La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

beis bendecir las ~isericor<lias del Señor ']Ue habiendo fundado su Iglesia, quizo darle un gobierno :-eguro, quizo establecer un solícito defeusor de sus derechos, un depositario de sus i;ab1as enseñanzas, un centinela avanzado eo 1m Sa11ta casa. ¡Felices nosotros que hoy celebramos el octuvo Aniversario de este hecho tao significativo, y Oios quiera, que correspo11damos á este señalado beneficio, Dios quiera, seamos siempre dóciles á las prescripciones de nuestro Pastor y no seamos como aquellos hijos móastruos que levantan su insolente voz contra su padre y le dicen: ¡no os obedezco! ¡Ah desgracia es ésta que debemos llorar, y 110 es posible que el orador católico, que nunca debe adular en esta sagrada Catedra y que por el contrario ha de manifestar siempre la verdad, aunque su cabeza ruede por el cadalzo, no es pesible repito, pasar por al to, esa opresion hecha siempre al Episcopado; se lrn creído que uo debe rejir la Iglesia de Dios, sino la Iglesia del Estado! ¡Qué trastorno de ideas! Abriu los Evanjelios y vereis á Jesucristo, dcr.ir á sus A póstoles: no me elejísteis vosnt ros á mí, sino yo soy el que os he elejitlo á vosotros y destinado para que vayais y hagaís fruto, y uuestro fruto sea verdadero, non vos me elegistis', sed ego eleji vos. vereis igualmente a San Pablo llamarse .Apóstol, no de parte de los hombre::i, sino por Jesucristo y por la voluntad y la vocacion divi11a: ¿1,or qué pues mani-atar .al Episcopado? ¿por qué coactarlo en asuntos de mera conciencia? ¡ah cuáuto sufre mi corazon cuando contempfo hoy la aungustiosa situacion de uu pobre Obispo católico! V. Hemos ,•isto, aunque mny á la lijera, los beneficios del Episcopado en relucion con la sociedad, entremos ahora á estudiar lijerameote sus deberes y t!Sta es la segunda parte de mi discurso. ¡Ah cuándo yo veo á nuestro divino Salvador en sus tres año:-; de vida pública, enseñar su Evangélict>, caminando de poblac10n en poblacion, de aldea en aldea, cuándo veo tambieo á sus .Apóstoles llenos de verdadero celo, anunciar este mismo Evanjelio, oponién· dose á la crueldad de los Emperadores; encuentro la grau obligacion de los obispos de no dejar nunca cal'ccer a sus pobres ovejas de este pasto saludable, la predic11cion, jamás deben sellílr sus lábios cuando el vicio hir establecido su infame reynado y amenaza arrebatar la sencilléz de las ovejas! ¡Ah, del Pastor que viendo que el lobo se halla en medio de sus ovejas, teme arrojarlo fuera, dejando así que éstas perezcan! ¡Oh, hé a.qui uu Pastor que no es por ciel'to segun el corazon de Dios. El buen Pastor da la vida por sus ovejas. Bomts Pastor ánimam suam dat pro óvibus sids; pero ademas de la predicacion h11y todavia obligaciones mas sérias q' gravitan sobre el pobre Obispo, el buen ejemplo acompaflado siempre de la práctica de la virtud. Si el jefe en una butalla manifiesta poco valor y huye del campo dejando en completo abandono á sus soldados! ¿qué harán estos? seguir su fuga vel'gouzosa. ¡Ah católicos, el Pastor debe estar siempre al freute de sus ovejas y su conducta. debe servir de norma á éstas, deben ver en él todas lns virtudes cri~tinoas porque e11tendamos, que los hechos tienen mns fuerza que las palabras; finalmente ha de -vijilar ~l Pastor todo aqnello que se relacione con nuestro culto, la administracion de los sacramrntos y todas )as prácticas piadosas realizadas por los fieles, haciendo que desaparezca ese fanatismo, vicio detestable, que suele