La utopía republicana

sombra de la tan discutida «prosperidad falaz». La producción ganadera de la sierra central, tributaria de capitales acumulados en la explotación minera, a pesar de exhibir un carácter regional autónomo, se vio fortalecida gracias a la intensa demanda de víveres desde Lima. Las haciendas azucareras del norte, cuya producción comenzó a crecer a inicios de la década de 1860, recibieron una importante inyección del capital guanero. Lo mismo ocurrió con los fundos productores de algodón y la producción lanera surandina; esta última a pesar de obedecer a una dinámica regional particular, fue depositaria del capital mercantil limeño necesario para la compra y acopio de la requerida fibra textil. El florecimiento de la banca nacional se inició también en los decisivos años del auge exportador. Instituciones bancarias como: La Providencia, Banco del Perú, Banco de Crédito Hipotecario y Banco de Londres, México y Sudamérica se fundaron durante los años de la prosperidad falaz237. Las inversiones en negocios ferrocarrileros, como la que realizó en Lambayeque José Antonio García y García —conspicuo dirigente civilista—, se convirtieron en lugar común al ampliar los horizontes económicos y geográficos de las élites limeñas y provincianas238. La industria textil, de algodón y lana, dio sus primeros pasos y adquirió experiencia tecnológica durante los años del «boom» exportador (Gootenberg, 1993, pp. 45-68). Por su parte, un sector importante de servicios —especialmente en el área de la construcción, carpinteros, peones, pintores, entre otros— empezó a ser regularmente empleado por empresas privadas y del Estado239. Es probable que los representantes de estos diversos sectores estuvieran presionando por un gobierno sólido y legítimo que no solo liberara a la economía del país de la influencia nefasta del guano, sino también de la endémica amenaza de las guerras civiles que asolaban intermitentemente el territorio peruano. Aquellas paralizaban la producción al destruir o inutilizar cultivos, industrias, ganado y mano de obra240. Es por lo anterior que no resultó una mera coincidencia la presencia, entre los conspicuos miembros de la dirigencia del partido gobernante, de muchos de los representantes de los sectores productivos que habían venido desarrollándose en la periferia del «boom» exportador. Demetrio Olavegoya, el ganadero más importante de la región central; Calixto Garmendia, exitoso e innovador industrial textil del Cuzco; Manuel Costas, hacendado y exportador lanero de Puno; José de la Riva-Agüero, banquero y propietario de transportes en Lima; Juan Manuel Iturregui, 146

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