\ ~ l 0 AlL 1.. ~TC'M 9 .P,m o, 11\;bre! ) 2-l de L'36 7 ~ . __ -_~_~.:::.. _ -:~~ ....M-Y... --.u-; - .... __ ... -__ "?J"'f.:.r-~.i!-' a .3.~dlof- :-f~ ~.5"r.'-~ _A_ --- ~ ~'lrl'\.-:l;:r.:=ll!l'l!!:.::=~~~~!N."l!t'<-~l'!M!!e~?.!D~~l!!l!!l!mt 1., • v . L Prna1ooico. ~ ORGANO OFICIAL DEL GOB ERNO ECLESIA~TICO D;_E ESTA DIC 0ESIS. ~ ~,·,LA IGLESIA PUNEÑA''. Puno1 21 de Febrero de 1857. Demandando el perdon de nuestt·os lectores por la demora con que publicamos este número, y que nos ha sido impuesta por ca_usas independientes de nuestra voluntad, nos perinitímos llamarles la atencion sobre fa carta pastoral que S. S. I1lm;1. el Reverendo Obispo de ]a DióccsiR, infotignble en el curnpl imie'nto de sus pastorales deberes, acaba de escribir. Creyéndonos muy incompetentes pata, jnzgarla, nos contentamos con indicar que, voiver su vigor á las leyes eclesiásticaf; del ayuno y abstinencia, tan violadas en nuestros dias, es el objeto que por ella se ha propuesto alcanzar nuestro illmo. Pre1ado. Que .e1la sea leiua con ojo despreo· cupado, bien meditada, y mejo r observada., es nuestro vehemente deseo. ÉE. Nos, el Dr. D. Juan Ambrosio Huerta, ' por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de Puno.'& Exhortarnwr 11e i?i 1:t,l(it1tm gratiam Dei récipi.a ti8. Os exliottamos á que no recibais la &racia de · Dios en \ano. · E pis . 2. á los Cort. Cl'\:P• 6. V" 1. . Hijos carísrmos: aproxirnfodose el tiempo santo <le la Cuaresma, no hemos encontrado palahras mas á propósito .para exhortaros t{ la penitencia tan propia de estos di as, que las que empleaba el apóstol d irijiéndose á los fieles de ·corintio "os exhortamos pues con él á que no recibais en vano la gracia ae Dios; por que el tiene cliclio en el tiempo aceptable te oire: )' en el <lia de salad te ayudaré: hé aquí pues el tiempo aceptable, hé aquí los días de salud." Con efecto: vosoti.-os sabeis amados hijos, cuan venerable y santa es la institucion de la cuaresma: venerable por su antigüe<laü: santa por su objeto': su orijen debe buscarse en los t iempos apo tólicos, ó mejor dicho se encuentra en aqu'el ayuno de cuarenta dias que hizo nuestro Divino Salvador prepar .. índose para realizar nuestra Redencion, segun consta de aquellas palabras del Evangelista S·m Mafoo y como hubiere ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, <lespues tubo amhre. " Su objeto ya es fücil cole{J'irlo atendiendo al fin que se propuso Nuestra Madre la Iglesia al instituirla como una ley especial. La rnortificacion de los sentidos, la maceracion de la ca,r n~, para vencer las pas ·ones, salvando as: uno de los principales· obstLícu los que irnp~den nue~tra propia santificacion, por esto el apóstol San Pablo exhortando á sus amados diséípulos los fieles de .Roma les <lecia : "Hermanos mios, si quereis vivir segun la carne, precisamente 10ri ·eis: mas si amando vuestra alma, y desean - do su salud, morfificais vuestra propia. carne, entonces vivir-eis, por que nada debemos á la éarne para vivir segun ella.·" Palabras subli'\nes, que nos tevelan por completo, la sa,1tidatl del fin. No se nos ocu,1tan, hijos carísimos, 1os groseros y absurdos argumentos de que se vale la impiedad p<;lra desprestigiar la ley del ayuno. Esos ~rgumcntos tie- . nen su origen ó en una iO'i orancia suma, ó en una marcada corrupci0n! solo la falta de luz en la inte1igencia ó de virtud en el cora-zon ha podido dar origen. á tan tristes abermciones. Preciso es que sepa.is, arrn <l~ s hijos, que la ley <lel ayuno, especialmente en cuanto se refrere á la cuaresrna1 es no solo <lictada por la IglesÍ't que tiene suficiente autoridad para ha- 1 c~rlo, si no aun si se puede hablar así por· la misma ley natural: buena prue .. ba de esto es la que, 8e <letluce ,}& las observaciones hechas por los tratadistas de hijiP-ne, quienes al estudiar la natundeza del horn bre, han compren · di<lo la in<li pensable necesidad en ·que se halla de guardar übsünencia en cier, tas é,po~a$.,del afüo, para .la mejor conservacion de la salud. llípócratcs, uno de los padres de la n.'-'dic :lct decía: ' 'El ho,nhre si come y ht'uc ·po~o, care • ·ceri de enf rmedadei-;, · ·~omo, si pa~ 12mrec!it ei pni·,m bit.1i:{, mdlum morbtn,t ,7wc iwlwit . En ;1C'diein!1 ·es co· nocic1o estr. a:lagio coino una scHtcncia, ''r¡>1wlicus c~bi, UU'€~,:c,u: siúi..'' " La poca comida, in, )orta nalb menos que tener un 11éd' (?O corisigo ." Adi e:'iste la ohr <le1 c&lel,,·c Luis Cornare, sohrt' la _; "util;dad.es de 1a vida sobria'' y aHí 1os ejemplos que la historia nos ofrece ele individuos que han llegado á una. extr, odinari longebidad J mé'- rito de su ayuno continuado. El ce - le b re astrónomo Newton no se al~- mentó c01 otra cosa <lurautc su vida que con un poco de - pan y agua, y alg rna vez un poc-o de vho. El célebre' médico Tissot cateclrútioo ·de medicina f::D Berna en su ohm "avisos á los literatos acerca de s•1 salud/' ac-0nseja ante todo la sobriedad. El Dr. Virey mas espl:cito sobre esta materia dice: ¿qué se - rá mas propia pai·a manlener la mode-- rncion fa prudencia,, la sabiduria, .Y la pureza de costumbres, que esa dieta vegetal, que esos ayunos , guardiai es de la so.Jrit:dact de la templanza y .. <le todas las virtudes? Que no sé tache' pues tt la Igle~i1: <le s1.perticiosa y fü .. ntltica, cuando en el _prefacio de rua, resma dice y asegura lo mismo que el Dr. Virey: que -no choque iÍ ,rndie el pa. neji ico que en dicho prefacio se hace de~ ay1.1no por estas bellísi 1as palabras, ''Qui corpora!i jt:)tmio vdia cmn7.Jrimis, m,entem elevrlS, 1'i,·t1dem· lal'giris et p1'aemiri. Yct no e ebe ~,, ·pr,'mler á la impie(Ltd e1 lenguaje, us~Hlo por los PP. en e!ogio del ayuno. S. Pedro Crisóh)go está en la ~·edad cuando asegura que el ayuno "es la muerte de los vicios, la -vida de las virtudes , la paz del cuerpo, la decencia de los miembros, el ornato de la \·ida, la robustez del espíritu, el vigor del ánimo, el muro <le !a castidad, y el defensor de la. pureza. J ~juniu",1, fsi 'VÍ·· tiorum rnors vita virtutum, JJetx co1poris. rnembrontrn decus, 01·nctmeulmn vitae, · 1·ob11,r- rnenti1Mn, vil,;:@r {illimmurn, castitatis murus, pudicitiaepro p11wwcu.!u-m, El Pc.tdre San Bernardo con sn estilo dulce y lleno de un'cion est<f en su de10cho cuando hace el elogio dd
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