suroso nuestra companía? ¡Por qué desaparecer del camioo de peregrinncion dejando un vacío en el corazon de tus nmigos y de tus discípulos, en el de tus hijos espirituales y aun en el seno r:lismo de la sociedad? .Ya lo comprendo. Era que te disgustaba ya la mal 1cia de no mundo que con sus falsos halagos conduce á las almas al abismo de la eterm,l perdicion; era que tu alma sacerdotal aspiraba verse, lo mas presto, libre de la 'cárcel del cuerpo pnra llegar á los goces sin fin de la celestial Sion. Ha muerto el CanóniJ?:o Fernandez, cierto; ha dejado de existir en el mundo, verdad; pero el vive en la man!lion celestial con uua vida perfecta, y vivirá siempre en nuehlra ·memoria y en nuestro corazon: el existiri entre nosotros en los sublimes ejemplos que nos ha legado, en las grnudezas maximas que noR inculcó. ¡Oh alma bienhechora que quizás en 1 este momento unes tu voz iil cá11l1co que los espíritus celestiale8 elevan al Ser Eterno; ruega siempre por el pueblo que llora tu separacionl ¡Caros re&tos mortales! descended i la tumba á cumplir el decreto de humillacion ' y abatimieuto impuesto por Dios á la caida naturaleza del hombre; al fin llegará el dia venturoso en que os lennteis adornados de incorruptilidad y de gloria. Mientras tanto, setíores, para noso• tros, no queda otro leuitivo pura nuestro acerbo dolor, que el elevar nuestrn~ preces haKta el trouo del Etú110; pueden ellns 110 ser infructuosas. Roguemos, pues, todos por la felicidad eterna del que fué Canónigo Doctor :Fernandez. -1 Puno, 8 de Julio de l'i73. REVISTA DE l..& QUl!llfCB!III..&. El 20 de Junio, din del Sagrado Cor11Zon de Jesus, Cilntó su primera Misa el Preliibítcro .iosé D. Pinto, ViceRector del Seminario, en la Santa l-glesia Catedral:asistieron el Jltmo. Sr. Obispo, el Sr. Prefecto del Departamento, los Canónigos, Vocales de la Corte Superior, y las personas mas uotablelil del lugar que contribuyeron á la solemniznciorf del augusto sacrificio de la Santa Misa, cu la que por primera "f~Z iba á tomar en sus manos á todo un Dio11 de cielo y tierra; el orador fué el Rector del Seminal'io, O. Jerman de la Fue11te Chavez, cuyo discurso se ha publicado en el número anterior; por lo que hace á la forma y · fondo del discurso basta recomendar su lectura; por lo que se refiere á las cualidades de orador, se notaron eu abundancia y promete ser con el tiempo un .buen orador; dos vandas de música entonaron durante la Miso que terminó a las dos p. m. ~ El 25 del mismo mes de Junio, se celebró el Aniversario de la consagracion del Sr. Obispo, con mucha solemnidud: el orador fué el Sr. Rector del Seminario, cuyq elocuente discurso se ha pubticado eu nuestro anterior número.. La fiesta de San Luis Gonzaga, que la celebran los Seminarista8 todos los años, fué celebrada el Domingo 29 del pasado con mucha solemni~ad. En ella tuvo lugar la primera Misa del Presbítero D. Gregorio Yafiei siendo el orador el Vice ,Rector José D. Pinto, asi1tieron los sefiores Canónigos, los Vocales de la Corte y muchas personas notables del lugar, que habian sido invitadas; á las do1 p. m. Eal;ó en procesiou el Santo de· la Capilla del Seminario y recorrió en _la plazuela d.oud8 .' H 4a.bia preparado por Jg¡ Prg- .LA IGLESIA PUNEÑA. fesores y Seminari:-,tas lujos ullares: una vanda de música iba eutonando escojidas piezas. Concluida la procesio111 el seííor Rector v Profesores iu vita ron á tomar la sopa· del ColPgio; reinando el mayor órdel.