El Asilo, que es el último estable cimiento de los comprendidos en esta casa., es una institucion admirable, que debe su origen á hi caridad que se hace1 como dice San Pablo1 todo para todos. En él son admitidos los niños de 2 anos á 7, con el objeto de ir dándoles ideas generales de los estudios que mas tarde podrán hacer con provecho; y atendida su pequeña edad, siguen las hermanas un :.,istema sorprendente por sus resultados. Les enseñan á contar valiéndose de ·unos aparatos <le madera con alamures atravesadoA, por los cuales pasan unas bolas que hacen girar de un lado á otro, nombrando los núrneros que represen tan. .Allí les dan idea de unidad, decena y centena, y en general del sistema de numeracion completo. La Historia ]a ap¡·cnden por cuadros que represen tau los prineipales pasajes, esplicados en poca~ palabras; y asi de lo demas. Tiencq compuestag unas relaciones en verso, en las que están contcnitlas las nociones principales de la Religion y de la Mornl: que acomodauas á una entonaeiou U~i_l, hacen cantar á los niños, fijantlo de este modo su son ti do y p1·eceptos en ac¡ nellas tiernas mentes. Es admirnble el orden que reina en esta multi tu 1 ele criaturas, naturalmente bullieiosa8. E ::, tán distribuidos poi· asientos y en peqnefüis secciones, dil'igidas por monitores de entre ellos mismos. Todos sus movimientos los ejecutan con una regularidad admirable, y la hcrrnaua Dil'ecto1·a los maneja con un pequeño pito cuyos to:¡ues Jíltiende.n con perfeceiou. A la solicitnd de las hermanas, y caridad de alguuas de las casas consígnatarias dél Huauo, y d0 algunn,s otl'a.s personas, se debe el poderles prnporcionar un alimento al medio día, parn lo que la casa no con taba cou recursos. De esta manera, la¡; madres po1H·es pue. den lievar des<le las siete de la rnafüt- / . na á sus hijos, dcspnes do (la!'lcs un lijero desayuno, para en fregars e libremente á sus tareas, y recoj erlos despues, en la tarde, cuando las han concluido. Nos complacemos e11 t ener ocas ion de 1·end ir aquí un justo tributo de gnttitnd ú las pergonas benéficas que con su limosna mensual, contribuyen á realizar un bien tan grande que Dios les recompensará. E~te es, Seiior Dil'ector\ el cuaclro suscinto de to(las las obras benéllcas y altamente C'iviliz,.tdoras que realiza la C,isa de Santa Teresa. La euuc~1cion cri:stiana de 650 niños ele ambos sexos es una obrn cuyos resultados son irrn preeial,les para el porvenir. Estas buenas he!'mana.s, iw fatiga.bles en el. cultivo de et3as tiernas plantas, sin recompensa ningnna en la tierra ; nos hu.een un se1·vieio sefialadísimo, abandonando con este solo· fin su pátria, eu donde son apreciadas en lo que valen, para venie á cojer entre nos0tl'0S inju3t0s <.lesprecios y mali'gnas reLA IGLESIA PUNEÑA. crunrnaciones en prcmiq de sus fatigas y abnegacion. Si bien es verdad que ha habido hombres que hayan tratado de daiiarlas, porque hai na tu ralezas turbulentas á quienes nada satisface/-siendo por otra parte incapaces de nada bueno ;_nos cabe el consuelo de que los de sano juicio y recto corazon aprecian, . como merecen ser apreciados, los servicios que estos modelos de caridad práctica prestan entre nosotros. La estrechez ele este escrito no uos permite presentar un para1elo entre la época anterior á Lt venida de estas santas muge res y la p1·eseo te, el cual demostraría brillantemente su verdadero mérito: No concluiré sin peemitirrne indicar que las reformas benéficas iutrodncidas por ellas, han sido la _causa general de la malediscencia, pues toda. l'eforma hiere el abuso y daña á los que viven á la sombra de él, que maltratados por el órden hablan el lenguaje de la pasion. T'lPac Amaru. --oALOCUCION PRONUNCJ ADA. El{ CONSISTORIO SECllETO POR NUli:f!TRO MUT SANTO PADRE EL PAPA PIO rx, BL 29 DJi: OOTUDRB DR 1866, ( Oontinuacion.J r Que Dios, en la abundancia de sll misericor- . dia, disipe con su fuerza toda poderosa los doseos y designios impíos de esos hombres enemigos; que no permita jamás que el:!ta ciudad magnífica que nos es tan querida, y donde, por un beneficio insigne y completamente único, ha c11locado la cátedra de Pedro, fnndamento inexpugnable de la fé divina y de 1a religion vuelva á su antiguo estado, á ese estado lamentable que cou tnnta. €1X!lo· titnd ha descdo nuestro predecesor el gran San Loon, y en el que se encontraba, aun qns Señora. del Mundo, cuando apareció, allí por la primera vez el bien aventurado príncipe de los apóstoles. En cuanto á