- (•~· z·:l-:incc, G?i:Y.l u . . 1.L). -----==-':TI>~- . ORGANO Orle! L OEL 6HHHEílf4 ~CLESiASTICO DE ESTA DIOCESIS. a EL 'LUSTRIS~MO fi:1ETROPOUTANO Y EL HONORABLE CASOS. (Conc!usicn.) El H. Señor Casos, marcando algunas frasrs de la nota del Illm.º Sr. Arzobispo, comieuza por iudiear, con su cari·- dad de crút/ano puro y asrendrado, que el Renrenclo Arzobispo al oponerse al proycc: lo en cueslion, lo hace en cumplúniento de sus deberes apostólfros, y que })Íde se oiga en ella al Ep·scopado Peruano, por tratarse de una materia netamente erlesz"r¡st?,"ca. IIé aquí dos frases que el DipuLado por Trujillo, con toda la caridad que le caracteriza, no ha podido menos de hacer notar, para que el público entienda lo -intL'1·esado de las miras del Metr)politano, y lo abyecto y ruin de sus princi p:os. Le faltó u~ poquito de fran.-- queza, le sobrb rarfr!ad~ y no ~e atrevio á decirlo claramente, tcmendo sm duda ~n cuenta aquello de 'Úitalh:r¡e?2ti pauca. Mas tipor qué- se ha ~sra:1cJa}jzado el H. Casos eon las frases del Illm. 0 Mr.tropolitano? Si á su señoría le atacáran su _propjedad, y se la atacúran no c;omo el ladron que asalta á mano armada, sino ron argumentos capciosos, demostrándole ~ue s~1s rranos eran. muertas, ó que era rnhábil para ~1dpirir, puesto que so!o el Estado es el ]P,crítimo propietario, y otras razones por e{' estilo ¿1.20 defenderia su propiedad en cu1np1imiento de sus deberes, romo ciuda?fno y como padre de familia? Y _¿no es cierto que en tl'e los deberes apostóhcos de los Sejiores Obispos figura el de conservar los bienes indispensables para el explendor del culto. la suslentacion de ~us ministros, y la extrictJ observancia de las mandas hechas por sus benefac lores? ¿No es yerdatl qu~ de otro lado los Señores Obispos deben sostener. la moral impidiendo que se verifiquen despojos, usurpaciones é injusticias, e!). la sociedad? Sí, deber apostólico es, y uno de los mas sagrados, el de sostener el principio d~ propiedad de 1-u Iglesia,. procurando al mismo tiempo salvar su lesó!o, de una temeraria · agresion. Deber apostólico es, y cuyo ejercicio agradecerá mas tarde el Sr. Casos, cuando en _el momento sup:emo de su agonía, ·· re_cuerde que á el del~ el no enconttarse _ligado con excomuniones en. la vida y con peligro de perdicion en la eternidaJ. Deber apostólico es, y muy particul?r~ el de impedir que manos seglnres (aunque vivas por la lay) arrebatén lo que los fie:l_es han legadoá. )a Igl~sia, (autorim!dos- para -ello por }a ley) pra sostener el ornato dPl c:-ulto y la d1~rc11 le ,:;uste11 tac-ion de sus mi r:islros, (que no sim:do únjPlcs, ni lellie1 <lo nnwrtus sus mar.os, mal que rc~e á ]o que han le (}'·i:;lado en ro: trar10, r.eresi tan de medi~s malerinks paro suki::-tir.) · El H. Sr. Casos, con su, <'.'ln·dad de costumlFrt, es decir con la que le i1 spirn su así e11d,rado y J,'ll'l"O crr~stfrmúmo, sufre un esc¿ululo LO mer.or, cuando f 1 Illrn. º Metropolílano asegura que el drs¡ ojo de bienes Eelrsiástiros, es materia ne lamen le Edesiústiea. tsu escár:dalo (perdGueIJos rl· honoraLle Sr.) es Parúafro. El se ha propueslo explotar la senci1lf'z drl pueblo, haciéndole entender que los Obispos nunca son mas ené'rjros en sus rech;mos que cua:,do se haLla de interesrs matniales. No seremos nosotros los que prcguntemo.: al Sr. Casos, s1 hay algun otro asunto que llame mns su utencion, que, el de materia3 monetarias, apesar de su ascendrado y puro c1·1sNansi·mo. P~ro ~í le diremos, que es nr,ta uente EclrsJásl1co e-1 punto en cueslioi., }'0r cuanto se -tr:11.a de cometer con L.t IglPsia .ur.n horrible injusticia: es ne.t{lJmente Eclesiástica la materia objf'lo de su proyecto, po_rque en el se propone romo fin especial la cxpoliacion de la Iglesia, y no es posible