feosa de lo que \\aman los derechos de los Obispos. Bien lo sabe U., y tiene de ello una prueba clásica en · Jo recientem~nte ocurrido en el Concilio Vaticano; ¿Qo'e eran 80 Ob'ispns, comparados con los no restantes'? Y $in embargo, ni aun esos mismos han pe.rmapecido tercos en su doctrina. Usan 4o de su fé en la infalibilidad de las decisiones conciliares, uua vez declarado el dogma de la infalibilidad del Bomano Pont.ifice,lo han aceptado suscribjéudol'o coa toda sumisiou. ¡Gloria á ,aquellos Ob_ispos, dignos de tal nombre. que supieron sobreponerse á léis inll.a.cioues de un 0rgullo mundano, lwsta deponer sus propias convicciones en aras de la fe! Despues de esto ¿conservará U. esperanzas todavía de que los Obispos lleguen a descubrir el ningun valor, la f¡ilsedad de lo que U. llama pretensiones de la curia, y que rompan con el ,Papa por la fuerza de los acoutecimieotos y el rigor lójico de los pri11- ' cipios? ¡Rigor· lójico! ¡fuerza de los acontecimientos! precisameute son estos los motivos que mantendran siempre unidos á los Opispos y al Romano Pontífice-y solo usando del rigor lójico . que U: usa, y estudiando los acontecjmientos como U. los estudia, (lo que no tendrá lugar jamás en todo el Epis;- copado) podrían proceder y sentir coIl!.Q U. siente -y procede. Y luego con un¡t oportui;iidad descomunal, nos ,recuerda U. las cruzadas para citarnos á Condorcet1 es decir, al miserable cobachuejista de la impiedad, que terminó su vida ¡i,uicidándose; y no contento con citarlo, todavía lo reviste U. del título de distinguido, escritor, como á aquel otro, cou el de dooto español. E~.to causa vergue,nza, y desconcierta al hombre mas imp1tsible. Condol'cel ¡va.~e mas á 19s ojos de U., ,en matcri¡i de hist.oria de las cruzadas que Cantú, que Michaut, escritor especial en esta ·materia, que el mismo Voltaire y el _uovelista inglés Walter Scot en su Talismao , é Ivanoe! ¡Condorcet! Nc:11escribiria tal despropósito, uno de fruestro~ jovencitos Románticos con pr:e.ten- 'siooes de erud,ito. M:as dignidad, Dr.; mas hidi\lguia en 11,1 polémica, siqúie-ra etJ gracia de su caracter sacerdotal. Eutra ahora de . nuevo el lenguaje simulado y contradictorio, coll)o quien escribe pl).ra los qqe estan insios de toda instruccion relijjosa y aun , filosófica. e1.Es muy justo, dice U. que los Obispos se estrechen al Papa, con aqueqos víncqlos que son necesarios ¡il m.aptenimieuto de la unídad ·Católica. , ó .que soq atributos mncip,le;s del Primado, (es~a distiucion de atribf_J,tos esenciales y accidentales es jansenista y I por lo mismo absurda.) Y si se entablara cuest.ion, sobre si estos ó aquellof; vínculo!J eran esenciales y necesa~ios al mantenimiento de )a unidad, de nueslra p(J,rle podría decirse, que si es di(ipil y de targa discu,sion demostrar que eran ó uó esenciales, seria mas {Mil probar de estos y de aquellos que 110 , lo eiran. Eu tal caso habría que recurrir á los tiempos antiguos, y aun mas á los apostólicos, que son el verdadero punto <le partida en la Iglesia Católica.» fate parrufo, traducido al Castellano, dice lo siguiente. Entre el Papa y los Qbispós es muy jnsto que exi¡,tau ,víncu los 11ecesa rios parn el mantenimiento de la unidad: vínculos que son por otra parte atributos ese nciales del Primado: es asi que D E .l\II P ARTE ·(iofolibil~dad ex Cathcdra) puesta en tel~ de juicio esta doctrina, (qu e creo justa) es mas fácil probar que esos víncul-0s y aque llos atributos rcconoc id.os · por • mí como 11ecesarios, 110 son t.1,les; luego, (conclusiou <ligua de tales premi~ sas); luego hay qne recurrir á )os ti émpos apo~tóli cos, que so n el venia - dero puutó <le partida de 11' l g- ies ia Ca,tólic~. Mas clal'o: cuando la v~rdnd es dificil de descubrir, porr¡ue se toma para enoontrarta et camino clel c:rror, oi<.: uLA IGLESIA PUNEÑA. do necesario emplear para descubrirla uoa larga discusion, debemós optar por el error desnudo, pues al cabo, es · lo n,as facil de encontrar. Esto, Señ·or II)io, 110 tiene nombre, porque es el colmo de la locura y del ábsurdo, junto con ló que hay de mas abominable en materia de inmoralidad. Esto, creo que hasta hoy solo Jo ha podido concebir el cerebro de IT. He insertado todo su acápite, para que no se ·diga que lo calumnio. Paso de largo, porque sin ser yo el que he escrito estos di&- . lates, esperimento horripilaciones. Nos hace U. un Jlamamiento á los tiempos apostólicos, y aludiendo á ellos dice, que' los Concilios Provinciales, erijiau Obispados (estos concilios tuvieron lugar en la cabeza de U. sin duda, porque no se realizaron en la época á q' U. alude,) insti~uiau Obispos, los trasladaban, les dabán coadjutores, les admitian sus renuncias &. ¿En dónde ha leido U. tan inonsJruosos dü,parates? ¡Ah! Dr., Dr. ¡Quo usque tandem! · Y luego ¿qué decir á las preguntas con que so~ti ene U. su tésis? « Al li~- « cer todo esto se mantenía la unidad? • sí. Se atacaba derechos esencia- " les del Primado? nó.» Baya un modo de discurrir sui generis. Cuando U. gateaba ¿era :Francisco de Paula G. Vigi!? sí, Y entónces ¿atac~ba U. á la Jglesia, nó. Luego, no es U. el que la ataca ahora. Vamos con otro modelo del méto~o socrático que U. acaba de emplear, y mas análogo a nuestro intento. Cuando la primera constitucion política de nuestra República, fechada en 12 de Noviembre de 1823, dispuso et1 su capítulo 7. 0 que hubiera un Senado conservador·, compuesto de miembros que ejercieran su cargo por 12 -años, con atribuciones especialísitnas; como. la <le co11vocar éongrews estra.ordi11arios; ¿se conservaba con esfo In independencia del Perú?=--sí. ¿Se atacaban los derechos esenciales a su soberanía? -nó. Luego debemos vol verá esl\' constitucion, y · restablecer ese mismo Senado, apelando así al punto <le partida de la vida política del Perú. ¡Brillante argumeotaf':io11·1 ¿Con que las sociedades están c0ndenadas al slalu quo? ;,conque este es el signo de su pro-iireso? ¿ Y cómo ha dicho U., no hace mucho, que el pontificado es retrbgrado, por cuanto es partidario del nihil inno1Je tiw? Si U. se entiende, confieso injenuamente, que yo no lo enti endo. ' Prosigo, ya qne Dios me favorece manteniendo mr cerebro en regular estado, a pesar de lo que sufro con la lectura de su ·análisis. Viene al 1cas'o, (p·nra U.) «un ejemplo notable de la Iglesia Galicana cuyos Obispos reunidos en 1682 declararon en cuatro proposiciqnes, ideas que han sido condenadas por Rornanos Pontífice~, y tales Obispos, entre ellos el gran Bossuet, sig11,ieron católicos con sus iglesias ... Dr. Yijil, ó U. se burla de sus lectores contando con su credulidad, ó........... perdone U. q• silencie el otro miembro de mi disynutiva. Digame, Sefior mio, · ¿ignora U. los antecedentes que tuvi e ron h1g111· para la rennion de los Obispos Franceses en 1682? ¿Fué ese un Co1 ncilio Ecumé·nico? ;.La Iglesia Gnlicnnn, es la Iglesia Católica? Por Dios! ¿Qtta usque tandem? vuelvo á repetir. U. me urje para que sea difu so, á pesar de mi deseo, de ser lo . mas lacóuico posible. El 9bjeto de esa asamblea (que asi se llama, y ni siquiera concilio provincial,) fne el de compl acer la caprichosa vanidad de Luis XIV, el que, con motiv(') de ciertas résist<•ncias qtie habia encontrado en el ,Homano Ponl.ífice, pnra acceder á sus exajc radas prntensiones, quiso vengarse del Papado, sirviéndose como de it1strume11to de los Obi spos, l)esgrnciadn- · mente los encontró dóciles para doble~ ¡¡arse á su soberana voluntad; ono de ello ll amado'foürney, formul ó á plac.er de su majestad ·un cuadro de propos ic:i r, 11('~ 1!11tre las que figur nba la de la d1;:; fec:t ilH l1u ad de ·1a silla B0mnoa. ¡Nunca falta un Judas eri un apostolado! .Bossuet, que de~d·e el priucipio manifestó su repugnancia para asistir á esa asamblea, y ' que tanto en su sermon de apertura, como privadamente habia revelado su deseo de que no se tratase de punto alguno dogmático, observando la disposicion de los ánimos, .Y el grnn terreno que habiaa ganado · !ns iufloencias palaciegas (que siempre son peligrosisimas en asuntos eclesi~sticos,) se arrogó para si la redaccion de los artículos. Como no podfa pres - cindir, de una parte, de sus ideas ga• licanas, y de otra, no era atin dogma de fé, lo que hoy lo es- «La infalibilidad del Romano Pontífice," formuló los cuatro celebres artfonlos, con lo qpe ha de,iado una mancha en su memoria, solo dispensable, atendida la humana miseria, y lo mucho y magnifico que había escrito en defensa -del dogma, de la moral :y de la disciplina de la Iglesia. Los resultados de esta famosa declaracion fueron los si1rnientes: Luis XlV se retractó y luego escribió al Papa lnocencio XII, en -estos térmi11os: «Beatísimo Padre .. ,d.. : , .tengo mucha complacencia en poder decir á vuestra Santidad qt1e he dado las órdene1; necesarias, á fiu de que los asunto!! contenidos en mi edicto de 2 de marzo de 1682, á que me habían obligado las cir• cunstancias, no tengan efecto. Algo mas: los Obispos presentados por Luis XIV, tuyieron que retractarse del asentimiento que habian prestado á dichos artículos, como miembros que fueron de f:lquella.Asam.blea, cup retractacion, ~n lo principal, se encuentra en el to- , mo X.VH de la Biblioteea de la 8eli j io11~ Qué mas? ¿it (Jné recordar ahora una declaracion hecha sin autorid<id cornpeteule, y por purns influencias cortesanas: declaracion condenada por A lejandro VJI[ en 4 de agosto de 1690, por Clemente X.{, en 31 de ngosto de l 706, J por Pio VI en l 794? Por lo que hace a la defensa de dicha declaracion, escrita por Bossuet, no me atrevo á decir á U. una palabra, pues endando que en su erudicion, conoce mej@'I' que yó, su valor autógrafo., desde que foe publicada 30 unos despues de su muerte, y U. no ignora lo sospe1 chosas que son las obras póstumas, muy mas cuando truscurreu tantos años pa- , ra su publicacioo. Despues de la declaracion del clero Galicano, natural era que viniese á cuento el Canciller Gerson, sacerdote tan digno, bajo otros respectos, de toda consideracion,sea atendida su virtnd,sea · su ciencia; mas entretar.t.o, como instruido ~11 la escuela Galicana, y nacido en una época aciaga para la Iglesia, p·or los cismas que l11 devoraron, era natural que no discurriera en materia de catolicismo cou mucho acierto. Un historiador contemporáneo, aceptado como notable, en Europa· y en América, el célebre Rohbacher, en el tomo 21 de su Historia universal de la ]glesia dice: «lo que Gerson ha escrito sobre estas materias (relaciones de la Iglesia con el Papa, espuestas en el Concilio de Constanza), atendidas las circunstancias desgraciadas en que se encontró, debe ser leido con circ11nspeccion, y no puede servir de regla.,. Ce . que Gerson a ecril su1· ces malieres, t ·¡¿ les cirr:onstances malheureuses oú il se t,rou• vait, doit etre lu avec · circonspectiom el ne peut servir de regle, ~o deciendo á detalles, porque U. no los necesita desde que tiene a la mano una inmensa biblioteca, y porque, fuera cual fuere la doctrina de Gerson, su autoridad 1nrnca podria prevalecer contra la • doctrina y los principio§ aceptados por , el Catolicismo. Las aseveraciones de un hombre ó de algunos hombres, por grand e¡, que ellos sean, nunca poeden prevalecer contra las conviccioues de la h11ma11ida<l, es pecialmente si esas asercio_nes son el efecto de · a1gtrna preocupac,on de escuela, asi lo enseña la Lógica, Teme p. que suenen mal á los oídos católicos las frases Galicauas de Gerion. y ofrece como lenitivo otras lie S. Gregorio y de S. Ambrosio, ¿y cuales son esas palnbras? Las del primero las euenc_uentrn en la Epístola 3.0 _al obispo . Eulogio d-e Alejandría. Esta carla. -vieue precedida de otras, en qoe dirijién· dose a Juan obispo de Constantinopla, le exorta á f)Ue abandone el título de Obispo U11ive1·sal que se habifl arrogado. Por lo que en la carta á que U. alude, le dice á Eulogio, entre otras cosas, que recuerde lo que se habia decJarado por los PP. del Concilió de Calcedooia, relativameute al honor de la Sedé Uomana, dando á loa ol>ispos de Roma el nombre de Obispos Uuiv_ersnles, y que se fije en que ni11guu Pontífice Uomano ha usado jamás de semejante titulo, porque bieu examinado; él importa la nulidad del ca- , , rácter Episcopal en todos los demás obispos.» Con este motivo y por esta r-azon, escribe lo que U. se ba dignado copiar, sin cuidarse de ofrecer sus antecedentes..... Y luego, para pouer mas en claro su pensamiento, dice el mismo Papa. Si enim universalern, me Papam veslra Sanctilas d(cit (U. &.ibe que antiguamente, este nombre de Papa se daba á todos los o.bi~pos, pues eran dos términos sinó'nimos) negat se hoc esse q74.orj •me fatetur unive-rsum. ¡Cuan distiuloes u hora .el sei1 tido del periodo citado por U.! S. Gregorio prohibi11 el título de Obispo O1:liversal al Obfapo de Jerusalen; diciéndole que ni él mismo lo usaba, apesar de lo dispuesto ea el , Concilio de Calcedonia, porque no se creyer¡, que anulaba en sus demás hermanos, el carácter episcopal, .y U. truncando Ja cita, le bace decir otra cosa muy distinta, _con el objeto de ofreceruosm1 lenitivo! Exeelente modo, de embrollar ln!i cuestiones mas delicadas. No me- tomo el trnbajo .de buscar 11\ cita de ' S. Ambrosio, porque tengo scgurida~ moral de que le falta lo que cor,npl~ta su sentido, así por. lo meuo~ se deduce de . las palabn~s que U. copia y de los antecedentes de tan ilustre san.to, cuyo amor y udhe~ion al pontifica.do Romano se revelirn en estt\\l su Jconsigua Ubi Petrus 1'bi Ecclesia: en, donde está Pedro ali( estl la Iglesia~ El santo habla alli sin d11Ja de asuntos que uo se relacionau cou la fe, •1i coa las costumbres1 ni con la discipl,ina · general, por lo que dice ju.,;tfsimamente qne los hombres tenemos OUlt'l,• tro criterio, uuestro buen seulldo, p.·,ra juzgar por nosotros mismos, se· en•tieJ)- de en todo fo rel,itivo á los asuntos temporales. Tennino el presente, sintiendo que sea tan desfavorable el juicio que tiene U. formado, del Eprsoo'pado Católico, hasta ~oponerlo capáz de ser alen-• tado por la confianza y el valor que U., ha procurado insr,irarle en tiempo opor~ timo. Seüor, en mi anterior, dije á U. ., y ahoi:a le renito, que no todos pueden Llegar á ese valor necesa1·io par·,, apostatar, po.:qne la fé vale mucho, sir.ve de muc~o, especialmente para salvar el aima en la eternidad. En el próximo número me ocuparé de su cooclusion. EL OBISPO DE PUNO • !Fiesta de Santa Rosa. · El din 2 l del presente se dió principio á la novena de nuéstra Patrona Santa Rosa en la l~lesia Catedrat, con misa cantada todos los dias á las siete v media de la mañana, y Rosario, plátic,ty nov.e~ na en la nOl~he. S. S. lltma, ha ocupado la cátedra sagrada eu estos dias, desa\·- rollando•en ellos es;te tema del Libro de la sabiduría cap. 7. 0 Nerni1i e-r,1 diligit Dew~ nisi eum qui cum sapientia i11ltabitrlt. El dia dia de hoy ha termi1wdo con mia solemne funcion de Jglesia. lrnprcuta de D. ~i. C. 1\1.-b~rijida por .~.Ql'§chno Ue1·majo:
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