La utopía republicana

exportación del fertilizante, determinó no solo un estancamiento dramático de la producción interna del país, sino la organización de un sistema económico basado principalmente en la especulación financiera y la importación. En la década de 1860, Lima era controlada por un puñado de casas comerciales —principalmente extranjeras— que evidentemente no podían absorber a una mano de obra en permanente expansión. Es por ello que resultaba sintomático de la presencia de esta cultura económica — especulativa y rentista—, la alarmante proliferación del juego entre las clases populares limeñas. Manuel Atanasio Fuentes se refería con preocupación a las 1600 personas que acudían diariamente a jugar a los garitos de Lima (Fuentes, 1958, citado por Pardo, 1861, p. 109). Es probable sostener que mientras los grandes comerciantes limeños y extranjeros —como Canevaro, de Osma, Zaracóndegui o Schutte— jugaban a ganar, con poco esfuerzo y algo de suerte, en los préstamos al gobierno de turno o en las ventas de cargamentos de guano, los sectores populares intentaron repetir el «exitoso» modelo, en el cual el trabajo permanente y la producción no eran determinantes. Por otro lado, el espasmódico proceso inflacionario fue distorsionando, probablemente en muchos, la visión en torno al valor del trabajo y del dinero178. En tal contexto, la reacción política de la Sociedad Independencia Electoral fue contra un sistema económico que estaba generando, en palabras de su candidato —paradójicamente también un consignatario guanero—, «ciudadanos degradados» que vivían «en la holganza» del «sudor de sus hermanos» (Pardo, 1861, p. 107)179. El rescate del papel fundamental del trabajo como generador de orden, progreso, decencia y dignidad fue, en consecuencia, una bandera fundamental de la campaña electoral de 1871. CIUDADANO VS. PLEBE-ORDEN VS. DESORDEN-TRABAJO VS. VAGANCIA Desde su debut político, la Sociedad Independencia Electoral buscó definirse a sí misma por oposición al otro partido encabezado por el general José Rufino Echenique. Este no solo representaba, por su papel determinante en la consolidación y sus antiguas alianzas con el castillismo, todos los defectos que la Sociedad Independencia Electoral pretendía extirpar, sino que era, para muchos, el responsable directo del ingreso a la arena política de las «plebes asalariadas» que habían ocupado el lugar de los ciudadanos. Tadeo Antay, en la reunión del «Club Militar 2 de mayo», describía a los seguidores del voluntarioso general Echenique como las vanguardias de «el partido avezado al desorden» y «encallecido en las 107

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