La utopía republicana

«la unidad de pensamiento nacional y los buenos estudios» sino que dictaminó la profesionalización de la tarea educativa y la institucionalización del patronazgo estatal hacia ella (Regal, 1968, pp. 8394). La red ideológica del Partido Civil contó entre sus más estrechos colaboradores a muchos de los maestros que participaron activamente en los esfuerzos de reforma educativa auspiciados por la legislación convencionalista. Para la década de 1860 un grupo importante de dichos educadores comenzaron a tomar consciencia de la instrumentalización política de sus pedidos, por parte del gobierno de Castilla, y de cómo la crisis del modelo guanero ponía en peligro sus expectativas302. La queja más común entre los círculos reformistas magisteriales giraba en torno a la dependencia que exhibía la instrucción frente a los poderes políticos locales, principalmente el de los subprefectos. Aquella odiada dependencia había sido puesta claramente de manifiesto por José Simeón Tejeda durante su breve gestión en la Secretaría de Culto e Instrucción en 1865, en la cual el brazo derecho de Pardo había demandado una mayor autonomía magisterial «a fin de evitar los defectos y morosidades de un sistema excesivamente centralizado» (Villarán, 1913, p. 553). El pensamiento de Tejeda, ideólogo importante del Partido Civil, tendió a propiciar el desarrollo de la iniciativa y la acción del profesorado local bajo la autoridad del gobierno central. Es probable que la anterior promesa de relativa autonomía magisterial, junto con posibilidades de mejoras materiales concretas, haya precipitado la adhesión a la causa civil de las principales autoridades y profesores de los colegios departamentales303. Maestros como Manuel Hermenegildo del Río, rector del Colegio de la Libertad de Huaraz; Francisco García Calderón y Ambrosio Cateriano, profesores del Colegio de la Independencia Americana de Arequipa; Epifanio Serpa, Agustín Pasapera y Andrés Trujillo, rectores del Colegio San Ramón de Ayacucho; Juan Manuel Arbaiza, rector y profesor de Filosofía y Literatura en el Colegio San Ramón de Cajamarca; Mariano Espinoza y Ramón Echegaray, profesores del Colegio de Ciencias y Artes del Cusco; Luis Mesones, director del Colegio San Luis Gonzaga de Ica; Romualdo Barreto, vicerrector del Colegio Santa Isabel de Huancayo; Pedro Martín Olivos, profesor del Colegio San Juan de La Libertad y José María Vereau, rector del Colegio San Nicolás de La Libertad, se constituyeron en las vanguardias ideológicas provincianas que 167

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