á veces degradar la ma¡n•slad de nuestras creencias; debe por ultimo ruidar con mucha especialidad del clero! ¡Ah en esta materia debe haber mucho ce• LA IGLESIA PUNEÑi\. · lo, pasando por alto consideraciones mezquinas y sepa raudo los escáudalos. de la ca!'a del Señor, teniendo siempre por unica divisa la maJor honra y gloria de Dios! VI. Jlustrísiímo Sel1or: ¿Hn sido ésta hnsta el presente vuestra conducta? ¿habeis descuidado las grandes obli¡?aciones que os impone vuestro ·elevado ministerio? ¿Habels cuidado de la salvncion de vuestros hijos, y la vuestra tal vez no ha merecido vuestra atencion? atendite vobis et univer$O gregui. ¡Ah, si desgraciadamente hasta hoy no hubieseis sido un Pastor como el descrito por el Evn11jelio, teneis aun tiempo, npresuráos á cumplir con estrictés vuestras grandes obligarioues, ;intes que os preseuteis en el tremt•11tlo tribu1111l de Dios, mirnd que entonces no habia remision y se os juzgara sin piedad, se os tomará estrecha cueuta por cnda una de las ovejas eueomeudadas n vuestro cuidado. ¡Oh Dios mío, yo el último de tus hijos, la última oveja de este reLaño, levanto hoy mi voz pnra pedirte pie - dad y miserirordia pnra mi Prelado. Júzgalo ahora Seüor para que en tu presencia no sea culpa!,le, t10 solo yo le pido esta gracia, todos post.rado s t •11 t.tt div:11a presencia, te dirijitnos nu es t nis súplicas. á fin de ulcanzar el mismo beneficio, sí, ~eñor, hoy somos un solo rebaño bnjo un solo Pnstor; qne asi tambien tengaW1-os la dirha de estar en tu dulce compañia y reinar con ti go eternamente. Felicidad que á todos deseo. -Amen. SERIIO!'V P.ll.UUUC.A.DO POJl EL DÜCONO Dol'f CERMAN DE LA FUENTE CnAVEZ, HrrCTOJl DEL SEMIlU RlO, EN LA l\1rsA l'{UEVA DEL PnEsnirnno DoN JosÉ D. Pnno, REAUZADA EL 20 DEL P.ASADO MES, EN ESTA IGLESIA CA· 'l'EDilAL, Praebe Fili cor tuum m.ihi ti oculi tui vias meas custodiant. Dame Hijo tu corazon y tus ojos observen mis caminos. (P1tov. cu. 23 v. 26.) ILUSTRÍSIMO Sr.-CATÓLicos: Bendita sea una y mil veces la Iglesia Católica; motivos mil tenemos para poder admirar su gran sabiduría, su santidad y su tierno amor; sus festividades ensanchan nuestro corazon, deJá11donos siempre entrever la gran bondad y misericordia de Dios. ¡Qué consuelo pura el pobre hijo de Adan! en su penosa perenigracion pnr este valle de lágrimns, en mi?dio de sus tribulaciones, ni frente de sus 11flicci0nes. encuentra siempre la ternura de su buen Padre. Cuando se halla agobiado bajo el enorme peso de sus iniquidades próximo ya á sucumbir, eu este tristísimo estado, escucha una voz amorosa que le dice: hijo dame tu corazo11, Prrebe fili cor tuum mihi. Hasta donde llega señores el amor de Dios para con el pobre pecador; apesar de sus ingratitudes y de sus muchísimas faltas , no le mira con indiferencia, no le desampara, sino que al contrario le pide sucorazon¡ ese corazou manchado por el pecado, afeado y sin hernwsura, Dios le pide porque el quiere limpiarlo y dev~l\'erle su primitiva belleza. ¡Oh cuánto exceso de amor, cuánta boi1dad encierra el santísimo corazon de Jisus! Hoy tenémos que con!iiderar un nuevo motivo de ternura de ese cornzon s.in igual, un nuevo sacerdote·, un nuevo ministro del santuario se acerca por vez primera al altar santo á reitlizar el porlenloso rr,ib1terio de la Eucaristía, sus manos unjidas con el Óleo Santo de los cAtecúmenos, deben servir en cierta manera <le cuna al Oios Eucarístico, de trono donde se sienta y el teatro donde resplandecen tantas maravillas; sus labios