La utopía republicana

conservadora, tan cara a los gamonales y a algunas autoridades locales de la región surandina. El hacendado y lanero Bustamante —miembro activo de los núcleos liberales de La Convención de 1855-1857; combatiente al lado de Tejeda en la Palma; fundador, junto con José Miguel Medina, Manuel Aparicio, Manuel Amunátegui, Nicolás Hurtado, Agustín Reynaldo Chacaltana, de la «Sociedad Amigos de Los Indios»; y defensor en Puno del agónico régimen reformista de Mariano Ignacio Prado— mostró, con su derrota y horrible muerte en Pusi, evidencias de que el combate entre las concepciones liberales y conservadoras tuvo su caja de resonancia también en las provincias puneñas203. Y es que estas, al igual que Lima, habían presenciado grandes cambios durante la decisiva década de 1860, todos ellos generadores no solo de desequilibrios socioeconómicos, sino propiciadores de nuevas opciones políticas que conllevaran una reformulación de la estructura del poder local. Entre 1865 y 1871 la exportación de lana, cascarilla y minerales provocó una revolución comercial en el sur andino. Esta región, que comprendía los departamentos de Cusco, Puno y Arequipa, había sido secularmente uno de los ejes más importantes de articulación del espacio colonial. Luego de la Independencia, la economía peruana se reacomodó a los requerimientos del mercado internacional y el sur se vio forzado a una nueva especialización: la lana. Aquella nueva apertura provocó una mayor monetarización de las relaciones de producción en la zona (Jacobsen, 1993; Flores Galindo, 1977; Burga, 1981; Bonilla, 1977). Es probable que este proceso de expansión económica colaborara en la emergencia de nuevos grupos sociales, cuestionadores de la autoridad política tradicional representada en la alianza, aún no estudiada en profundidad, entre gobierno central, autoridades locales y gamonales. El conflicto político evidenciado en el enfrentamiento entre el exitoso exportador lanero Juan Bustamante y el subprefecto de Azángaro, Andrés Recharte, pone en evidencia la disputa de dos proyectos ideológicos divergentes en sus métodos, pero convergentes en su interés principal: el control de la «reserva andina»204. La urgente necesidad sentida por los liberales de arrancar a los indios del control de los «mandarines» locales, quienes no solo intermediaban económicamente la lana producida por las comunidades, sino que bloqueaban las posibilidades de llegada del Estado, determinó que el exconvencionalista Juan Bustamante, con el apoyo de futuros miembros de la Sociedad Independencia Electoral —como los militares José Miguel 116

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