La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

tA IGLESIA PUNEÑA. 4"'1!11m!!!!!l!!!~~;!'!!!!'!~ISI.!""~'"'!'!!:'~~-~-~-"'!!!!'"'!"!'~~!!!!!"' '!!'!!!!!!!!!~""'""'""""--~..!!!."..!!'- .-• .... _________,,.,,..,__,..,,..._.....,__.,.4_____1?"'!!!'-!!!'l!fli'!!!St-~.!'!!±E!l!'!!!'!!!Z~•.!'"'!"~-'!l.!!.4"' , ."!!'. _..,,_&_ ---~~~~~~~~~111!1!!11 titud de su traduccioo. Adelante: eú• tra el fondo del discurso, Continua U. dicicu<lo: .. Afolrnu ES10s lo que se diga en coutra de-sus pretensiones (ya no hay posesi011, siuo pretensio11 á poseer) é iulerescs y las re- . baten coudeuúudólas: pero, (aqui hay un respiro, se couoce que la herida no ha cicatrizado) ¿lu simple concteoacion ruerece el 11uu1bre de defensa, y tieue la virtud <le una refutacion? y cuando la (;uria ll'ubaja por impe<lir de repeti.dos 11wclos el progreso del siglo, dígalo el famoso SyllalJ11s f}Ue condeua esta proposicioo.-Lo:i decretos ele la · silla Apostólica y de las congregacioues. romauas irupideu el pro~rcso libre de la ciencia. ¡Qué rn1pugw1(•.ion tuo miserable, qué ll'lste ,ietoria!,, Dc:-;liudernos los argume11to:,; el primero ~e r1:<.luce ~ i.t affrmar que la Jgle:,i11 cuando condena uoa obra, cree que su co11Jeuadou vale por una <lefema y tiene la virtud e.Je una refotacion 1:n1 el sentido purameute filosóüco, lo que ii juicio de U. es absurdo. La lglcsia cuando coutleua una obra como herética, impía, &, • uo funciona como n:~PLICA~T.r. sí110 como l\laestra, en uso de los tílnl(ls que para esto le conG.rio ~ut!stro ~t•ñor Jesucristo. Al couc..le11ar una obra, prévio el madurísimo e:xameu que ~e hace de ella, por i11telige111:ias 110 comuues, y por Doctores que merer.eu e<;te nombre en todo t.;I rigor de la pulubra, funciona tnmhie11 como madre que es de la humanidad, y especial mente de los fieles, y las madres repre11de11 las faltas de ::;us hijos, les prohibe:11 tal v cual cosa, sin tener ja obligaciou de ~11trar en tfo,cusioues cou ellos. Hechazar esta tloclriua, es 110 ser <"atólico1 ~ para uo serlo, creye11do e11 l>ios, es preciso ser, ó ignoruute, ó de mal.~ fé. i°'o :;ov yo el que usegnrn e!ito, es un autor mo~ co11ocido hoy y muy querido por l;- das las eahezas volca11izadas, es el imp~o Prohudon. En su ohm de la justicia eti la He,·nlueio11 '! en la Jµlesia. T~mo 1. 9 páji 11u :28, dice: ¿CrPe5 en Dios'! Si crees eres ct·i;;Lia no, católico; si 11ó, atrevete á decirlo, porqwi e'fl este caso 110 dec_taras tan solo la, gv.erra a, la Iglesia, sino a la fé del jénero hirnw1io. ENTRE ESTAS DOS ALTElll'd.TIVAS SOLO TIEl\KN" CA Dll)A LA IG'NOHANCL\. o LA M.\LA YÉ.» A µarte de lo dicho, l1t simple conlienacion de unu doctrina, merece ¡>ara los verdaderos católicos el nombre de defeusa Y de. refu.tacio11, 110 ¡mramente filosótica, srno filósófico-l'eligiosn, y hé aquí las pruebas. Los católicos creemos que toda doctri11a contraria á la doctrina que nos e11sc11a lu Iglesia es enó11ea y a_bsurda, y lo crecmo!', así f11udi1dos priuctpalmente eu las palabras .de Nuestrn Señor Jesucristo y luégo en la garno lía que ~os da_n los ve111te siglos que tie11 e de ex.1stenc1a t•sta mi,sma Jglesia, si11 ua. her discrepado jamas en su doctriuaúllima~e_nte, en la série 110 i11tcn umpi: <lu de sabios J Doctores que hnn hecho la apología de dicha doctriua, junto cou la no menos notable de todos sus enemigos que, ó se han visto precisados a confesar la verdad en esta materia, ó se ~an empesinado e11 s11-, error-es, mereciendo por c~lo la execracinn jeueral. 1\o ne_ce!iitnmo,, pue~ examiuar por nosotros 1111smos las doctri11as condena. das, como no oos es necesario probar el veneno parn suber que es u11 tósigo, desde que 110s lo tlice el médico. Eu cuauto _la proposicion· 12 del Syllabus, que dice: ,d,os decretos de la silla Apos~ólic_a y lle las congregncioues Rom_ana~ 1mp1den el progreso Ll!;RE de la c1eucrn,» y cup co11denaci·on lo exalt~ á U. ha~ta exclamar. ¡Qu,e imrJUgna- · cion tan miserable, qu.