deben teilirse con la sangre del Cordero sin mancilla y su pecho debe hosped_ar al que solo habita entre azuceuas. ¡Ah seilores, cuanta dignidad concedida á un pobre mortal y cuánto amor de nuestro Oios que ha establecido el Sucerdocio! Los tesoros inmensos que encierra el corazon de Jesus, deben s~r di11tribnirfos por el Sacerdote y para que é,;te no haga mal uso de estas gracias, para mayor ~arantía le dirije especialme11te estas palabras: Prrebe fili cor tuum rnihi· et óculi tui vias meas custoJiant! Como si le dijera: tú debes ser el di:;pt-nsador de mis beneficios, tal es tu elevada mision pero en cárnbio de esta facultad especial que teconcedo, exijo tamb1e11 de tí una especialidad y es que me entregues tu corazon y por tus ojos observen mis caminos. ¡Ah no debería ser yo el quedesde esta <:átedru· sagrada 08 dirijern la palabra el día de hoy, la dignidad del ministerio Eclesiástico, resultado preciso del gran amor de nuestro buen Dios, es. materia reservada uo á UI pobre jóve11 desprovisto cie las aptit.1des uecesnrias para tratar de uo asunto tan delicado, inteligencias mas privilegiadas deberían abordar esta cuestiou en la que se interesa tnnto uuestra S,1cro Santa religion; si11 embargo, venciendo m1 naturnl timiJéz e11cue11tro un consuelo: no os hablo en 1111 uombre, ve11go a hablaros eu nombre de Dios y espero gracias especiales para que mi prbre palabra pueda llevar el conocimiento á 11uestras ioteligeucius é inflamar vuestros corazones. , La dignida<l del sacerdocio y sus respectivos deberes serán la materia de mi discurso, ¡ Oulcísimo Corazon de Jesus! ¿Cómo me he atrevido á ocupar esta sagrada catedra para hablar en tu nombre. ¡Ah yo conozco mi osadía, te declaro mi insuficiencia; mas apelo á tu bondad, en tí solo confio, has pues que pueda llenar el objeto que me propongo, hoy principalmente que tu sacerdocio es tan despreciado por unos hijos desnaturalizados é ingratos; si en mi auditorio hubiere uno de esos monstruos, has corazoo santo que puedan conocer la dignidad de tus ministros para que así los bendigan y reispeten. Yo te pido esta gracia en nombre de tu Santísima l\líldre, á quienes todos saludamos reverentemente diciendo.- Ave Maria. Praebe Fili cor tuum mihi et óculi tui vias meas custodiant. Despues de la trájica historia del Paraíso, que todos conocemos, la pobre humanidad coutaminada por toda clase de vicios, tuvo necesidad de un Salvador; era necesario una víctima que se inmolase por los pecados de todos los hombres; la justicia divina rtclamaba sus derechos, los sacrificios de la ley antigua era11 insuficientes, debia pues realizarse un gran sacrificio que reconciliase el Cielo con la tierra y entonces el Oivfno Nazareno se presenta como el único á realizar esta gran obra; la Redenciou se realiza, pero era necesario que ella se renovase aunque ya no de u~ modo cruento y entonces aparece el Sacerdote destinado á perpetuar este gran misterio, no ya en el Calvario, sino en nuestros altares. ¡Oh qué mision noble, qué mi11isterio tan sublime! Puedo ciecir que el sacerdote como sacrifüador de la nueva ley, está destinado á ofrecer aquella víctima inefable qu• por su dignidad mi:,ma tributa á la intiuíta magestad homenajes dignos de ell11 y 41ue apaciguando el cielo, hace bajnr su bendicion sobre la tierra. El sacerdote como depositario de los favores di vinos, los dispensa á todas las eda'des, sexos y condiciones, santificando al nitio en la e.una igualmente que al anciano á orillas de la tumba. El sacerdote como