\ en todos estos actos. El fltmo. Se1ior Obispo ha regresndo de- Lampa para In que habia partido el 26 del pasado, cda el objeto de dar los ejercicios á los señores Curus de las Provincias que devian reunirse en ese lu¡?;ar y dar la Comunion a los fieles ·en el último uia de las Misiones. Snbrmos que comulgaron fuera de los señores Curas, como 3,000 persoMs, poco mus ó menos, de ambos sexos; de ma11nra que los misioneros han ()ütenido gran- . des frutos espirituales. felicitamos á tan infatigables obreros en la divina · mision á que se han consa~rado; .ibandonnudo , sus familias, su~ comodi<fodcs é intereses, y solo por la sal vacion de las almas y gloria de Dios, de quien recib1ran la corona de ir1marce::.ibles laureles, por toda una eleru1dad. Muy sensible es para la J¡:1;lesin y la sociedad de Puno, la premnt.ura muerte del ilustre Cauonig'O Fernandez que ha servido en la Iglesia con tanto entusiasmo, ha sido Rector y Profesor del Seminario, y la honra del Clero Punetlo; dificil seriu que en esta lijera revista me propusiera hacer la biografia de una persona tau uotable J distinguid11; básta11os decir que ha sido como Sacerdote el modelo de los demás, como ciudaduno el primero en cumplir sus deberes y por último ha sido el sostén de sus padres y fan1ilia, y un tierno y cariaoso hijo; asi pues acompañamo1 fa la familia en su justo pesar. Tambien no es men,os sensible el fallecimiento del inteligente jó•en y padre de familia Don l\lanuel Montesinos; ha sido de sentirse fué de costumbres morale8, solícito para el bien de su patria y el 11osle11imiento de su familia y grato para con el Semin1\rio,doode se había educado y en donde desempeñaba con tanto entusiasmo las Cátedras que ie le habían co11fiado¡ de modo que la sociedad, t:I Semit1a!·io J su familia, han sufrido una pérdida inreparable: acompullamos á su familia en su pesar. El Seminario y la sociedad en general han sufrido una pérdida, que no se puede recuperar con la muerte del inteligente jóven Dr. D. Ana1ibal Pardo, pues el Seminario pierde uno de 11us mejores profesores, y su constante protector, lo cual hn desgarrado los corazones juveniles; q' tau to lo nmaba11; la sociedad cuenta ya un vacío i11capóz de ser llenado con una persoua que, perita f ' D la cieucio médicn, pueda Sél'I j¡..focer sus exijencias como las ha sntisfecho, el jóveu, por quíen el Seminario, la Sf ciedad J su familia se éncue11tran sumerjidos en la tristeza mas profunda; que es el resultado de la desaparicion de uno de sus prittcipales miemb,·os. Asi pues no hacemos otra cosa que elevar nut•stras µlegárias aJ Eteruo por su feliz descanso. 1 Puno, 9 de Julio de 1873. SECCION OFICIAL. Republica Peruaoa.--Diócesis de Puno.-A 27 de Junio de 1873. Al Sr~ Vicario General de la Diócesis. S. V.G. Debiendo aalir hoy de esta Sede, con direccion á la Vilfa de Lampa, y á fin de atender al buen gohier.no de·uue~ra Diócesis; disponemos que US. siga en el despacho de todo lo que concierne al buen régimen de ella, dando curso á todos los asuntos que se prasenLen, actuando para esto con nuestro Oficial Primero por marchar con Nos nuestro Sec!'etario. Dios guarde á US. . JUAN AMBROSIO, OB1SPO DE PUNO. -(firmado.) República Peruana.-Vicaría ºGeneral de 1a Díoresis de Puno.-A 27 de Junio de 1873. Al Iltmo. y Di g:1dsimo Monseñor Obispo de la Diócesis. Illrno. Sr. Acabo de re<'ihir el estimable oficio de US. 11Lma., de esta.fecha, en el que me par-tic,i pa que debiendo marchará la Villa de Lampa, con el fin de atender al buen gobierno de la Diócesis, siga dando curso á los asuntos que se pl'flsenten, actuando con el Oficial Primero de la ' Secretada; en contPslacion, me es honroso decir á US. !Ilma., que por mi parte procuraré en todo cumplir con las miras que abriga en bien de esla su Diócesis. Dios guarde á US. MARIANO RAMos.-(/irmado.) República Peruana.-Diócesis de Puno.-A 27 de Junio de 1873. Al Sr. Coronel Prefecto del Departamento. Sr. P. Tengo el placer de poner en conocimiento de US. que, debiendo salir hoy de esla Ci11dad con direccion á la Villa de Lampa, queda 'encargado del gobierno de la Diocesis, el Sr. Vicario General, Canónigo Dr. D. Mariano Ramos. · Dios guarde á US. JUAN AMijROSIO, OBISPO DE PuNo.-(.formado.} República Peruana.-Prefectura del Depa1·lameoto de Puno.-A 28 de Junio de 1873. Al Illmo. Monseñor Obispo de la Diocesis. Por el estimable oficio de' US., fecha ·ae ayer, quedo impuesto de que debiendo salir de esta Ciudad con q.ireccion á la de Lampa, que- · da encargado del gobierno de la Diócesis, el Sr. Vicario General, Canónigo- D. Mariano Ramos. Dígolo á US. en conteslacion. DiÓs guarde á US. MIGUEL S.-rn Ro-u.AN.-(fir1nado.) Es cópia fiel de sus ori g inales. José R. Candelci. REMITIDOS. So• palabra• al «Ciudadano.» A poco que se medite sobre el descarnado editorial de «El Ciudadano» fecllo ea et t. 0 del que cu'rsa, oo ¡:iuede m,enos que notarse como soltaute, los muy groseros ultrajes que en el se dirijen contra In Ilustre personn <lel Reverendísimo Diocesano. ¿Cómo de• jar en el sileucio del desprecio tao atrevida couducta? ¿Hasta éste punto se · olvidan los deber.es del periodismo? Odioso sobre nrnuera es tener que ocuparse del referido eeitorial; pero, animados de un espíritu couciliador, y mas que todo, aute el concepto del duño que el mi;,;mo se hace coa tan e8trnño proceder; cre·emos apareute hacer li¡ierísima reflexiones eu fa rnr de su crédito. Recuérdese bien que si en el trato social se exije la moderacion en las frases, la delicadeza del eslilo, condenándose por fo mismo el trato hiriente y rechifla, en un perióuico es altamente reproch,,ble este vicio, puesto que en él tiene la sociel.!nd. su escuela y lo fomenta como eJ termómetro que marca su cultura en los distintos puises del globo; y ¿este es el ejemplo que dá de iluslraciou «El Ciudadano»·, en uno de sus mas principales artículos? ¿Qué dirán las N(!,ciones Extranjeras? La socied,1d licue establecidas sus clases, una de ellas es el sacerdocio, todos me• recen el respeto de las gentes, el tra-. to entre ellas es respetuoso, en consecuencia al ligi\meo armó11ico de sos fines. La vanidosa preteusioo de competencia de clase inferior ó .superior es ridícula basta el vacío, y ¿es •El Ciudadano• · el que obstinándose .pretende juguetear con la respetable persona del Diocesano hasta el eatremo de injuriarlo? ¡Qné audácia! ¡Que ceguera! El certámen c·ientífico de principios; está sujeto á la severidad de la Lógica, y tiene sus regla~ sin cuya observancia deja de ser tal, y «El Ciudadano• se ha hecho refractorio de todos, desde que queriendo demostrar, la p~ácti• . ca del Regio Patronato en el Perú, fundhdose solo en el dere~bo consuetudinario de que solo hacen mension los muy vulgares tratadistas que cita (pues hay vulg11ridades cieotificas); apela á l~s lc-;yea ne E11p11fü1 J PortuJ?al y al test1- · monio de un notable jurisconsulto. En toda discusion, escrito, defensa, discurso &, esti condenado inexorable- ' mente; no solo por razoues de buen'a Retórico, siuo tambieo por Urbanidad, el Ul'!O de palabras injuriosu é irritantes, que lejos de convencer, entenebrecen la cuestipn despertando odiosidad contra el escritor. Al coutrario, l'a doctrina reclama para su espresion, si la revista de esa modesta solemnidad que · tanto caracteriza á la verdad J que ha- . ce tan hermosa á los ojo11 del sábio; mientras mu sencilla, clara y di11tinta ses su espos1cion, de mas solidéz y fi~- meza se rodea para engendrar certidumbre. ¿Y es «El Ciudadano• tan libre para romper estos límites, y faltar á su propio decoro, maldiciendo del l'!acerdote? ¡ Rara .temeridad! Se dirá tal ,-vez, que el ejemplo lo dan los grnndes hombres y los escritores ilustrados, pero esto se hace con la opinion, con la doctrina; á esta se la combate, se la reprocha, se la pulveriza si se puede, jnmb á la persona ó individuo, pues hasta t\llí tiene sus linderos la Urbanidad. y ¿es «El Ciudadano• el que esc·upe la inmunda baba sobre la persona del llm,lre Prela• do? ¡Dios mio! ¡Qué lenguaje! ¡Qué inaudito desprecio! Creemos haber dicho lo suficiente, Y esperamos no cosechar en adelante, el amargo desengnño de ver á «El Ciudada110» reincidente. Uno! Pu11eiio!. Elite artículo debió publicarse en el numero anterior J no 1e hizo por falta de espacio. ..fL CIUDADANO.» No sabemos que miras han \enido los RR, del poriódico que encabeza e11t11 líneas, pJlra atribuir á la redaccion de «La Iglesia Punetta» un artículo e·n el
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