La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

Finalmente, todo cuauto sP. haga, mande, decrete y ordene por los intrusos asi nombrados y presentados para la admiuistracion de las Iglesias va- - cu o tes y todo lo que de ell~ se siga ó pudiera seguirse, de cualquier manera que sea, .Nos, lo condenamos y reproba ruos, y lo declaramos ab~olutamente uu lo sin validéz, fuerza Dl efecto, como dosa criminalmente emprendida, y de hecho ejecutada por personas que no tienen poder para ello, y decre~amos que sea siempre así eu lo porve111r. No11 queremos, establecemos y ordenamos todas estas cosas, decrelamos que nuestras presentes letras y todo lo que ellas contienen sean miradas constantemente, en lo presente y eu lo porvenir, como firme y eficazmente establecidds, y deban surtir siempre pleuo y eutero efecto, y que. eo uiugun tiempo, 11ingnn11 persona, cualquiera que sea su coudicion y dignidad, aunque sea imperial y real, pueda i11fri11girlas, atacarlas ó ponerlas en controversia, por ningun titulo, ni color, ni pretexto, ni pretendido privilegio, cualquiera que sea, y para el caso de que tal privilegio existiere, lo, derogamos y auulamos. Y esto, no obstante las constituciones y disposiciones Apostólicas generales ó especiales, y las reglas emanadas de Nos y de la Cancillería Apostólica, principalmente de jure ,¡uaesto non tullendo, así como todas las otras dignas de alguna mencion especial, que pudieran en alguna manera ser cou lrarias á las presentes letras. Queremos que, despues de la publicacion de es_tas letras, fijando cópias de ellas en las basílicas de la ciudad, los fieles de todos los países á quienes concierna y que lleguen á saber, de cualquier manera que sea, que han sido, como queda dicho, protnulgndns en Iloma, queden obligados á su ejecuciou, como si hubiesen sido notifi.cadas persvualmeute á cada uno de ellos .. Queremos, igualmente, que se preste á las cópias de las prese1ites letras, aun impresas, con tal de que estén suscritas por un notario público y con el sello de una persona constituida en dignidad eclesiástica, la misma fé, en cualquier lugar, que se prestaría, si se exhibiesen o mostrasen las mismas presentes letras. Que nadie se atreva, pues, á infringir esta página de nuestra declaracion decision, anulacion, estatuto, prec 1 epto, mandamiento y voluntad, ni tenga la imprudente temeddad de oponerse a e11-a. Y, si alguno osare lo contrario, sepa que incurrirá ep la indignacion de Dios Todopoderoso y de sus bienaventurados apóstoles, Pedro y Pablo. Dada, en Roma, en San Pedro, el año de 1873 de la Encarnaciou del Señor, el 5 de las calendas de Setiembre, año vigésimo octavo de nuestro Pontificado, P. Cardenal AsQUINI. C. Gori, Subdatario. Visa-De Curia J. de Aqitila é vicecomitibus. Lugar del sello. J. Cugnonius. Registrado en la Secretaria de bre- "Ves. El año de 1873 de la Navidad del Señor, el dia 5 del mes de Octubre, indice ion l. el afio XXVlll del Pontificado de nuestro Santísimo Padre, en Jesucristo, y de ~ue~tro Señor Pio, por la divina Providencia, Papa IX, ha sido fijada y publicada la predicha letra apostólica, en las puertas de las basílicas mayores de tu ciudad, por mí, Vicente llenauglia, cursor npostólico. Felipe OssaniJ Jefe de los cursore.s. / LA IGLESIA PUNEÑA. LA IGLESIA PUNEÑA, Puno, Enero 3 de 1874. La n aeva era de elite continente, La Divina Providencia ha permitido que en el año nuevo haya comenzado, para esta parle del continente Sur-americano, la era de su progreso· y union pos~tiva. Nos ha dispensado al efecto una valiosa, una memorable de sus mercedes-la conclusion de la línea férrea, que une el Pacifico con el gran Titicaca; los pueblos del mundo antiguo, con esta importante seccion del nuevo. HáJise quedado para honrar solamen te el repertoriÓ de la legislacion nacional, multitu<l dij leyes sobre obras públicas; per·o la que dispuso el ferro-carril de Arequipa á Puno, al travez de dificultades provenientes de la inslabilidad de la política y de las crisis monelarias, está ya cumplida, m,ediante . el patriotismo de los gobiernos á quienes cnpo su ejecucion, mediante la fidelidad, en sus compromisos, empleada por el empresario de las obras titánicas de la Amérjca del Sur, M. Meiggs; y mediante la cooperacion de sus encargados. Nos consta que ellos han apurado sus esfuérzos de dia y de noche, en lo mas penoso de la estacion del año, á fin de que enlrára precisamen le la primera locomotora á Puno en el dia del Señor. A su proteccion se debe, pues, el concurso armonico de tantas voluntades distintas, para fin tan grandioso, y el concurso de la paz y órden público para la realizacion del mismo fin, para la lerminacion de la obra. Con ella vánse realizando las maravillas del siglo XIX, debidas al vapor y á la electricidad. Ya podemos hacer en una hora el penoso viaje de un dia; y pronto recibiremos comunicaciones vani· das del Norte con la velocidad del rayo. La corneta dA la locomotora viene á despertar á nuestros hermanos los indíjenas del letargo de la ignorancia y de las supersticiones; ven los albores de su mejoramiento social; y se sienten estimulados para aprender algo. En su trato con las clases ilustradas, adquirirán gradual mente sus idiomas, y ·con ellos ]as ideas y costumbres de la civilizaciofl. Convertidos eslos lugares, casi despoblados, con la via férrea, en barrios de las metrópolis de la civilizacion, se trasladarán las luces, las costmu hres y las industrias de ellas por arú. En tonces ·veremos hacer manar las riquezas de todos los YPt1 ero~ e]¡:. los reynos mineral, an.imal y n ijetal, que posee este · continente; -establecerse los planteles de ciencias, industria y comercio; y el raudal de bienes que traigan esas fuerlles de prosperidad, seguirá fecundando y haciendo producir sus loables efectos en todo el Sur de este continénle. Entonces y desde ahora, por decirlo mejor, la frecmmte comunicacion de estos pueblos con los demas, hará progresar el espíritu de caridad, que es una de las virtudes principales del catolicismo, y un elemento que ensancha los dominios de la Iglesia. Hé aqu1 los bienes que principiamos á gozar, y sus trascendencias que vemos en lontana_nza; hé aquí los molivos que tiene <<La Iglesia Pu'neña» de rendir infini las gracias al Supremo dispensador de tanto bien;-y de bendecir, de felicitar á los instrumentos de que para el efeclo se ha valido, a los que han lomado parte en la conslruccion de este auillo, que une á los pueblos del continente americano, para su prosperi'dad recíproca, que es nuestro ardiente deseo. El lltmo. Hon■eñor Huerta. La~ piezas que á contiuuacion insertamos, sin comootario alguno, demuestran la importancia de nuestro Dignísimo Obispo dentro y fuera de su Diócesis. Nos congratulamos de e1lo; y nos es satisfactorio rendir los dt:Jbidos agradecimientos á nuestros hermanos los dignos hijos de Arequipa, por sus ovaciones de que fué objeto nuestro venetado Pastor. Santísimo Padre. Elevan súplica humildisima ante la Santa Sede Avostólica, para que se dPclare sin lugar la t·enuncia que hace de su Obispado el lltmo. Mouseñor Huerta. Las ·suscritas, madres M familia y personas mayores de edad, de la Ciudad de Puno, nos dirijimos ante Vuestra Santidad, y con el mas profundo respeto esponemos: Que conocedor de las necesidades espirituales de los habitantes de esta region lejana, erigió Vuestra Beatitud la Diócesis de Puno, colocando a la cabeza de ella al Iltmo. Sr. Obispo Dr. D. Juan Ambrosio Huerta. Entonces llegó la época de la salud de nuestras almas-y de nuestro bienestar .temporal. Todo fué percibir la uncion de las palabras evangélicas de nuestro primer Pastor, participar de su trato esquisito, y asistir á los oficios divinos, celebrado~ con la debida magestad,- que in:r;nedialamenle principió á bri- . llar con mayor claridad entre nosotras la luz de la fé católica, difundiéndose el espíritu de oracion y devocion entre la mayoría de las gentes.-Se vio mayor numero d,e almas regeneradas en las aguas saludables de la penilencja, es¡:tecialmeo le con las misjones, que hicieron en esta Capital y en las provincias los sacerdotes virtuosos de la órden de San Francisco, traidos d~ la Diócesis de Arequipa por nuestro Iltmo. Obi spo. En una palabra, los beneficios apostóliros qne hin llover sobre estos pueblos, los mejoró de tal manera, que ya entreveíamos el estado floreciente de la Diócesis de Puno,-estado digno de su primera epoca, que llevar-á el nombre de su primer Obispo. Mas, cuando estábamos halagadas de estas santas fruiciones, nos hemos visto, cual sorprendidas por una tempestad que viene de improviso, al saber que nuestro Pastor ha renuuciado sus temporalidades, anunciando á la vez al Supremo Gobier□ o, que eleva una súplica á Vuestra Santidad, para ser desliga- . do de su vínculo con la Iglesia Pu- , neña. Tan inesperada delermjoacion nos tiene sumergidas en un mar de pesares. Desde ahora , estamos contemplando las calamidades espirituales que nos sobrevendrán, si nuestro querido Padre en Jesucristo se separa de su esposa la Iglesia de Pt1no, dejándonos en orfandad.- Decimos orfandad, porque, 1en nuestro bumilda concepto, ]a Sede Episcopal de Puno se baria inaceptable por otros sacerdotes dignos, quienes presumirían acaso que ]~ renuncia de que nos ocupamos, haya sido causada por la mala ·voluntad del pueblo. Dios Nuestro Se - ñor nos es testigo, de que el total de los habitantes de la J:>iócesis ama tiernamente al Ilustr:isimo Monseñor Huerta, con tan pocas excepciones, que omitimos mencionarlas, por ser ageno de eslas humildes preces. Si en tan terrible situacion de orfandad nos invadiese la incredulidad, cuyas asefhanzas las estamos sintiendo desde ahora ¡contemplad, Santísimo Padre, los peligros á que estamos espuestas! Respetamos los motivos que haya tenido nuestro Pastor para resolverse á dejar definitivamente su rebaño; y suponemos que nuestras suplicas, y nuestras incontenibles lágrimas, sear:. acaso extemporáneas para que pueda retirar una renuncia, ya elevada á esa San la Sede Apostólica. Pero, Vos, Santísimo Padre, que ejerceis los plenos poderes de Nuestro Señor Jesucristo, con ~ueslr4 palab~a suprema podeis retuar esos motivos que dominan el áoi1:10 de nu~stro Pastor;-podeis enviarle remed10s aposlóJicos, para que sanen la herida del corazon · y podeis relemplar su fortaleza, ¿ fin de que Cúo tinue apasen tándonos. Esto os pedimos con una fé · semejan le á la que tuvieron aquellas dichosas mugeres que, mas tardaron en elevar sus preces á Nuestro Señor Jesucristo, que El en concederles su santísima gracia, cuando se hallaba en este mundo. Imitando á ellas, y animadas de las esperanzas que nos inspiraisA Vuestra San tidad rogamos con nuestras hµmildes lágrimas, e.orno seres débiles, nos concedais la grar,ia de devolver la renuncia ·de ·nues~ lro dignísimo Obispo; y · besando desde esla dislanr.ja vurstros sagra-

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