embajador de Jesucristo, está destinado a espárcir su Evangelio y á formar en todas partes adoradores de Dios en espíritu y verdad. El sacerdote como uu nuevo l\foises debe conducir al pueblo verdadero lsraelista por la perenigracion de este mundo á la verdadera tierra prometida. Estas son Católicos las ideas que los libros santos nos dan del sacerdocio; aun mas, el sacerdote puede ser cousiderado como padre de Jesucristo, pues, en sentir de Snu German de Constantinopla, puede decir eu el altar al tiempo de celebrar lo que el Padre dijo abeterno a su Divino Hijo: Ego hodie genui te. El sacerdote puede ser cousiderado como el mismo Jesucristo, supuesto que su lengua es la misma lengua de Jesucristo, toda vez que habla por su boca cuando consagra el pan y ~I vino; sus mauos, son las mismas manos de Jesucristo, toda vez que por ellas presenta su ofrenda al Eterno Padre; su corazon, es el corazon de Jesucristo, toda vez que el dirije su inteneion, ama y adora á su Padre, y su cuerpo finalmente, es el mismo cuerpo de Jesucristo, toda vez que pronuncia en el altar estas palabras Hoc e~t eorpus meum. ¿Que mas sel1ores? ¡Ah cuánta es la dignidad del sacerdotel Cuántas preminencias poncedidas il un miserable pecador! Los A11geles,criaturas superiores al hombre, se ven escluidos de tan elevado ministerio, y solo se contentan con descender de los cielos, rodear nuestros altares y adoran allí al Dios sacramentado, al Dios cubierto béljo los accidentes de pnn y vino. Despues de Dios y de la Virgen l\Iaria, no hay poder que iguale ál del sacerdote. JI. · Los reyes y emperadores de. 1~ tierra, en medio de sus grandezas, distan mucho del gran poder y dignidad conferido al sacerdote desde el instante mismo de su ordenacion: estos se enseñorean solamente ~obre los cuerpos, al paso que el sacerdote estiende su dominio hasta el corazon. Los magnates de la tierra ejercen autoridad sobre los hombres y el sacerdote ejerce tambien su autoridad pero en las conciencias; los primeros distribuyen los bienes de la tierra, caducos y miserables, el segundo administra los del Cielo, que de suyo son eternos y de •UD precio infinito. ¿Quién pues podra igualat'se e~ pod~r al sacerdote? Vedlo en el altar santo y le basta una sola palabra para convertir el pan y el vino en el cuerpo y sangre de Nuestro Sefior Jesucristo, en el ·augusto tribunal de ' la Peniteñcia, despues de haber escuchado la triste historia del corazon, donde el vicio en su infame reinado solo ha dejad.o tras sí desolacion y muer~ te, el con su grnn autoridad levanta un trono á la virtud y perdnnando los antiguos estravios, purifica nuestra pobre alma y esto seoores, con una sola palaora: Ego te absolvo á pecatis tuis: Yo te absuelvo de tus pecados. ¡Qué consuelo para nosotros que siempre caemos bajo el enorme peso de nuestras iniquidades, qué consuelo digo, contar siempre con el perdon; por enormes que sean nuestros pecados, basta dirijiroos á los piés del sacerdote, llorarlos amargamente y salir de allí purificados. ¡Oh gran Dios! pobre de mí, toda mi vida ha sido un continuo pecar y tambien un contin'1o perdon! ¡Cuántas veces mis crímenes han clamado venganza al Cielo y lejos de recibir el justo castigo, he escuchado· de los lábios amorosos del sacerdote estas consoladoras palabras: Remituntur tibi pecata tua; vade in pa'Ce noli amplius pe- . care. ¡Oh pecadores que me escuchais, nosotros principalmente deberiamos besar las benditas huellas de los minis-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx