acumulación «desde arriba» que tuvo su momento punta en la tristemente célebre consolidación de la deuda interna (Quiroz, 1987a). El anterior mecanismo económico —utilizar el ahorro externo para propiciar la acumulación interna— posibilitó además del encumbramiento económico y político de muchos de los miembros dirigentes del Partido Civil, la debilidad y dependencia del «Estado Civilista» frente a las fluctuaciones de los mercados de capital internacional. El derrumbamiento del «modelo guanero», que entró en la fase final de su rendimiento durante los primeros meses de la administración Pardo, coincidió, asimismo, con la primera fase de la «Gran Depresión» europea (1873-1876)243, durante cuyos años iniciales y en medio de la primera crisis mundial de la deuda externa, el Perú se declaró en bancarrota y dejó de pagar su trigonométrica deuda de casi 143 058 530 de soles244. La urgencia de construir un Estado autónomo, no dependiente de las exportaciones guaneras, y la necesidad de atender a los gastos internos y al pago de la cada vez más inmanejable deuda con los acreedores internacionales determinó la implementación, por parte del gobierno civilista, de medidas económicas drásticas que, al perjudicar a diferentes sectores sociales, provocaron fracturas y reacomodos importantes en la coalición policlasista que llevó al civilismo al poder. Los cuatro años de gobierno de Pardo se caracterizaron no solo por la intensa «laboriosidad» congresal manifestada en la ingente cantidad de leyes y decretos evacuados, sino en la complejidad de los «difíciles» y «vitales problemas», principalmente económicos, que hubo de enfrentar la administración245. El proceso de construcción del ambicioso concepto de Estado-nación civilista, que apeló a todos los medios políticos e ideológicos disponibles, fue ejecutado en medio de la crisis económica y social más dramática del siglo XIX peruano246. La «realización de la República» tuvo como escenario un país agobiado por la bancarrota fiscal y amenazado por el peligro inminente de la insurrección política y del desborde social. La suerte del ideal republicano estuvo unida, en consecuencia, a la capacidad de la dirigencia civil de remontar el duro embate de la crisis económica. El manejo adecuado del espinoso problema de la deuda externa y la satisfacción, al mismo tiempo, de las expectativas internas fue la tarea fundamental del proyecto político civilista. En su segundo mensaje al país, luego de su inauguración, Pardo señaló que las rentas del guano eran inexistentes para el fisco, debido a que la venta del fertilizante, estimada en 14 856 756 soles, estaba afecta 148
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