La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

N.-º 165. PERIODICO SElllANAL. ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, SECCION OFICIAL. 25 DE JUNIO. Este dia se celcbrl} el 8. 0 auiversario de la consagracio11 de nuestro digmsimo Prelado ~louseñor Huertn: esta festividad es para uosotros bien si~nificativa, muy e11 especial en este año en que hemos tenido el inmenso plucer de 'Ver nuevau1e11te cutre nosotros á nuestro querido Padre y Pastor, despues de uua larga auseuciu, ocasionada por una penosa eufermedad. Que el Dios de las lUisericordias, nos perpetúe estos gratos recuerdos y que cada al1o podam~s reunirnos en su tiauto Templo para tributarle ~racias infinitas por el beneficio que nos concede, couser~ando la vida tan uccesaria de nuestro ejemplar Prelado. Cou motivo de esta festividad, hubo en la Iglesia Catedral, una misa ~olemne, en la que predicó el Diacono D. German de In l•'u~ute Chavez, Rector dd Seminario, cuyo scnuou (JUblicamos á coutinuaciou. SERMON ·predicado el 25 de Junio, A111·- versurio de la cunsagracion cúl Illtmo. Sr. Obispu Dr. D. Jwtrt Ambrosio Huerta, por el Diacorw D. Genn.an de la Fuen· le Chavez. Atcndite V01'ÍS et ttni1;e1·.m f/l't!gtti in q1w. vo.~. ~j1irít1t.~ Sanctus posuit f.µiscopos rP(¡ere Et.:le.~iam, Dei quam acquisivit sanguine .rno. Mirad por vosul1·0!; y por toda la grey, tm la cual el l:,spírilu Sanlo 1,s h'l pue,to l)Or Obispos, para gobernar la iglesia de l)ios, la cual él gano con su sangre. (H. rn.: 1.osAt>ÓSTOLES c. iO v. 28.) llttmo. S~.-Sr. Prefecto:-Católicos. Hace diez y ocho siglos, se vienen celel>rando los triuufos de lu 1:,:lesia Católica, y uo han faltad? eu esl? lar~o espacip persecucioue~ mil; In h1sto1:1it de sus tres primeros siglos, la ltullarc1:;; sal~ picada de saugre y cuando sus nrn i, euearoizados enemigos creyeron haber t •11eontrado su tumba, solo hallaron P.I_ hcroismo de los mártire$, la t!onsla ucta de )as vírgenes y la firmew de l_ol'I fieles. El poder del infierno se estrello aute e! po~ der de Dios, y mientras mas persegurnn a la que siendo rnj11 ~el Padr~C!- e1,posa del E,;piritu Sa11to, vernu lamb1e11 mas !lenos de rábia ~us gloriosos triunfob; Jamas poder humano podrá destruir In obra tie Dio-J, y aunque A \'cces veamos elevarse una lt·rríblc tormenta, entendamos que de ella soja partirá el rayo venl{ador de la justicia divina, que caerá sob1·e la cabeza de sus desgraciados e.. nemigos. Sí, seílores, envuuo son todos los esluerzos de los perseguidores de la Iglesia, ya su divino fundador nos ha dicho: lns puertos del infierno no puvalecerán contra ella. Hoy nos he- ¡ mos reunido bajo las augustas bóveda. de este santo templo, para celebrar un triunfo especial de uucstra madre, de n1Jestra-maes~ra la Igleeiu de Cristo: eo¡ mo hijos amorosos y d13cf pulos dóciles, creo que tomareis parte en e~tn ~ron festividad, bendiciéndo lus m1serwordias de Dios y agradeciendo sus inmc - sos beoeficios; esta fes ti vidaJ, n~ ~ o es de vivo interés para nuestra rel1g1on, lo es tatnbien para la sociedad. La lglesia cual madre amorosa y sábia, 110 solo prooura nuestra felicidad eternn_s~no tambiep la temporal; eutr~ la 1:eli_g1on y la sqciedad existen relaciones 111t1mas y neceaarias como pensó el célebre publicista que ha dicho estas palabras t1~11tas ve~cs repetidal): «Cosa admirable, " la religion cristiana que parece no tener btro objeto que la felicidad de la » otra vida, hace taml>ien nuestra feli- " cida en la presente.» Venimos pues hoy á celeLrar el 8.' Aniversario de la Consa•racio11 de nuestro Dignísimo Prelado, ;l Dios de las misericordias· mirándoos con la ternura de Padre, quizo enviaru~s un Pastor para que os gobet·- nase segun él lo habia establecido y para que, cual valeroso jefe colocado á vuestra cabeza, puditseis mnrchar co11 paso ~guro el pcli1,?ro-;o camino de este mund~ y llegar á vuestra ·eterna felicidad. ¡Ob ctüuta