La utopía republicana

política de las poblaciones indígenas. El modelo político guanero, centralista y poco preocupado por la producción en las provincias del interior y que, según palabras de Pardo, subordinaba todas las exigencias económicas a la suprema exigencia de preservar el poder, estaba llevando al Perú a una situación de crisis de autoridad y de desborde social que no se circunscribía solo a Huancané. Para Pardo, lo que ocurría en dicha zona no era más que la expresión de una situación que se venía formando «en todos los departamentos del interior por ignorancia, aislamiento, falta de trabajo e industria, condenando a la raza indígena al retroceso y a la blanca y mestiza al malestar social» (Pardo, 1867). Para el futuro candidato de la Sociedad Independencia Electoral, el problema central era la disminución de la producción en los departamentos del interior, la cual estaba generando, además de decadencia moral y material, la imposibilidad de que las poblaciones provincianas contaran con los medios adecuados para satisfacer sus necesidades materiales. Su propuesta recomendaba una estrategia de desarrollo integral que contemplara el incremento de la producción, el estímulo al trabajo, la administración eficiente, la instrucción y la tributación. Respecto a esta última, Pardo utilizaba argumentos históricos para señalar que la fiscalidad obligatoria, impuesta por el Estado inca, había traído dos consecuencias importantes para la organización social andina: el aumento de la moralidad inseparable del trabajo y el incremento de la producción. Al defender la reimposición del tributo indígena, Pardo utilizaba su conocido argumento de la comunidad de productores, al cual añadió un nuevo componente político. Dentro de su esquema, el tributo no solo era el vínculo que unía a los productores indios con la nación sino «el arrendamiento de una tierra que ni antes ni después de la conquista les perteneció en verdadera propiedad» a las comunidades. La propuesta político-económica de Pardo y de algunos civilistas — como Medina, Chacaltana y Hurtado— esbozaba la necesidad de reconstruir el «Estado Tributario» del pasado, en el cual se implementarían los mecanismos tradicionales de reciprocidad y construcción de caminos y escuelas, a cambio de un pago obligatorio. Lo anterior resguardaría teóricamente al indio contra el abuso de las autoridades locales, principalmente en relación con la preservación y control de sus tierras comunitarias. El indio, al generar riqueza mediante su entrada al circuito económico, permitiría que aquella revirtiera en el bienestar de su propia localidad207. Sin embargo, para que la relación Estado-comunidades 119

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