que U. en su carácter de presbítero de la Jglesia Católica, no habiéudose de:spojado de sus necesidades naturales como hombre, tíene que ·satisfacerlas; y st110 fuera por la direccío11 de la Biblioteca ~ucioual, cargo que le <leja á U. una renta suficieute para vivirJ si solo ejerciera U. su -mínisterio sacerdotal, si11 contar por otra purte cm1 b1e11es de fortuna, tendría U. entonces qu·e buscar su subsisteucia en el ejercicio de su ministerio como lo iusinua 81111 Pablo: pues al cabo, aunque sacerdote, 110 es LJ. puro espíritu. Por otra parte, {)adíe mejor que U., como hombre erudito) 11ube lo que ha ocurrido con los bieues eclesiásticos en Inglaterra, Alemania, Francia, España, y sus antiguas icolouias americanas de alguu tiemµo á esta parte. No ignoru en qué ma110s se encuentran muchos de esos bienes, y cuá11 exigua es la porcion que de ellos recibe la Iglesia. En su dislíuguida penctrncion uo puedo concebir que se na- ) ' ª pas11do • U. por alto el designio infame <]Ue envuelve el plan de empolJrecer á la Jglesia reducieudo sus bienes a sn mas exigua espresion, Recuerde U., Dr. Vi~il, que Juliano el APÓSTATA. se propv,so destruirá la Iglesia Católica cou uua táctica semej antf', prohibíe11do a los cristianos el estudio <le las cieucias, hujo pretestos tan especiosos como los c1ue huy se emplean para despojarla de Kus 1Jie11es. ¿Quiére U. acaso imitarlo cn11 el llumnmieuto que hace ~ sus lectores purn 4ue retuerzan mi argu(Jlento'? Termino aquí la contestaríon á su primer urticulo. La respues~a del se¡.euutlo la ve-ra U., si Dios 110 dispone otra cu1;u, eu el uumero siguiente. EL OBl~PO DE PU~O. Revleta de la prensa. • Ln i-;ociedad» de Lima en el número !:J09 y correspoudiente al 3 d~I pasado, trae uu editorial en el que se ocupa de la circúlar á los Señores Obispo~ y concluye el róle¡;ra esta interesante cue11tion COII las si~uieutes · palahras, qije las publicamos con IJ11sta11t.e placer; ellas honran bastante á nuestro l)igni~imh Prelado, por su enerjia en defender siem¡.,re los fueros del Episcopnclo J los sagrados derechos de In J~lesiu¡ no estamos por perros mudos en la ca~a del Señor, ni tampoco por lame11tarnos con el Profeta lsaias: ¡ay de mi poi' qué cnllé! Compre11dit·ndo esto nuestro celoso Pastor, levanto su autorizada voz, para oponerse a ciertos 11v11uces, que bnjo el pretesto de una mnl ~11le11dida refo1·ma, se prdende realizllr 1111imados por un espíritu poco cntolico: hé aquí las propias palabras del cólcg11. . k Tenemos la fortuna de poner di~no rem:1tc a e!!.te_ •~10<le_sto tralia¡o, sobre la circular m1111sterwl, p11bl1ca11do la repuesta que se ha servido darle el Jlustrí simu y Hevereudíi,imo Sr. Obispo de P11110. :\ueslralli n •flexione~ quedan en muy honroso puesto, siendo simple int roduc·ci1111 del importa11te oficio del digno Pn-! lado . Uni endo la moderocicin y In firmezn; 1a cuei¡.na riel fondo -y In suavidad de la forma; el reispeto cívico y la libertad pasllll',il, hn_salJido el Seúor Obispo sn- ~1ar lri11111'a11te la verdad, limpiar de tocl,, 1tHc11clia el decoro 1-iacerdotal, hacPr merecida justicia a la rl esleal e hipócri - ta conducta del señor Gnlvcz " e11volv,~r al '1ol;ier110 e11 las mi:.m·a,. n•dc>s urdida, por él, para que e11 ellas l'll)'ern11 lo, Ohisros del l'e.rú. Gra11 ~ill Í'-filcrion nn11 produre vf'r que 11u,•,..trns j11icios sobre la drculitr. rel!i11«•11 u11a 1•x.plfrita y autorizítcfa coníirma- "io11¡ 1111es, salv.is las 11aturalcs diferen• eias entre un11 cnmu11i,:a<·io11 oficial v 11n11 disertacion de pe riódico 'T entre el 1 ~1i1 ú u carnder de uu Obi -;p1{ ~- c-1 11111 y LA , IGLESIA PUNEÑA. · respetable de un Ministro y el que naturalmente reviste un escritor público, · el olicio episcopal corrobora ampliamente cuanto llevamos dicho. · Oportunamente se recibirán las respuestas de los dcmas Prelados. Quizá volvamos otra vez sobre el importante tema que l<1s m0tiva; pero, no terminaremos la presente séríe de artículos, sin observar que, segun 11uestros iufnnnes, la circular 110 lrn sido dil'ijida ni al Ilustrísimo Señor .Arzobispo de Lima, 11i al Jltmo. Seüor Valle, 110 obst,111t.e de haberse pro11unciatlo, en sus respectivns iglesias, eu grande escala, ·el movimieuto católico que aquel documento reprueba y preteude para-; liza r. ¿Qué misterio hay en esto? illuy graves acusaciones pueden desprenderse de esta co11ducta del Gobier110, 4ue nos proponemos aualizal', duda la oportuuídad.» En .. La Verdad .. de Arequipa, en el número 5 del 5 del pasado, encoulramos un seguudo editorial titulado: .. La Coutestacion del Jltmo. J Redmo. Obispo de Puno á la Circulnr del Se1ior l\Iinistro del Culto.» El cóle~a con la madurez con que aprecia siempre las cuestiones de esta ei,pecie, ha emitido liU opinion bai;tante Juiciosa, respecto á la coutestacion dada por nuestrn Dii,tnísimo Prelado ttl Mmisterio del Culto; he aquí sus propias palabras. .. El Tltmo. y Redmo. Señor Doctor D. Juan Ambrosio Huerta, Dig11ísimo Obispo de Puno, ha dudo ~u co11testaciou, con la rectitud e 1lustracio11 que le son propias, a la circulur del Sr. Ministro del Culto sobre Comunidades Hel1giosas, y desde luego querernos, con el mayor interés, honrar las columnas de 11uestro µeriódico, insertáudola eu el lugar correspoudieute. Nuestros lectores verán con suma complitceucia este brillante docume11tu, diguo de su venerable auto1· 1 de la santa causa que defiende. Es de tan irresistible fuerza la 11rgume11tacion que usa el Prelatlo, y hace rest1ltar t.n claro las ,erdaderas miras del Gobierno y de su Agente Oiplomá t ico cerca de la Santa 8ede, eu el proyecto relativo á los Be~ularl's, que el selior l\linistro del Culto) viéndose en descubierto, téndrá que arrepentirse, lo cree- ' mos, de lo desacordado que e!,tuvo al formular su circulur y acompoñarla de la comunicacion del Sr. Gal,ez. Propusose el Sr. l\linistro del Culto calmar, por medio de su circular, la alarma general producicJ¡¡ por las sesiones secretas del Co11greso q' provocó el Gobierno; ,V hé aq11i, que por la co11testacion d<' I lltmo. Sr. Obispo de Pu110, no solo se vé que se jusi ifican los motivos de la alar111a, si110 que ellos se aume ntan co11sidcrabl eme11te, por4ue dcscuLre el pocedimientll diplonuitico del Sr. (~a1'·ez, y In dá á conocer por lo que e11, ofem;1vu á los allns respe tos que le merece al augus to Jefe de la Iglesia Católica y hostil a uu ro11cordato, que es el único remedi o.determinad.o por la misma Constit.ution polílica de lc1 Republica para los frecuentes co11f1iC"tos entre la lg-lesia y el Estado. Por· manera, que el resultado ha sido completamente co11trario á los planes del l\Ji - 11isttirio del Culto; y asi tenia que sucl'der, tn 11to po r lo grave y tlelic·ado del 11su11t<J. cuanto poi· el modo empleado para lfei:arfo á buen termino. :\adn q11eda que decir a los amigos y defcns111·cs ú~- la circ11lnr, J esperamos que, al'l'epe11tidos tamb ien á su vez, ncatarii11 los derechos d e la v,~rdad y de la justicia, vindicados victoriosnmeute por el lltmo. Señor Hu e rta. Por lo que á 11osol ros toca, tenemN, la satisfae<'ion de ver confirmadas v robusle{'idas e!!pléntlidamentt•, por t;111 erni11 e11te Pa11tor, uuest ra~ aseverueiolll' n .:::.1,cct u de la Circtdar. "El Cl11d~ulano,11 Este cólega en su número 21 del 18 del pasado trae dos editoriales; el primel'O titulado: «Una calumnia y un rumor malicioso .. - · el segundo: «Oerecllo de Patronato Nacional.» En el primer editorial se ocupa el cólega, y co11 j,usticia, de las ·co11jeturas mil que se han formado despues del falleci111ie11to de los cuatrn personajes, que lilnto ha anf,?ustiado nuestro corazo11. No es pqsible guardar silencio cunndo la calumnia, sin respetar lo mas sagrado, arroja su inmunda snliba sobre personas que nos merecen respeto; en semejantes casos, la autoridad competente debe procurar el esclarec1mie11l.o del hecho parn juslificacion del inocente y severo castigo del culpable. Hechos como estos, de tanta f!ravcdatl, no deben pasarse desa rerci bid os; In ho11ra de algunos illdividuo~, _v lo que es mas, la honra de la ~ociedad, se hallan comprometidas, y antes que semejantt>s rumores lleguen á co11stit11i1· una fatal realidad eu la demasiada crrtlulidad de al~unas persoua·s, se h,1ce 1wce11ario, repeti!l1os, el esclarecimiento del hecho. .En e1ta parle estamos conformes con el cólega. El segundo editorinl, titulado •Derecho de Piltronato i.\acinnalw, es referente a 11uestra Hevista d ,: la Prensa registrada en el numero 164 corres¡.,oudiente . al 14 del presente. E11cuentra el cólega en nuestro modo de espresaruos respecto al Derecho de Patronato «111co1i,,ec1ie11cia é 111co11c~- bibl~ co11trac1icc1011 ... Par f' re que 110 se ha compre11di1lo uuestro antcrao1· racioci11io. Oeciamos, rnmo que eu efecto tales son 11ue:.tros se11ti111ie11tos, "que deseabamos con vehemencia la conscrvacion de las bue11as relacionc8 que debe11 reinar e11tre la f~lesia y el Estado, porque comprediamos los heneficios que se reportaban de esta intima u11i1111.» Ahora bien: dos sociedatles, pueden conservar, y e11 efecto co11serva11, sus bue11as relc1tiones, si11 t:l del'echo de inlervencion de parte de 11i11guna de ellas. Las Nacio11es se auxilian 111útua - mente, se n:spela11 y sus huc11as relaciones subsiste11 e11 111edio de su i11depende11cia. ¿Los principios mas tribrnles de Oereeho i11tcr11acio11al, autorizan por ventura el cferecho de i11terve11cion muy en t?special en c1q11cllas cualidades tau necesaria11 para 411e una sociedad puecla orga11iznr-.e y constituirse de la 11rn11era mas co11\'e11ic11te? Creemos que 110; por el co11trnrio, en medio de est.a j11:-.ta i11depc11dencia, se celebrnn tr 11 t;,dos, pactos &a., co11s,~cL1e11cias nece• sarias de las buc11as relaciones que ex.is te11. ¿Dóntlc e-.lá ¡.JUes 1111csl.ra co11trad1ccion? ¿'.\o admitir el dl'fel'ho de i1itervencion en el Estado respecto á la Iglesia, es destruir por ventura la u11io11 que d,·ben reinar en e:-tas dos asocincinnes? ¿Pues qué'? las relacione~ solo existen h;1jo la tu tr.la'? El Estado labra la ftolicidad del in,lividuo e11 la vicia presente, s11 fii1 pues t'S p11ranw11te mat e rial : la l~lt~-;ia contribuye u la feli cida1l tle este mismo indi v1d110, pero 110 ya. la temporal, siuo la eterna; su fin pues es mas estenso J m.·,s ele\ado y dado caso de exi~ti1· el de,·rcho de intervencion, 110 fuera t ! I f:,;tado q11i1•n debe ria e_j~rcerlA, 1i11nla (glesi<i, J sin embargo ¿e11 cut•slio11es n1cram1·11te civiles ej1•1·ce ftlgnn derecho la lglf:>sta r« ·sp«•cto al l•:¡;;tadt)'? ¿~o es cit>rto que por el cont rarin, pre:-1•11l'ia las mas vecf's, nuestras m11d1111zus, 1111ebtros trn1-tornos, lle1111 tle .ifliccion, y su mi,ion se reduc·e Á dirijir á Dios sus plegHias para obteuer de Él nuestra mnJor fclicida<I? Por ntra parte. el coleg-a ha admitido con nosotros, q11e In hdPsi,1 es unu verd11dern 11ocic~dad, con un fi11 propio, medios para ('OtllWl!Uirlo y facultadrs e!-lpeci11l11s p11ra constituirse y organizurse de la ruancra ma ::, co11v e uieute: he aquí sus propias palabras .••.. •·· : • ,. 'Pan sosteuer semejante negaciou, se • establece el principio de que la lgl'e- • sia es -.erdadera sociedad con uu 6n • propio, medios para conseguirlo y fa. » cultades especiales para orga11izarse y constituírse de la mauera mas con- • veniente. Cierto: santa y ,enerable » depositaria de los augustos dogmn~ • del catolicismo J dispensadora de las • gracias y tel!oros que su dí,ino fon- .. dador depositó en ella, ningun otTo poder se atre,eria a alegar el dere- ,. cho inso~teuible de injerine en el ,. foudo de stJ celestial misioo. l?~ro » reconocido su afortunado ad venimieu- .. to al seno de las sociedades, que co- " mo la nuestra, t1e11en la ,entura, hl » i11comparable felicidad de vivir en » sus materuale11 brazos; los Gobiernos • temporales se encnenlran eu el !lil• • grado deber de poner 11I servicio de » ella, todos los medios legales necesa- " rios para su conservacwu y pura ·el benéfico y saludable ejercicio de su::. " augustas funciones; asi como uo µo- ,. drá negarse sin temeridad, que esos ,. mismos Gobiernos deben gozu, aun ,. filosóficamente hablando, de aquel de- • re~ho de reciprocidad que debe suh- " sistir en toda sociedad; J ese de- .. recho 110 es otro que el que se eono- " ce cou el nombre t.le Patronato.• Al ver estas lí11eas dd cóle~aJ pre!I• ci11diendo de su co11clusio11 poco lóµiua, hemc,s esc:amado COII Terlul1a110: ¡Oh te11li1nonio de una alllln 1111turulme11te Cristiana! Decimos que la conclusion es poco lógico, porque admitir el derecho de ínterve11cio11 eu el Estado, fundándose en las protecc1ones que debe a la lgle11ia, es ad111itir este mismo derecho ~n el hijo, µ_or cui111lo, cumplie11do con sus sagrados delJcrt:s, acude á su lllllr dre oua11do ésta necesita de sus auJlilio~; pero aun mas, esos auxilo5 prestados por el Estado respecto a la Iglesia son: 1. • porque los Gobiernos están estrictame11te obligados á irntisfacer las neccsjdudes raciomtles dP. sus súbdito~ y éstos, e11tre las primeras, cuentan con ln,s 11ecesídaaes religiosas. 2. • Porque sit:ndo el GoLíerno Católico, es pnr e~lo mismo hijo de esta 111adre tiernisima y le debe ~ie111¡,rc proteccion; y 3. 0 Porque esa lµlesi-a con ia promul- !!ªcion <.le su · Doctrina ese11cialme11te civiliz11dora y por consiguiente moralizndora, tie11de de u11 modo directo á aseµurar la esli1bilidad tle los Gol>icr11os, e11seúa11do siempre la 01Jed1e111'ia y el re~pelo que se les debe. Si ptH''- estos pr9tejcn á la l~lesin, en cambio recibe11 el céntuplo de ésta: e11 eon5Pc11e11cia, !'º podemos fundar ese derecho de i11terve11cio11, , eu semt•janle~ protecciones. A hora, res¡ ,e<'lO i la parte hi~tórica diremos lo que ya hemos r~- , pelitlo e11 otra ocasio11: si esta i11lerve11cion ha existídp J exille, ·es únicamente como una gracia concedida por el Romano Pontílic'e á los jefes de ),1A n11cio11es cutólicas, pero 11unca como derecho. Despues de estos dos editoriales, si. gue In Revista de la pre11s11, en la c1rnl el có_leµa procede con demasinda ligereza en sus apreciaciones respecto á • La Iglesia Punella.» Est.11, aunque orga 110 oficial de la Diócesis, esta con!-1t~rada a defoncter los derechos de la Igle:-ia, 1\or co11si¡n1iente puede y debe co11tar, lo~ «Hémitidm1• en sus colum11as. La Crónica, 111 Hevist11 merc,111t11 siempre i11teres1111te, J la seccio11 de vari e - dad, es lo n~as notable que e11c1111tramos eu las 16 columnas d~ este upre~ cntdo cólegn. ~o hacemos la revista ele los demas pel'ióuicos, por falta de espacio. lmprentn de D. l\f. C. af.-Dirijida ¡,or ..&n•elmo Uermt.•J,c..
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