é triste vieloria! ap~rte ~e lo que le insiuué respecto de dt~ho :Syllé1hus en mi a11terior, d(0 bo al~o_ra hacerle algunas retlexioues apropos1to de la proposicio11 citada: serán dos ~ol~mente, la una histórica y la otra filosoficn. Las ciencias fueron salvadas por la Iglesia, en la época de la irrupcion de lo~ bárbaros, y las salvaron precisamente los monjes, m,i lo dice la historia.-Las ciencias hao sido siempre cultivadas c0u esmero por los eclesiásticos <le ambos cleros, que hau escrito obras en todos los ramos del saber humano, eu numero mucho mayor que las escritas por los legos-tesLigo la historiu.-Lt1s ciencias han tomado u11 in~ - cremeuto y uu vuelo rapidísimo desde que acudief'Oll las ideas cristianas, y desde que I¡\ .Iglesia protejin por todos los medios posibles su de~arrollo-asi lo pe'rcibe la saua filosofia: porque si toda ciencia supoue verdad, y si pura q' verdades aisladas constituyan cienciu, se 11ecesita de uoa verdad principio y fundameuto de las <lemas, desde que el cristiauismo ofrece como iuco11c11sas verdades tan luminosas como la de la espiritulidad é iumortalidatl del alma, la exisleucia de uu Dios, Creddor, Re- <lc11tor -y Glorificador, la inmutabilidad de la ley moral, la existencia de la libertad humana, el cournrso de la gracia divina &, las ciencias 110 han pouido dejur de levantarse á la altura a que las hemos visto llegar, no obstante las frecuentes acometi<las que ha sufrido del error, muy mas cuando la 1gleSii1, con sus institutos monásticos, ha foment¡¡do su desarrollo, por cuanto los mo11jes, liures de todo cuidado y ocupat:io11 rnu11danas, padierou dedicarse poi· completo al estudio y a la mt>dilucitH1: aun hay mas: el índice es purgatorio y los ana temas de In Sauta Sede deben mirarse, filosóficamente hablaudu, como la espresion de lns luces y del progreso: no se sobresalte U. J atiéndume. La verdad posee el derecho sagrado y exclusivo de dominar eu la inteligencia. El error carece de todo derecho, por cu1111to siendo su caracter negativo, mata a la inteligencia que solo vive de afirmaciones. La )gle:.ia es la sociedad e11cargada de protejer y defeu<ler los , derechos de la veruad, pura bien de -los individuos y de los pueblos, esto es dvgmat1co. Ahora IJieu: apliquEmos uua semejanza: la autouo:nía de una Nc1cion coustituye la vida nacional, en cuyo sentido su conser vncion se .considera como la primera de sus nece~idudes. Los gobiernos para cooservarl,a, luego que se lu ataca, poseen la facultad de rechazar toda estraña in,·usiou empleando la fuel'za.-1':1 derecho de jeut-es, demuestra IH justici11 de la guerra cu c~te caso. L11s represalias, el corso, las m:- ltHIS de todo jé1wro, se aceptan como medios jnstos, con tal de llea;ar el illteuto; sal vnr la independencia. Luego si la guerra, con todos sus ardides, se considera justa ¿no serán igu11lme1ite justas las medidas tomadas por !a Iglesia, para cumplir con su deber de salvar la verdad? ¡O acaso la verdad vale menos que la 'independencia nacioual! .La Jgleo;ia no defiende la verdad ú cañonazos, 11i en campo de batnlla, pero mantiene un tribunal-para su custouia, J anatematiza el error cua[ldo aparece, y publico el índice de los errores, para hacet·los conocer, y salvar de su veneno á los ignorantes ó incautos. Asi guarda los i11lereses de la verdad, que so11 l?s mas caros para el hombre, y -ta mantiene _por su parte siempre viva para que sirva de luz á las inteli¡:rencins; Y <Wt~o no puede darse prop-reso lejítimo sm verdad, se sigue que los decretos dc_la silla Apostólica y de las cougreg11c1ones Rc,manas, deben mirarse como la espresion de las luces y <lel · progreso. Yo me alegro que haya U. ~opiado íntegra la proposicion J 2 del ~yll~bus_, porque asi se vé claro que lo que 1~~~1de ~l Pootífice no es el prngres? leJ_ttrn10, sino el progreso libre de la c1euc1a. l\le esplicaré. Entre las fal- ~as aplicaciones que se han hecho de la idea de libertad, uua de ellas, v quizá l~ ~1.as funesta, e~ la qne nos ·ocupa. l el1!1 el p_rogreso l1bre de la ciencia, es pedir la libertad para todo error; -v solo creyen1do en la regla de U. ante;·iormeute unalizada, seria esto ace¡.