La utopía republicana

indígenas se cimentara era necesario desalojar a los intermediarios políticos locales o a los «mandarines», como Bustamante los denominó. La triada hacendado-prefecto-cura bloqueaba el contacto no solo entre el Estado y los indios, sino entre los productores locales y aquellos. Es por lo anterior que no resultaba casual que productores exitosos del sur andino —como el lanero y diputado liberal Juan Manuel Costas y el industrial cusqueño Calixto Garmendia— fueran los encargados de articular políticamente a la Sociedad Independencia Electoral en sus respectivos departamentos. Ellos, al igual que los congresistas y periodistas serranos, se propusieron realizar una revolución política cuya meta principal fue desplazar a los intermediarios políticos tradicionales y aglutinar a los productores u «hombres laboriosos» del sur andino. Para lo primero, resultó fundamental el papel que jugaron los núcleos liberales puneños. Exconvencionalistas de 1855-1857 y exconstituyentes de 1860 —como Mariano Bueno, Miguel San Román, José María Costas, José Luis Quiñonez, Antonio Fernández (coprovinciano de Juan Bustamante), Jorge Ramos, Agustín Aragón junto con Santiago Riquelme, Modesto Macedo, Mariano Béjar y Manuel Daza— fueron abanderados activos de la Sociedad Independencia Electoral en sus respectivas provincias208. La convocatoria a los hombres de trabajo se realizó en las concurridas ferias comerciales de Vilques y Azángaro y en los núcleos profesionales e intelectuales de las ciudades. Manuel Arias, profesor y periodista puneño, graduado con un doctorado en matemáticas en la Universidad de Puno, fue uno de los encargados de nuclear a los grupos intelectuales de los departamentos surandinos209. Por otro lado, Manuel Costas —candidato en 1868 a la Presidencia de la República, miembro del Congreso durante la campaña electoral de 1871, incansable batallador liberal y reivindicador de la política de Juan Bustamante— fue el hombre que representó a la comunidad de productores puneños que, al igual que los limeños, trujillanos, arequipeños o cusqueños, presionaban por un lugar en el escenario de la política local. En el caso de Costas, su nombramiento a la Vicepresidencia de la República en la fórmula de la Sociedad Independencia Electoral, junto al cusqueño Garmendia, muestra la fuerza política y económica de «los hombres laboriosos» del sur andino. A Costas y Garmendia les cupo el derecho de participar, también, en el diseño de la política nacional210. SUEÑOS E IDEALES, INCERTIDUMBRE Y CONFUSIÓN 120

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