que vi\-a una Sociedad cuando carece de medios para coLserYar su vida: es netamente Eclesiástica1 no porque se afcrtc la bolsa de la Igfrúa, pues pPnsar así seria codirmar 1111a Yez mas Pl adagio vulgar á este respecto, s-ino porque n3die tirné dPrr.rho par::i legislar f'Il la Irlesia, sino el Poder de la lµles1a misma: nadie pues tiene facultad para tomarse sus hiPnPs sin su ronsentüni1=m to. El H. Diputado por Tl'Ujillo, llamaría neta:rmnte Cas'si·ro. lodo lo que aiect.ira :i ~ns arcas: aprllidaria ataque á su propif dad lodo lo que pudiera afectar á s~s bien adq111r1dos rapi talrs. Tenga pues la bvnclad , l H. Casos de no ser tan injusto con la Iglesia y de considerar que ella, como todo hijo de Yecino, defiende su propiedad, y la c!efiende con una conciem·ía laoi.o mas srgura, cuanto qne está cierta de la justicia y legalidad de su adquisicion .. SEMINARIO DE ~_. ~. AMBROSIO. Una mano que se oculta, -y que es dirigida por innoble intencfon, se ha permitido trazar en la oscuridad algunas líneas, para desprestijiar al Seminario que tengo el honor da presidir. Esto ni m~ sorprende, ni .me importa~ no me sor~ prende porque sé de cuanto es capaz el corazon -qú.B. está . dcminado por mezq\Üna~ pasiones~ ni me importa, porqu6 comprendo que la jnsla repulaeion que el Seminario ha sab1do alcanzar, ·. rsltl mucho mas alta que la apnsiona<lu ctmsura dd corresponsal di-- l <(Progreso/).. s:n embargo, y rara qne s8 pcrsu~dun nnc::;lros graluitos e11Pmigos, de q uo el S ·m;nario ::10 prcte1,de impon'e r .sns conviec · ones, y que siem¡m.., r:.,l:l!·6. dispwsto á soslenrr sus tésis1 no obstante ele taber · tenido ellos ti< mpo y orortunitlad bri11a~-- te pnra cumhaLirlas, l!OS es rnuy grato retarlos á uoa discusion rnzonadn, sea á. manera de conferencio, sea en el terreno de la pre11sa, en cuyo seguDdo caso pue- - den coular con las columnns de nu·ed::-o peri6clico, á fin de que en ella nos prur., ben lo erróneo y absurdo lle n ue::itras op> 111011Ps. Si no .aceptasen esta n qeslra in dic·acion, rPvelarian con esto mismo, que ful los de razones solo snhen <lisfraznrse ron· Pl anónimo, paru prodigurnps irsultcs, y alucinar á los incautos con frases r~Lum... baulPs. l\fas r.o por 0sto se crea que arPplo mos ni Pl sentido rii h rndarrion de algunas de la3 proposiciones que el corresponsal del <<Progreso>> há te::ido la sangro . fria de ponn entre comillas, y ' 'Oll lo que hu revelado ]a rnnla fé que le asiste, y lo poco que entiende, DO digamos de filosofía, pero si de sintáxi-s cnslellana. Dí gasenos si no-que importa aE:evcrnr que. se ha oido en los exámenes del Seminario seutar b siguiente tésis: <clfay muehos, y muchos qu~ se reputan cat61ieos, que muy en sus cabales, niegan el derecho divino de los reyes», que no hemos soñado en. sosteuer; y cómo puede en tenderse esta. teda~cion: <1La razon, aun madura y desem·uelLa por la accion socjal, es impo- · ten te para llegar por sf al conocimirn to de Dios, siéndolrs (á quienes? á los de la raza de Calcuchimac?) indispensable la · tradicion y la revelacion. Despues de esto, y á fin de ofrecer á nuestros interesados an tag:onis' as un certero blanco, vamos á reet-ificar las proposiciones que adiYidando, entendemos son las que han escandalizado al bueno do <<Calcuchimuc»•. «La razon aún madura y ~esenvu_f:] la por la accion social e~ jmpoten le para ll~gnr por sí al conocimiento de la ,rcr·- dad Religiosn.1> <<Exposicion del Tradicionalismo.-:- Verdad y grandeza de este sis_tema.-Des- }jnda con exactitud las relaciones entre la razon y la fé.» ((El ProtP.stantismo contemporn.peo de . todo tiene menos de Cristianismo.>) · ((Dios es el Supr~m:o .LPgis1ador 1 & toda potestad legjijlativa emana de el.»
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