es vuei-lra dicha\ quizá pam muchos de vosotros pnsa rá desapercibida, pero si refli•xionais un momento, comprendereis el inmenso beneficio que habeis recibido de Dios, desde que coutais con uu Padre, con un Pastor á quien le son dirig-idas estas sii.:- niflcativas palal>ras: r\te11dite vovis &. Inmensos son los beueficios del l~µiscopado igunlrneute grandes sus deberes. ¡Ah señores, tiemblo al tener que dirijiros la palabra el dia de hoy, contem • plo mi pequeñéz al frente de lo delicado del asunto de que pienso ocuparme. · La dignidad del Episcopado, en relacion con la sociedad y sus respectivos deberes, serán la materia de mi discurso. ¡Divino Salvador, tus Apóstoles fuerou unos pobres pezcadores, sin ciencia, sin las luces necesarias para poder esparcir tu Evunjelio y destruir la ciencia de los filósofos pa¡!a11os, y sin embargo, descendió sobre ellos tu santo e1'piritu y desde entonces sus predicaciones atrayeron á tu seno á millares de ovejas qne se habían separado de tu redil. Yo Señor nacesito tarnbien ilumines mi pobre entendimiento para que pueda ho.y hablar á tu pueblo. Hás 8eíi0r que mi palabra sea eficáz, ¡:rracia que espero alcanzar valiéndome de María, á quien como ~ía<lre, no puedes negar 1o que te pida. Ave Maria. Atendite vobis et universo gregid in qita vos Spiritus Sanctus posuü Episcopos regere Eclcsíam Dei quu.m acqi,isi1Jit sanguine StW. I. Dos epocas bien marradas exi!llten en la historia de la humanidad: la creacion y la redeocioo, la primera uos manifiesta el gran poder de Dios, la segunda _su gran misericordia; al principio de los tiempos, vemos llenos de aso1nbro, que un solo (i4t bnsló para crear cuanto existe, mas, tres ruil años despu~s vemos á este Dios criador morir en uu infame patibulo, siendo desde entónces nuestro Redentor; en los excesos de su amor resolvto dejan}(\.~ ui. medio segwro, tanto para que siempre nos fue - ran provechozas las inmensas gracias de su redenciou, cuanto para asegurar asi nuestra eterna bieuaventuranza; en su gran sabiduría no se le ocultó que babia de realizarse un nuevo dilu\'io. uo yn enviado por él, para castigo de uuestras iniqu.idat.les, sino un diluvió ocasionado por nuestros propios crímenes, y hé aquí, que resuelve legarnos uua arca santa que invensible ante este des- ¡ tructor·elemeoto, uos serviria de amparo 1 1 a11te el naufrajio universal. La Tglesi,r de Cristo, cntólicos: es esta arca por cierto de mejores condicio- . nes que la de ~oé, pues mientras en esta solo pudieron salvarse un número señalado de personas, quedando h1s de- , mas sepultadas bajo las aguas, en aque- •' lla divina arca se salvan todos los que quieran ingresar en ella, todo1, los que quierdn formar parte en la gran sociedad fundada por el mismo Jesu-Cristo y rejida por sus lejítimos Pastores. La lglcs1a Católica Señores:. que no es otra cosa, sino la reunion d& fiele!! que profesando una misma fé y admitiendo unos mismos sacramentos, están por esto mi1:.mo sujetos á unos mismos ·Pastores y en especial al Romauo Pontífice, 110 puede existir si•~ el Episcopado, este le es absolutamente necesal'iu y si nadie puede dejar de conocer la necesidad de la Iglesia de Cristo, como el único medio de que disponemos para alcauzar nuestra eterna felicidad, tenemos aquí la gran dignidad del Episcopado desde que él participa de la dignidad de la Iglesia misma; pero veamos los beneficios que reporta la @ociedad con la existencia de este ministerio sublime. JT. La s0cicdad Cristiana llamarla Iglesia, se hnlla constituida por seres racionales, dotados, por consiguiente, de inteligencia y voluntad libre, tanto la primera como la segunda facultad, sienten la poderosa i11fluencin de esta maestra univer~;al, que, á la par que enseña unas verdades tan sublimes, nos ofrece unn moral purísima. ¡Qué admirnblc, q11e roderosa es señores esta Iglesia Cri tiana, que no está limitada por el tiempo ui por el