La utopía republicana

representantes de la exportación azucarera, Canaval; salitrera, Elguera; y banca, Riva-Agüero y Osma retomaron la posta del activismo político civilista. La toma de una posición política activa del sector más importante de los «decentes» limeños estuvo determinada por la oposición brutal que hizo el régimen de Prado a los núcleos civilistas capitalinos. La administración de Prado, además de alejar a las vanguardias económicas del Partido Civil del manejo de las decisiones que les concernían, dio inicio a un sistemático proceso de persecución, satanización y amedrentamiento contra ellas. En dicho contexto, la prensa, las propiedades y los centros sociales relacionados con el civilismo fueron blanco de las iras del gobierno y «sus turbas»400. La situación anterior revivió los violentos enfrentamientos ocurridos entre la administración Balta y la Sociedad Independencia Electoral401. Las agresiones políticas y económicas del «neobaltismo» determinaron que el Partido Civil, reducto de los «decentes», cerrase filas contra la «canalla» de los «nacionales». La campaña electoral de 18771878 recreó, en consecuencia, un doble proceso de diferenciación sociocultural al interior del civilismo. En uno de ellos, el de los sectores medios, se intentó una toma de distancia frente al «populacho» y la adquisición o reposición de un espacio político y económico, ya ganado, entre los «decentes». En el otro, las élites económicas civilistas buscaron contrastar su «decente» actuación administrativa del pasado frente a las corruptelas y fraudes de los áulicos del gobierno de Mariano Ignacio Prado. En ambos procesos diferenciadores se tendió a establecer los parámetros y requisitos de pertenencia a una determinada casta social. En otras palabras, cada grupo social con un discurso ideológico similar procesó, durante la violenta campaña electoral de 1877-1878, su propia identidad de clase402. Para julio de 1878, luego de un enfrentamiento electoral que pareció precipitar al país al borde de una nueva guerra civil y que polarizó a las fuerzas congresales y presidenciales en dos bandos aparentemente irreconciliables, quedó claro que la intensa campaña política del Partido Civil había rendido sus codiciados frutos403. El 23 de julio de 1878, Manuel Pardo fue nombrado presidente del Senado de la República y las cámaras de diputados y senadores pasaron a ser controladas por el expartido gobernante. A pesar de la amenaza del tambaleante régimen de Prado de convocar a un plebiscito, cerrar el Congreso e incluso imponer la dictadura, Pardo y sus seguidores, batallaron sin reposo y se colocaron una 206

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx