' ¡ · la palabra del mismo Dios, quien la asiste siempre en el ejercicio de supoder. Ella tiene el privilegio divino, incomuoicable, de la infalibilidad eu toda su doctrioa, de tal suerte que tanto las naciones corno los individuos pueden entregarse con toda confianza y sin uingun riesgo á su direccion, y recibir sus mandatos. Escuchar á la Iglesia, es siempre escuchará Dios; despreciarla, es siempre despreciar á Dios: Quien os escucha, me escucha; quien os desprecia, me t desprecia. No existe, pues relacion alguna entre la ley, la verdadera ley, y lo que la Revolucion se atreve á llamar ley. Ella dice: «la ley es la espresion de la voluntad general." No por cierto; la ley es la espresion de la volntad de Dios; y la voluntad general,.. es nada, ó mas bien .es criminal, desde que está en oposicion con esta voluntad divina promulgada infaliblemente por la Iglesia católica. Esta cuestion, es cuestion de fé y de sentido comun. Observad en aquella definicion errónea de la ley la habilidad pérfida de la incredulidad revolusionuria: no ataca de frente el dogma católico; hace como si éste no existiera, y de este modo acostumbra á los pueblos y á 10s mismos soberanos á separarse de Dios, de la Iglesia y del cristianismo entero. Es como la religan del hombre honrado, que usurpa el puesto de la Religion cristiana, y que no es otra cosa mas que la ausencia total de toda religion. El ateísmo social y legal viene del 89; es muy real, auuque puramente negativo. No mas Dios, no mas Cristo, no mas Iglesia, no mas fe; y en lugar de todo esto, el Pueblo y la Ley. Yo miro la ley, la legalidad, tal cual tu Revolucion nos la hace practicar, como una i.educcion satánica, mas peligrosa que todas las violencias. Escu:;ado es decir qae todas las leyes ,civiles y políticas que no son contrarias á las leyes y derechos de la Iglesia, obligan en conciencia á sacerdotes y Obispos, lo mismo que a los otros ciudadanos. En caso de duda, solamente iu íglesia, por medio de los Obispos y del Soberano Pontífice, tiene facultad para decidir si es preciso ó no obedecer. 8i, al contrario, la ley civil es evidentemente contraria al derecho católico, entonces viene el caso de contestar, como los primeros discípulos de Jesucristo: Mas vale obedecer a Dios qite á los hombres. . (Continuará.) EL ESTADO SIN DIOS. I. Conjesiones y repüd,iºaciones. «Tanlo coa respecto á las naciones como á los individuos, dice en alguna parle Bossuet, ha ocasionado la desgracia en las almas un vasto desierto donde resuena la voz de Dios.» Esla gran voz ha resonado en medio de nosotros hasta encon lrar ec_os entre las personas mas indiferentes y mas hostiles. » Asistimos (decia el periódico la >> Patti·a en vísperas ele }03 supre- » 1;10~ horrores de la Commitne) al >> ultimo a0lo de la Revolucion fran- >1 cesa; es verdaderamente lerneo- » table; la sociedad que ha salido ele » la Revolucion impregnada de sus » principios, acaba en este momeu lo >> de darnos pruebas de su decaimieu- » lo y esterilidad. ¡Ojala las úlli- » mas escenas del drama qQe van » á precipitarse, no nos acarreen, » por colmo del lerrible dolor de la "denota, alguna parodia de terror LA IGLESIA PUNEÑA. » y el humillamenle espectáculo de » las convulsiones de una demago- >) gia espiraute!,) "Es preciso romper con nuestras "preocupaciones infantiles, dice M. "de Sarcey, en un eSI'ilo repro<lu- "cido por el Gaulois dRl 1O de Ma- "yo de 187 L, y repudiar una par- " le de la herencia del año ·sg, ¡Su- "presion dolorosa'. ¡Penoso sacrifi- "cio! pero solo hay salvacion a es- ' ' ta costa. Hay que rehacer la Fran- "cia, y que rehacerla de arriba ' 'abajo. '' El Ftgaro del 5 de Setiembre, en un esceleote artículo, lleno de causlicúmo , juzga y condena tamhien el ídolo con un buen sentido y una sinceridad tan paladina, que honran en estremo. Este arllculo deberia reproducirse por completo, pero no siéndome esto posible, remito á él al lector, estractando tan solo el siguiente vigoroso y leal párrafo: ' 'Si me pregunlais que daño me "ha causado la gran Revolucion, ' 'voy á decíroslo: háme proporcio- " nago mi educacion, cosa que no ' 'le perdouere jamás. Gracias á ella "soy lo que veis. A ella debo esos ''profesores de la Universidad que "han destruido por una parle lo que "la Religion me enseñaba por otra; ' 'á ella debo, al entrar en la vida, ' 'haberme encontrado militando sin ' 'fé en una bandera, sin afecto há- ' 'cia ningun príncipe, sin convic- "cion por ningun principio!" La misma Revista de Ambos Mundos, esa ciudadela de las doctrinas revolucionarias, hace fuego contra la revolucion en estos términos: ' '¿Por qué hemos de ser menos ''atrevidos que nuestras ruinas? di- ' 'dice. ¿Por qué no hemos de ha- "blar nosotros ta□bien elaramente, "y no hemos de decir en alta voz ' 'lo q' pensamos en silencio, ó mas ''propiamente dicho, lo que conles- ' ' tamos en toda conversacion donde ' 'hay dos Franceses que poseen el "sentimiento de la historia nacio- "nal y que se cuidan algun tanto ' 'de los destinos futuros del país? "Lo que pensamos en silencio, " 1 1nos sometiéndonos docilmenle á "la verdad, otros mirando con re- ' 'pugnancia la luz de la evidencia, ' 'es que la bancarrota de la Revo- ' '1 ucion francesa ha llegado á ser ' ' un hecho consumaJo é irrevoca- "hle. Ni una sola de sus promesas "ha podido cumplir la Revolucion, "ni uno solo de sus principios ha "dejado de engendrar precisamente ' 'lo conlrario de lo que en él se con- " signaba y de reproducir la conse- " cuencia que se quería evitar. ¿La "libertad nunca ha podido ddrnos- ' 'la sin intermitencia, y siempre nos ' 'la ha dado sin franqueza. La igual- ' 'dad la ha comprometido con una ''inlerpretacion brutalmente mate- ' 'rialista, que trocando los papeles, "reconstruye en beneficio ele lapo- ' 'breza y de la ignorancia los privi- "legios de la ciencia y del rango. "Y en cuanto á la fraternidad, has- ' ' ta ahora no nos ha dado á conocer "mas que la de Cuin con Abel." De esta suerte continúa recorrien· do el autor del artículo todos los principios proclamados por la Revolucion francesa: el imperio de la ley, la soberanía nacional, los derechos de la conciencia, la unidad nacional, la idea patriota, la supremacía política de la Francia, y concluye consignando su aborto, y todavía peor que esto: "Examin·ad, ' 'dice, cualquiera de sus ideas me- ' ·jores ó mas celebradas, y verefa "que ha producido resuHados infi- " ni tamen te mas desastrosos que el ' 'mal que se proponía curar. Por "do quiera que se mire; el aborto ' 'de la Revolucion francesa es com- ' 'ple to, y el niño que ha ·dado al "mundo, alimentado con doctrinas "de salud tan equívocas, mamando "el pus con la leche, muere de lo ' 'mismo que le da vida y vive de "lo que le ocasiona la muerte (1)." Estas confesiones y estas repudiaciones avariz::in demasiado é inducen en error. Veinte años há que nosotros tambien denuciábamos á ]a Revolucion de 1789, hija del siglo XVI y madre de todas las que la han seguido, como debiendo ir á parar á mrnslra ruina, y fuimos tratado de intolerante y de visionario. En el dia, nos han lomadu ]a delantera en cierto sentido los mismos q' nos censurab~n por avanzar demasiado, y á nosotros es á quienes incumbe amparar y defender de ellos muchos bienes adquiridos en 1789 y que aquellos se encuentren sobrado dispuestos á arrojar al naufragio, para conservar todavía el verdadero mal que es el único que es preciso estirpar. -( Cont,inuara.) ' VARIEDADES, «EL ClUDA.DANQ.,. A este caballero se le ha subido la mostaza con ocasion de un párrafo que leyó en uno de nuestros números anteriores, que, sea dicho de paso, no solo carece de toda palabra ofensiva, pero ni aun envuelve frase alguna que pudiera ser tachada como sospechosa de ofensa por lodo el que conserve dos pulgadas de buen sentido. ¡Cáspita con «El Ciudadano))! No parece sino que hubiera dejado de purgarse por múcho tiempo, y que por lo mismo, hubiera tenido en depósito una grun dosis de bilis anLisacerdotal. Asi lo prueba por lo menos la almi'baracla y rimbomba,y¿te filípica q' dirije a los que, en su cullísima urbanidad, lla.u1a- gente de sotana. Leíamos dicha filípica y al tropezar con bellezas literar1:as como esLa: c,séanos permiti"do liacer por esta vez mas q-ue un paréntesi"s db melancólfro asombro, (lectores qite- · rfrlos, ¿no os asombrais melancolicame1ite de este melancóli"co asornbro?), un pequeno i1iterro.r;atori·o á los que adueñrindose de . todo CRITERIO CRISTIANO y de un espír1:tu católico esclusivúta, convi·errten los COROLARIOS DE LA REi,IGION (1)-Revi5ta de Ambos Mundos de U de A~osto de 1871.-Simples notas sobre la situacion, por Emilio Mon,lagul. YLA FILOSOFIA DE LAS CREENCIAS en ún1'.co patn:moni·o de la sotana.» Asustados con tan campanudas frases nos pareció asistir á aquel literario discurso que el Padre Isla pona en boca de Fr. Gerundio, en el que el orador adiestrado en materia de elocuencia da este golpe oratorio: «Hórriºda per campos, bam-bim-bom-baria sónabant. Los RR. de «La Iglesia Puneña» damos las gracias mas espresivas, una vez por todas, al «Ciudadano)) (porque, sea dicho de paso, somos muy escasos de estudios literarios para hombrear con tan notable jigao te) por la ternura y galantería con que se ha dignado espresarse, respecto al sacerdocio en general, y muy especialmente al de Puno, a lo que entendemos. ¡füos sea bendito, que permite TANTO DESAR-- ROLLO á ]a humana inteligencia! Sino fuera por «El Cittdadano,» hé aquí que los habitantes de Puno, nada sabrían de la petulanci·a del antiguo escolastici'smo euri'al, ni del tiráni·co decdlogo del poder de la sotana, q11,e quiere_convertir su apostolado en '1,/,na dinastía absorbente, ni drJ su predomini·o en las concienci'as, y de su Señorío dism·e. cional en el Estado y todo esto solo en el órden de sus MIRAS TERRENALES. ¡Oh! Puneños,apresuraos á escuchar los consejos dictados por el mas desprendido amor que devora el corazon de los RR. de <<El Ciudadano>>! . ¿Ignoraís que, exce-- diendo ellos en caridad á San Pijblo, sienten con mayor razon, respecto á vosotros, lo q' aquel Apóstol esp~rimentaba cuando decía: ¿quien de vosolros se con lrisla que yo tarobien Lo me con triste? Asi «El Gi udadano)) á su turno, lleno de angusLia porque teme que los pune:- ños sean víctima <le los intereses terrenales de los hombres de sotana, sufre y se amoquilla y se descalabra con solo la imágen de un cuadro tan desgarrador. ¡Bendita sea y alabada y glorificada para siempre l~ caridad que resalta basta por los poros del jeneroso . corazon de los RR. de c,El Ciudadano.» c,LA IGLESIA' PUÑEÑA.>) COUISION ,DE BEDACCION. Don German de la Fuente Chavez-(en Jefe.) Don M. Federico Otamendi. Don Jose D. Pinto. ANUNCIOS. AVISO RELIGIOSO. En la mañrma de hoy, ha tenido lugar en la Santa Iglesia Catedral una Misa solemne, seguida de un Tedeum v con asistencia del Illtmo. Sr. Obispo, en accion de gracias al Todo Poderoso por el restablecimiento de Ja salud de nuestro santísimo Padre el Sr. Pio IX, muy particularmente por haberle conservado en el trono .de S. Pedro, hasta el XXVIII. 0 año de so reynado. Imprenta de D. M.C. 1U.-Dirijid11 por An•clmo Bermejo.
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