es inédito y, por lo mismo, de consecuencias imprevisibles. En el proceso que lleva a la concreción de la república imaginada que en varios momentos históricos muta en república armada se observan ciertas constantes que es importante recordar. La primera es la apuesta cerrada por la libertad y la igualdad, pero, también, la noción de que la historia clásica —plagada de ejemplos como las guerras civiles de la república romana— constituía una fuente inagotable de lecciones por considerar. Sin embargo, 21
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