>table: es. pedir la libertad para todo desalino, y no como quiera reservado en las rejiooes dct pensamiento privado, sino predicado, .V rcpet,i<lo sin descauso en todos los tonos posibles.-La intelijenciíl, selior mio, tiene sus leyes como las tiene todo ser: no puede pues d,•rse libertad absoluta eu ella, so pena de suicitlarse. La libertad absoluta es una quimera eu t o<las sus aplicaciones, porque_ uo hay ser sin l_ey de existencia, y las constitutivas de los seres no pueden atropellorse íupunemente. Dejar al peusamie11to eu I ibertad absoluta para que discurra como quiera, otorgándole al mismo tiempo ignal libertad para rebelarse, equivale á conceder libertad al corazon para que abrigando deseos criminales, los realize. ~i la Jgle8ia hubiera conseutido en el P.rogreso libre de la cie11cia, con segundad, que hoy la ciencia no existiría. 'fendrinmos uu all)lácigo de doctrinas illcohel'entt-s y absurdas, heterojéneas y contrndictorias, en todos los ramos del saber humano¡ teudriamos ,eu Filosofia, la escuela materialista de Epi• curo, resucltada por Con<.lillad, Damiróu y lo_dos los ma teriaHstas del siglo pasado, Junto con la idealista de Platóu, retocada y eml::arullada por Kan, amen tlel ecleci icismo racionalista de Coussin: en jurisprudencia, uos encontraríamos con la escuela utilituria de B~uttan, y á su I.Hlo, la de la fuerza como principio del derecho de Hobbes, y la del amor de l:Ieinecio. Eu Teología se hallarían eu confusa mezcla el Teísmo de los euciclopeqistas y et ateísmo de .Hol vac: el miticismo de Straus, con el arrianismo de Reuan y cou todas las hcrejíns, que han aparecido y apar~cen hoy m1~mo eu 11\ Iglesia: en pol1.t1ca, el 1\Iaqu1abelismo revuelto con el pacto social y con todos los delirios de l_os . demagog?s p~sados y presentes: por ultuno, en ciencias sociales, el comunismo y socialismo de .Fourier y Roberto O· we11 con la teol'ia de la ·re vol ucion de Pro hudou, y las doctrinas de la interuacioual-¿que tul fü bel!? ¿llo le parece a U. que la ciencia libre haría a5i ~randes progresos'? Señor Dr., Platou~ apesa~ de :;er pagirno, discurriii con mejor ac1e_rt_o, cuaudo suspiraba en su segundo Alc1b1udes, por .. 1a venida de aquel que " debta enseñarnos la conducta que he- " mos de observar, respecto á los uio- " ses y á los hombres.» Note U. que uo le hablo de las <·i-encias físicas: respecto _á ~11 as , Deus tradidit, rnundum dispi¿- tatwni honnnum, como dice Salomon. l\Ias ~in em~argo, no es posible negar la 1~flµe_uc1a de los principios fijos en las c1eucws mo1·ales para atinar con el verdadero progreso en las naturales. Termino estas reflexiones, ofreciendo á la ' co11~ideracion de U. los siguientes pensamientos de l\Ioutaigne, en el libro 2.º de sus e11sayos, Cap. 22. «¿Quiéu, dice, esperi01e11ta mas evidentemente q• nosotros los filósu.fos, estos nbism,os en que se precipita la ntzon desde el momento eu que se desentiende dr,I auxilio diviuo? Por mas que demos á la razou, príucipios ciertos é infalibles, por mas que alumbremos sus pasos con la antorcha de la vel'dad, (esle filósofo uo euteudia aquello de ir a la verdad poi· el errór) <lebid.a ú la bondad de Dios, vemos, no obstaute, de coutínuo, como á poco tJue se uparte ó desvíe del ca - mino SEÑALA.DO y ATilÉUTO POR LA IGLEsu, al mom.e11to se e"·tru.via, se embaraza, se ata, da11do vueltas y flotando á i nipulsos de ese mar illmenso, encrespado y bramador <le las opiniones iluma11as, d.esor_ien~ada y ~i11 fre~o: (hé aquí la ciencia libre) as1 que pierde este camino, (el trazado por la Iglesia) váse dividiendo y disipándose eu mil ·seuderos <.l 1ferentes.» El que acaba de hablt1r, sabe U. mu_v bien que fue uu