espacio, que se extiende á todos los siglos como á todas las 11acio11eR, siempre combatida pero que jamás perece y que vé mo, Íl' los reyes y pasar las dinastías, las leyes y los usos, sin que el torrente del tiempo la arrebate en su carrera. Es la verdad de Dios que sul>siste eteruameute. Jep;n-Cristo, no habia temido que enviaba á sus Apóstoles pa1·a difundir la verdad, para l~acerla f ructilica r en medio de los pueblos y hacerlas dar frutos que durarian eternamente: et frnr:tns verter maneat. Cuando hacen diez y ocho siglos salian estas palabras de la boca de Jesus, oculto en un rincon de la Judea. ¿Pudiéra nadie imajinarse que ésta débil semilla, llegaría á ser un grande árbol, que cubriría el universo entero con sus ramas saludables, y qué duraría tanto como el mundo, apesar del choque y de las tempestades de las pasiones humanas? Sin embargo, somos tes-· tigos de ésta maravilla, vemos existente sie ;ai)rc a la tik -; h 1'! Cris• , la vemos ésteu,lerse dia por día y revisando su historia, la vemos brillar con mas esplendor sobre los patíbulos y las hogueras. ¡Ah al tgraos calólicos, nuestra maestra, nuestra madre es inveucible, y siempre hemos de contar con su benéfica intlueucin: si, porque preveyendo la guerra que contra ella se ha• bria de levantar, guerra que recaería especialmente -sobre sus pobres hijos, sobre esas ovejitas tan queridas; ella ha colocado á nuestra cabeza uu Pastor para que robustezca uuestra fó, aliente nuestra esperanza y encienda mas y mas uuestra caridad; el lobo rnpáz ha de procurar siempre arrebatar la sencilléz de las ovejas, pero no importa, allí esta el Pastor que os ha de cuidar: atendite bovis, &. III. El Episcopado fué instituido por~. S. J. y confirmado por el Espíritu Santo á los Apóstoles en especial, y les fuero11 dirijidas estas palabras: Ducete omnes gentes vos estis lux mimdi: enseñad a todas las gentes, vos sois la luz del mundo, y para darles mas valor y fuerza en su predicacion, les hizo el mismo Jesu-Cristo esta promesa: No se me oculta que al enseñar mi doctrina, opuesta precisamente al orgullo de lo~ filósofos que se tienen· por sábios, á las pasiones mas mezquinas que no quisieran eucontrar obstáculo en sus reynados infames; habreis de ser siem• pre perseguidos, pero entenaed, que yó estaré con vosotros, no a intérvalos, sino siempre y en todos los dias. omnibtis dievus, no por un tiempo determinado, sino por todos los tiempos, hasta el fin de los siglos, ·1t-S que ad co11swmationem sreculi. ¡Oh que garantía para nosotros, contamos con un Pastor aJ quien siempre ha de atende1· el Espíritu Santo y guiado por fü,ta divina luz, su gobierno ha de ser siempre conforme con la mente de nuestro Divino ~alvador, regere Eclesiarn Dei, gobernar la Iglesia de Dios! ¿Y en qué estriba católicos este gobierno? ¡Ah creo no uncesito mnnifestarosló, bast,t deciros: que la 11:desia no es una amalgama, es una sociedad de serei; racionales. ¿ Y no sabeis como se gobierna á estos seres? La predicaciou constante, la práctica de la virtud y sobre todo la prudencia, pero no esa prudc11cia, VilUO preteRto con que alguuos quieren justificar su timidéz, no, esa es la prudencia de la carne, de que habla el Apóstol S. Pablo, que ea igualmente muestra para el espíritu: me refiero á la verdadera prudencia que debe animn á un Pastor celozo, esta 110 permite jamás se hollen los principios ,:fundamentales de nuestra Religion y cuando se quiere iolerir algun ultra1,?e so pretesto de demasiado celo, cuando se toma la piel de las ovejas para cubrirse los que en el fon- , do son verdaderos lobos, el Pasto,, debe ponerse de goardia y con su voz autorizada ¡atrás, regere eclesfom Dei, esto es, pues, gobernar la Iglesia de Dios. lY. Católicos: veis ¡nws cual es In dignidod del l~pi'-C'Oparto, ('11ales las ve11t11jas qu,, rt'¡H)rta nuestra -,oci,,dad; de-

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