La utopía republicana

como sociedad civil, república y comportamiento cívico eran tratados de manera clara y didáctica. La sociedad civil, organización «racional» por excelencia, era priorizada como el único elemento capaz de lograr «seguridad, civilización y felicidad común». La «República», por otro lado, era vista como la «inteligencia» dirigiendo al gobierno, mientras que la revolución, como «criminal y fatal»; una situación que debía evitarse a todo trance. La alternativa política propuesta por el catecismo era la asociación y discusión, cuya finalidad resultaba en la formación de la «opinión pública». Esta tenía como meta fundamental convencer al gobierno, por medio de la representación nacional, de la necesidad de llevar a cabo, por la vía legal, los cambios requeridos por la ciudadanía (Chiarolanza, 1874, pp. 9-14). La construcción de una identidad colectiva cohesionadora fue otra de las metas perseguidas por el texto escolar preparado por Chiarolanza. Aquella era definida como «la patria», un «tipo especial de parentesco entre individuos de un mismo país, de una misma lengua y estirpe». El sacrificio por este abstracto concepto, que englobaba a un colectivo social donde aparentemente no figuraban los indios, era después del «sacrificio cristiano», la actitud más «bella y gloriosa». La patria aludida poseía dos dimensiones en el mundo real: la municipal y la nacional. La primera era el lugar del nacimiento del individuo y la segunda, la reunión de habitantes de poblaciones diversas, gobernadas por una misma ley y administración. Respecto a la patria municipal existían una serie de obligaciones referidas principalmente al respeto a la autoridad, deberes de defensa y contribución material. Para la patria nacional, se trataba básicamente de la repetición a un mayor nivel de las anteriores, junto con «el amor a la independencia de cualquier dominación extranjera». El libro culminaba su labor de concientización ideológica con la presentación de una serie de conmemoraciones cívicas importantes que debían ser contempladas. Entre ellas figuraban el Descubrimiento de América, la Muerte de Atahualpa, el Establecimiento del Virreinato del Perú, la Batalla de Ayacucho, el Combate del 2 de Mayo y el Triunfo de la Candidatura Civil (Chiarolanza, 1874, pp. 39 y ss.)298. Era obvio que una obra como la anterior, altamente cargada de ideología y simbolismo, tenía por meta conquistar las mentes de los niños, a quienes se les exigía una constante repetición y memorización del texto escolar. En tal contexto, la memoria resultaba siendo el mecanismo utilizado por el Estado para construir su soporte político-ideológico en las principales 165

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