filósofo del siglo pasado, poco amante de la Iglesia, pero tenia bue11 sentido y era 'justo en sus apreciaciones, por lo que habria aceptado hoJ, como lema del proQrcso cientifico~ la condeuuciou de la proposicion 12 del SyÚabus, que U. tacha como signo de retroceso. B¡ista de este punto, en el que me he deteuido mas de lo que peusnba, atendidd su importanciu. A otra cosa. He aquí uu uuevo acápite de U. que auuque pequeño está saturado de un veneuo el ffiiiS corros1 vo. « 1' pues de parte de los Papas nada hay hasta ahora que esperar, ¿eu dónde buscal'emos fuodame~tos á la espernnza'? porque hay uecesulud de marchar. El fundamento esta en los Obispos, en los Gobiernos, y en_ l~ imprenta.» Aquí tiene lu~ar un d1stmgueudo lójico. De parte de los Papas, nada ha podido ui puede esperar _la herejía, la impiedad, el moderno liberalismo, ni todos los errores aunados para perder á la l'glesia, coucedo: de otro modo faltaría la palubra del Salvad_o_r: tu ef Petrus et super ha-ne Pet1~am °:di/1cabo Eoclesíam meam et portee infen non prrevalebu·11t adversus eam: De parte de los Papas nada ha podido ni puede e!,pernr la causa d~ la vetdad, de la virtud, y del bien social niego: en la larga série de PouUfice; que hau gobernado la Iglesia, los de los tres primeros siglos sufrieron el martirio . ¡.,ot· d~feutler la verdad y . exortar a la practica de la virtud• los de los siglos posteriores, hao de;plegado igual zelo, y ha existido eu ellós lal unifornuda_d ul trnvei de las é(>o1.. cas y de los siglos, que a-uu los Pontífices mas calumuiados por hi toriadores apasiou1td'os, como Juoceucio XII Alejandro Vl, S. Gregorio Vll &; so~ hoy defendidos históricamente p~r los protestantes_ Ra~k~r y Voi~, el primero en su ~1storia Jeueral cte los pnpast y el segundo: en sus historias particu lares d~ AleJandro VI· y S. Gregorro VII, Nunca pues, han dejado los Romanos PontHices de ser solícitos por los intereses de la verdad y del bren· decir to contrario, es destruir ia historia, y ciestruirla sin fuudame11to y sin razou; de, lo que resulta que hoy como siempre, los iudividuos como los pueblos, lo qenen que esperar todo, en el sentido del bien, de los Papas y soro de ellos. Resulta tambien que si U. anda todavia buscaudo fundamentos á la esperanza, es porgue carece de fé católica, y su!! deseos, ·comó sus esperanzas, se reducen a ver cuanto ,rntes eotrnuizado el reiuado del error y det mal. ' U. dice que hay uecesidad de mal'Char, pero ¿l1ácia donde? ¿en que filas'? ~i sa trata de marchar hácia la, perfeccion eu todo seutido, solo la Iglesia Católica da este impulso y facilita la marcha: sus filas se componen de soldados aguerridos, dotados Je un heroísmo singular, cuyo nombre' comuu. es el de :Santos. Marchar al acaso, teniendo para com pañeros de filas á la turba multa de ato• loodrados que solo viven de jmpt'esíoues sensuales, marchar, guiado.s por jefes que ig1,oran el los mismos el termino fiual de su marcha, y que por toda iustrnccion, solo ofreceu su charlatanismo nauceabuodo, es marchar á lo estúpido, es despojarse de toda r¡1zoo~ de todo . seutimieuto noble, para rebajarse hasta el nivel de lus bestias. Y á esta e.~peranza tau iudigua que abriga U. ¿quiere dar por fundamento á los Obispos? ¡Jamás te11drá U. la sat.isfaccion de Vf;!r realizados sus ensueños, aunque su vida se prolo,_igára hasta el fin del mundo! No! el EJJiscopt11lo Católico en su grnn muyol'ía, conservará siempre su fé y su dignidad. Si le fuere preciso sucumbir en la lucha con el error y cou el vicio, sucumbira conserv¡¡udo el honor de su apostolado, y despreciando los halagos que la impiedad le haga para atraerlo á su partido. No! el Episcopado Católico nunca apostatará, siempre estura unido con vínculos estrechísimos al Vicario de Nuestro Seflor Jesu-C.rislo. por grande que sea el esfuerzo que lrngnu l0s sofütas lrnra estimularlos á la de~

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