nos , ann qne priYl\(lo de casi todo socorro hnmano, pero conservando el recuerdo de nuestros deberes, y teniendo plena confianza en el auxilio del Dios Todo Poderoso, estamos prepara - dos á combati1· sin temor, y aun con peligro de nuestra vida, por la causa de la iglesia que nos h~ sido divinamente confiadc per S. N. Jesucristo y á marcharnos, si se hace necesario, al pais donde encon-• ttamos mas facilidad para ejercer nuestro supremo ministerio apo~tólico. Pero, puesto que en tan terrible tempestad, la. oracion es el tinico y eficaz socorro, nos dirijimos á todos nl1fstros venerables· hermanos, los obispos de todo el universo católico, á todo el clero ~atólico, á todos los hijos de nnestra santa madre . iglesia, que jamas han dejado de darnos testimoni~ d~ su fidelidad y de su arrtol', y de SOCJlTernos en nuestras necesidades tan penosa11 y en las de esta; Rauta Sede, y les recomendamos que continúen dirigiendo á Dios sus súplicas y sns ora-0wnes para q1:1e triunfe de los enemigos de la iglesia y los vuel-· va á la senda <le la salvacion: "porque, para S'erv-irnos de las palabras de Crisóstomo, la oracfon es una alma, es una gtan segnrid-ad,. un precioso tcsor.o, un pue:cto espaeíoso, un asil-0 m.uy seguro, con tal que, ;ivien<la en fa sobriedad y la. vijilan; ~ cia, recojiendo de todas partes nuestros pensamier,- tos, y no dejando ningun acceso ni , enemigo de nuestra salvacion, vayamos de este modo á encontrar al Señor. En medio de las ptllebas que nos abrimos, noes un mínimo consnelo el acordarnos qne Dios, cuando su iglesia se haya privada de los auxilios humanos, se compl~ce en operar prodigios que do un mudo evidente manifiestan su omnipotencia, eu asistencia. divina, y confirman esta. verdad que jamas, en ning11n tiempo, !as puertas del infierno prevalecerfo contra la iglesia y qu<", tríuufando siempre de sns enemigos, pcnoanecerá inmutable hasta I a consumacion de los siglos. Pero es preciso deplorar vivamente que no sea cierto que tal ó cual nacinn deLa conservar siempre el muy precioso tesoro de nuestra. fé divina y de la religion• En t•fodo, muchos pnebloi:: liay que en otro tiempo gnardaban fielmente el depósito de la fé y la regularidad de las costumbres, y .que ahora desgraciadamente, se han apartado de la piedra en que reposa el edificio de la iglesia; sE-par.. dos de. aquel • á quil!n se le hn dado el poder de confirmar á sus hermanos, de apasentar los eorcleros y las oYejas, se han <liTidi<lo entre sí; las tinieblas de error los cubre y su salvacion corre el mayor peligro. · Aquí, instado por el deber de nuestro cargo, no podemos dispensarnos de llamar la atencio n, en nombre del Señor, á los reyes y á !01> otros jefea' de los pneblos, conjurándoles reflexionar y consi,f derar sériamente que es p11ra. ell , s un deber imperioso el tener cni ,!a-lo dd que e I amor de la religion y Sil cnlto anmelJt t• n cntr~ sns pll'clblos a impedir que en ellos se ap ,t g•te hi lu1. de la fé. Desgrncda<los los soberanos qno o!tilhndo 1p1e sun los Ministros de Dius pal'a f'l bien, delictTitlan eetfl deber cuando pnetlcn ll enarlo! y qne tiemblen si por culpa suya se enct1cntra dii;;ipacl.) y d~struidr> ese tesoro tan precioso ele la fé cr.tóliea sin el cual es preciso agradar á Dio<;. &, ntú e1 t1·ihuua! del Cristo vetán <111an honi~le t:S caer entre lasma1 ;os del Dios vivo y csperime11tar la:3 s~vcridades de su justicia. En fin, nosotro~ no pod,1 11io,, cln.l:t1·, votiel'ablt1t hermanos, vos que- asistís (i nu,fstws trabajos y participais <le ellos, llenos de ceh y de r11 ligio111 vosotros unireis vuestn1s fervientes súplicas á las nuestras y á las de todr, la iglesia, y rogareí-, fü\Í - • dnamente al pa(ire clemente de las miserfoordia~, pidiéndole: por lus méritos de su hijo único, ?:,'; nestro Señor Jesucristo, qne tenga piedad de la Ita.lía, de toda la Europa, Ju! univerl:!o todo, y qne haga por su divina omnipotencia qne los errores, las• calamidades y las r~voluciones se apa.rten de nosotros, y qne la santa iglesía goce por todas partes, en la tierra de paz y libertad comr-,let:is; que fa sociedad humana se liberte de todos los mal'es que la abruman, y que todos los pueblos, adelantando· en los sendetos del ~:kñor y fructificando en toda clase de buenas obras, se encuentren en la unidad de la fé y del conocimiento de su hijo. (De La P1'esse del 7. 1le N<:niembre de 1866.) -lMPRENT.A. · POPULAR-roR SrMo!f J...r~OOCJIR~
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