La utopía republicana

precipicio. Es por ello que en el discurso de proclamación de su candidatura Manuel Pardo lo hacía obvio: Perdidos cada uno de nosotros en la soledad de nuestro hogar, o absorbidos por nuestro trabajo hemos dejado comúnmente abandonada a la ventura la formación de los poderes públicos, que por patrióticos y bien intencionados que hayan sido, se han encontrado ellos mismos al día siguiente de constituidos, inseguros como un edificio sin cimientos184. Resultaba obvio que lo que pretendía la dirigencia partidaria era propiciar que el abstracto «nosotros» emergiera de la esfera privada, donde se había refugiado luego de décadas de impotencia y frustración, y participara activamente en el ámbito público. Este era el lugar fundamental donde se formulaban las decisiones políticas que a aquellos les competían. Lo que cabría preguntarse es qué entendían Manuel Pardo y los miembros de su joven asociación política por la palabra «nosotros». ¿Cómo se imaginaban a sí mismos los miembros de la Sociedad Independencia Electoral? ¿Cuál era el perfil del tan ansiado ciudadano republicano? El comentario de Manuel Cardoso, abogado y agente electoral de la campaña en Trujillo y Chiclayo, quien escribía a Pardo sobre el buen comportamiento de los «pardistas» durante un mitin en el cual mil personas desfilaron a lo largo de doce cuadras «sin hacer escándalos ni proteger borracheras», probando que «solo los decentes son pardistas», puede iluminar sobre las cualidades específicas de ese universo tan difuso sintetizado en aquel ambiguo «nosotros»185. Para el limeño Manuel Ignacio Polo, artesano mueblista, el «nosotros» estaba encarnado en «todos los artesanos que se han unido a mi lado con el entusiasmo del patriota». Aquellos «sin embargo de haber nacido en una humilde cuna y no haber sido educados en los grandes colegios de Europa no son los que han dado el escándalo»186. Para el coronel arequipeño Manuel Rivarola, veterano de la revolución liberal de 1854, el nosotros era la «gente decente» y la «gente sensata»187. De lo anterior podemos deducir que el ambivalente artículo estaba relacionado con cualidades específicas como orden, decencia, disciplina, educación y autocontrol. Sin embargo, fue el pragmático Manuel Pardo, en una oración corta pero clara: «hombres laboriosos que constituyen la nación», quien describió mejor el abstracto «nosotros». De aquella manera todas las cualidades anteriormente citadas convergían en una fundamental que le daba el sustento real en el mundo material: el trabajo. En otras palabras, era el trabajo el que generaba el 109

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