LA IGLESIA PUNEÑA. ·/ •iiiii-iiiiiiiii;.¡¡¡¡¡¡¡¡i.liíaiaiiiiiiiiiiii;¡¡¡;¡¡¡¡j•iiiiiíii-----·¡;¡¡¡¡¡¡¡;¡;¡¡¡¡¡¡¡_.;.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡miiiiiiiiiiiiiaiiiiiiiiisiiiiíiiiriuii---i-¡¡¡¡.;;¡¡;;¡¡;¡.;¡¡¡¡¡¡....¡;¡;¡¡¡... ;¡;;;;¡ --~~<:~1'&.t.l:•*~ú.U.U~~-~~":.~"c,,r:-A:.e:~,,.,,.,. 1M ,.... ,., conmigo, recordaría el sublime episodio que tuvo lngar entre Dios y el Profeta Jeremias. Cnaodo é!)te humillado al considerar el cargo tremendo que Nuestro Sefior confiaba á sus débiles hombros, escuchó de boca de Dios estas consolatorias palabras. No tenias 7~urque . estoy yo coritigo para, librarte, «Ne timeas quia tecuin ego~swn ut eruam te.» Con el . objeto de estimularos a orar fervieutemente por el buen éxito del gobierno Capitular del Sr. Canónigo Ramos, os ruego hagais conmigo la siguiente cristiana reflexion. Las Iglesias particiGlares son bien regida.s .(católicamente hablando) cuando su.s prelados no se elijen a si mismos, sino que son designados po'r Dios. Vírgen Purísima, contigo están, en frase del Espíritu Santo, no solo el consejo y la equidad, sino la prudencia y la fortaleza, y estas dotes son las que nece-, •sita el actual Vicario Capitular de la D'iócesis punense: otórgaselas, madre mía, á~_caniando para mi trnél especial gracia, y que ésta sea la de desenvolver diguamente el pensamiento que acabo de iniciar: yQ pues- te salud·oA ve, sine lave originale concepta. -Señores. . ., La ambician humana es una de las miserias que ha tn1ido siempre consigo males terribl?s, trastornos especiales para el órden social.-Yo sé que hay una escuelédilosófi_ca, con ínfulas de in- 'falibili'dad, que pretende justificar e~te estravío del ,h1i~ano~ corazon á título de noblez'a . de impulzos, de r1rranque natural de caracter, y mas que todo, de resultados Ldices, obtenidos por lo que se llama la audácia del jénió.-Pero, sel]J)res, si somos cristiauos, si aceptamos de plano In Doctrina ~vanjéJica, jamás podremos santificar las bastardas aspiracione:; del con~zon huma110, ya se_personifique~1 eu Alejandro, en César, en Napoleon, ó en los desgraciados Cranmer ó Talleyrand. -El vicio es y será siempre vicio, señor~s, digan lo que quieran los parti<fa,rios de la proslitucion; y ,el hombre que tiene la desgracia d.e ser vicioso~ sea cual fuere su pasion dominante, es y sera siempre criminal á los ojos de la razou y del bue u ~en lido. Si estas reflecciones tienen lugcH tratándose del or.de11 social. h11maname11te -considerarlo, ¿co·n cuánta ma "ºr razon 110 deberán apl~carse á esa misma sodedad, considerada reli~iosamente? La ambicion, hermanos n1ios, en el ór-. den religi0so, quiero <lcc1r la ambicio11 -e11 el SacerJote, es una de las abomi11acio11es mas -detestables delante de Dios; y cuando ella' tiene por objeto asaltar el pue::.lo de p·1slor de las aloas, e11tónce-s ·¡oli! enló11ces se reu- •tirn paru el desgraciado que incurre en :.e1m,jaute n1i::icrin, la ~iguic11Le bl'llll:ll· cia de Nuestro Sefior Jesucristo: El que no entra por la puerta sino 11or la ventana, ese tal_ es ratéro y ladran. Qui non intrat per ostium i'lle fu: est et latro.-Por esto el aposto! San Pablo aludiendo al cargo sublime de pastor de las almns decía: Nin-· guno usu.rpara 7¡ara si esta honra, sino el que es lla.mado de Di'os como Aarón. La doctrina de que el fin _juRtifica los medios, ha sido siempre reprobada por la s,rna moral, aun trntilndose de asuntos puramente temporale~. Y ¡,podría aceptnrse en materia de conciencia, quiero decir en a,:nntM que afecten los intere~es espirituales del hombre? ¡Horrible abominacion la qne entronizára en el Santuario una doctrina dos veces maldita, por cnant.o !a anatematiznn de consnno la razon y la reli~ion; por esto á lo8 temerariM1 que sin llamamiento especial se lanzan co11.o aspirantes del cargo de pastor <le las almas, les suele ocurrir lo qne á Oza el temflrario ó lo que a los Hermanos Ophni y Phines, ambos hijos del desgrnciado Heli. Señ0res. Si Dio8 no ha olvi<lacfo á lns sociedades, atendidos sns intereses materiales, mncho ménos puede olvidarlas cuan<lo Re trata de su bien espiritnal.-ta Providencia es nno de los atributos Divinos mas CC'nsolatorios para In hnmnnida<l, y la prueba inequívoca de su especial nccion la encuentran hoy los pnnefios en el que acnba de ser eleJi'do para rejir los destinos de la Tglesia.-Si: porque habiéndole colocado en este puesto su humildad, debe escuchar si·n dudn, en el , momento en que os hab_lo, estas palabras consolatorias del Santo Espíritu: No temas, po·rque estoy yo contigo para aliiJiarle. Señor Vic,,rio, entre las dotes que os adornan he podido descubrir la que todo Puno conoce-vuestra modestia. Sois uno de los Sacerdotes qne hacen honor á la Diócesis de Puno, bien merecíais pues por esto mismo el alto puesto que ahora o<'npais. -tn Iglesia punense tiene ya librada en vuestras ma- · 11oss11, suerte futura, y ~011fiada en vuestra pastoral solicitud, espera tranquila dins de bienandanza y felicidad segun Dios.-~fai;., como quiera que Satnna-s en su astucia, tal vez prrpare alg1111a celada infernal, para herir de muerte la fé crisliana Je los pu11eños, el c!ero €piscopal de esta Diócesis ha creído de su deber congregar hoy por particular invitacion á las perso11as dignas: y 11ntables de ei'ta cindnd, para que nniflr,adns en se11timie,11tnc;, elevemos todos nuestras preces al Dios de las misericordia'!-; en favor vu estro, como representante que soiR de 1111esl.ros intereses católico~-;, Dignaos pues acom¡rnünrnos en la plegarin q11P de radillas vamos á dirijir en este momento fl nuestro buen Dios. Sel'ior mio Jesucristo, tú ~orno fundadnr de la Santa Iglesia, establecida á 11ia11ern Je urea de salvncio11 parn la pobre hum:inid,\d, cuidarás sin duda de los intereses de la pobre Diócesis de Puno, protejiendo a su Vicario Capitular. 1 Cuando los católicos representados en sus preces por el Sncerdocio que tú instituiste conmemor'an algunos de los apóstoles á qui<!nes dejast~ en,cargado tn rebaño tnn qnerido, repiten descde el fondo de sus corazon es estas palabras del prefacio propio de tales dias.-En verdad es dig1 •0 y jost0, debido y sa1 udable,, el suplicarte h1Ín1ildemenle, Seüor, qne no desampares, Pastor ete1·- no, tu rebatio, sino qne por la intercesion de tus santos apóstoles, lo guardes con tu contínua prqteccio11, á fin de , que sea gobernado por los mismos directores que estableciste. para que la gobernasen en calidad de pastores y acabasen como Vicarios tuyo8, la obra ., que tu empezaste.-¡Oh Je:;us!, la ternura de tu amorosísimo corazones para noRotros una gnrautia delo qne nos prometemos: mas aunque nos hallamos íntimnmente persuadidos de tu bondad en fovor nuestro, eso no obstante permite que; <lando pábulo á 11uestros cató- · licos seutirnientps, dirijamos una plegaria á tu tan di~na ~Iad re, que por amor tuyo es tambie11 nuestra.' l\íadre Jumaculadn, Puno te ama con singular amor, y tú no puedes dejar de amarle en tu casto corazo11. Hoy se acoje á tí esperando de tu maternal ternura la necesaria proteccion para el l acertado desemper1o del cargo de Vica- :,- ia CapilulHr, que gravita sobre los hombros de uno de los ma~ humildes Sacerdotes de · la Diócesis puuense. Eu este momento solflmne recordamos la sentida frase del Padre San Bernardo, en la que formulaba sin duda la fé que todo católico , tieue en tu proteccion 1.1 recitar su sublime memurari.-Nosotros tambie11 q,1 eremos repetirla de lo mas íntimo de nuestros corazones. 1 «Acordaos ¡oh piadosísima María!, que jamás se ha oi_do áecir que ning-un pecador que ha acudido á vuestra protec - cion é implorado vuestro Eocorro, haya sido abandonado de vos: animados nosotros, recurrimos 11 vos, madre nuestra, amantísima y Reina de las virjenes, y auuque pobres pecadores nos atrevemos á preseutarnos ante vos, pero arrepentidos de 11ucstras miserias. No desprecies ¡oh madre nuestra, nuestras suplicas; antes bien, at.endedlaR favorablemente,» para que seamos ,felices en el tiempo y en la eternidad.