intelectuales sanmarquinas, los núcleos artesanales y profesionales urbanos —hombro a hombro con los grandes hacendados, comerciantes y banqueros— evidenciaba que, a pesar de los virulentos ataques recibidos, el espíritu cívico no había perdido fuerza dentro de las tradicionales bases de apoyo. Era probable que la ausencia de soluciones concretas en torno a la galopante crisis económica y el abierto autoritarismo que empezó a mostrar el gobierno de Prado empujaran a las antiguas clientelas civilistas a unir esfuerzos con la finalidad de retomar el poder y encauzar nuevamente la marcha del país386. El enfrentamiento del civilismo contra el gobierno y sus grupos de choque, aglutinados en el Partido Nacional, no se dio solo a nivel político. El intenso conflicto ocurrió principalmente en la esfera social y cultural. La confrontación de los «decentes» contra la «canalla», que apoyaba al régimen de turno, mostró, al igual que en 1871, cómo el partido aglutinó a un frágil sector medio que intensamente buscaba conformar una identidad y un espacio sociopolítico propio. Aquel grupo incipiente, conformado por abogados, bachilleres, comerciantes, agricultores, ingenieros, profesores, periodistas, burócratas y artesanos, evitó, a todo trance, caer en el galopante proceso de «canallización»; o, dicho en otras palabras, en el temido desclasamiento social con el que los amenazaba la crisis económica. La campaña electoral de 1877-1878 fue, en consecuencia, la última oportunidad que tuvieron dichos sectores por construir nuevamente un lugar propio entre el núcleo de los «decentes». Ricardo Espiell —abogado, vecino del popular barrio de «abajo del puente», de donde era dirigente, y un representante preclaro de los sectores medios que lograron encumbrarse con el Partido Civil— puede dar un interesante testimonio de las esperanzas y temores de la frágil «clase media» cooptada por el civilismo387. Espiell, secretario privado de Manuel Pardo durante su presidencia y dirigente partidario del importante bastión popular de San Lázaro, logró adquirir prestigio y estatus durante el régimen pardista. En efecto, fue el mismo presidente Pardo quien lo estimuló y ayudó para que realizara sus estudios de Derecho en San Marcos, llevándolo, incluso, a trabajar cerca de él en calidad de su secretario particular. Tal vez debido a su respetado estatus académico de hombre de leyes, que le permitió conformar el grupo de los «bachilleres y abogados» del partido junto a intelectuales tan renombrados como Ramón Ribeyro y los hermanos Alzamora, fue que Ricardo Espiell no tuvo dificultad en obtener una ubicación como secretario del Congreso luego de 203
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