-Amen. Pt~io, Abril 8 d~ 18i4. COMUNICADOS. l,n sen,a1'a<'Don del llol§tri~lrno , , Re- ,·e1·e1ulí~iano ~lto~seilo1· Dr. D. .Yuan A, .Bhuer.h1. Perlmnsiit úene(adendo. Pasó, haciendo el bien. LoR cien écos del bronce sagrado han ve11ido il impresionar ho11dameute 11uestros corazoties, reve!á11donos la certhima separncio11 de 11uestl'o 1111s\ri,-isimo Prelado de la compuüía de su amada g-re_y; esos écos l;an presentado á nuestra memoria una série de hecho-, realizados por el Tltnn. Sr. Huerta en el corto tiempo de 8 afws. ~ el Sr. Hnerta el ejemplo del Divino 'Jesus; del mismo modo que Este pasó; su vida haciendo bienes por doquiera, reformando las costumbres y enseñando á Iris fentes sus sublimes máximas; _de la misma suerte ha prodi~ndo aqnel á sus diocesanos los mismos beneficios, en \ cuanto le permitían todas sus faculta- \ des, llenando hasta con escrilpulo las 1 pesndas obligaciones que impone el \ Episcopado. Para mejor comprend~r este aserto, vainos á señalar, á la lije;- ra, las luminosas huellas que divisamos impresas en el gran at~io de la Iglesia punense. Colocado á la cabeza de sn grei, su primer pensamiento ha sido el d~ poner un sólido cimiento al gran edificio que debía levantar para gloria d~ Dios y de la :'lantificacion .de las almas, y por esta, razon ~u a1·diente celo ha llevado , á cabo las siguientes obras:-"Fundó el humilde colegio de San Ambrosio, sin · mas auxilios que su confianza en la proteccion divina: promulgó sus sábiasleyes sinodales, apesar de la oposicion del pod.er temporal: enseüó con fre- . cuencia I a verdad revelada, ora desde h, catedra sagrada, ora mediante las polémicas de la prensa ilustrada: est11• bleció los Santos Ejercicios de San Jgnacio para la reforma de su clero: p_racticó la santa visita pnstoral hasta por las mas apartadr1s doctrinas: reparó los ,objetos pertenecientes al culto, é -hizo, por último, otras ~bras que 110 recor-' damos bien. ¿_A qué recMdarlas ya, ' cuando ellas esliln escritas con carac- ·· teres inde~ebles eu la ~oncieucia d~ to1 dos lo§ punefios? ¿A qué mencionarlas, cuando ellas esta~án ya valorizadas' por Di0S? En vista de sus frutos p,uede el Sr. ];Juerta pronunciar estas palabras del Apóstol de las naciones: fidem servavi, ciirsitm consttmavi, in reliqitio ,reposita est rnihi corona justitire. Los pueblos y los individuos no pueden olvidar la memoria de sus benefactores, y perpetuan la memoria de ellos en monumeu-tos que alzan para el p<>rvenir. La cntólica ciudad de Puno ménos podrá olvidar la de su insigne bienhech(_)r, que es el lltmo. Dr. D. Juan A. Huerta. Y asi corno la ilustrada Sucre y la culta Lima, conservan al travéz d-e loi años la memoria de sus mas esclarecidos Pastores: la primera la oel .virtuQso Prado, y la segun.da la ct.ei' .íuclito Toribio de Mogrobejo; así tambie.n Puno trasmitira á la mas remota posteridad la simpática de Juan A. Huerta. .. ¡lltmo. Sr. Huerta! Supuesto que ha sonado la hora de In sep11racion del lado de HleStl'OS hijof,í, permitidnos,.por lo ménoR, el dirijiros una última expresion filinl: Rogad siempr~ a Dios ¡JOf . la prosperidacl de vuestra amada grei 1pttnense. Otro tanto harán para el logro de vuestra felicidad, elevaudo sus ferv~rosas preces al Altísimo, todos los c11tólicos puneüos, todos v~estros sem.iu~ristas ambrosianos, y, por último, el p1esbítero que suscribe estos pobres reagloues. E_osTAQUIO SOLANO,· • l \ , l 1 1 DesJe el i11sta11te en que empuüó d . . btH:ulu paslund 110 ha perditlo de vÍtila 1 Imprenta de D. M. C. l\I.-Oi-rijida por fn ,\.~CISCO L>E p. IlERMEJOJ . .. i
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