La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

Dig11isimo Pl'e1udo: Ltt es peranza .de vuestra Diócesis e::;ta cifradtt en el .Seruinurio; espern eu Olos, hacer al.go por. su adelanto, pura corresponder de algun modo 11 la coufianza que deposituis cil mi iudigua persona. Señore:s: Vu estra asistencia hoy al Semiuurio, me hace compreuder el interés que tcncis poi· su biene~tur; esto me alienta á pediros que trabajeis en vuestra esfera para su mayor felicidad. El Esb,do sin Dios. Con este título ha publicado recientemente el célebre liternto católico ~fousieur Augusto .N icolas uu folleto aproposito de !as catástr:ofes que ucaba de experunentar la Naciou f1•aucesa en !\U guerra cou la Prnsia y en la célebre lucha que tuvo que sostener tle:.pues cou los represe11La11te:i lle una socieddd d1uból1ca llamitll ,l" «La Comuuá.» )_)e todos es conocido el espíritu de esta usociacion verda<lerameute disociadora, cuyo principio fu11d.une11tal cousiste eu 110 recouocer á Dios como el autor y co11se1·vador de las uacione:;, Esta asocrncion, último eujeuduo de la Frncmuso11eria, acal,a de rcvdar con sus escáuJalos pcrfectrados en París en 1871, cuales sou las miras, cuales los mellios 4ue empleau para realizarlas los aliliados á esa teuebrosa sociedad. Al expresarnos de este modo, trazando el árbol genealógico de la .. comuua» y dando á la Fracmasouería el titulo de madre suya·, no nos sería estra1lo re- ~ibir_ algun reproche de los muchos q· a gu1za de autómatas, se eucueutrau ~filw<los en el Perú á esta secta, co11- ~e11ada mas de uua vez por la Santa Sede. Pero como nuestro intento al dar á luz el folleto á que udulimo~ en .uuest1·0 epígrafe, 110 es, ni puede ser el d~ disc~Lir pri11ci_píos con quienes 110 profesa11 n1nguuo, 111 entrar e11 reflexiones cou i11t.liv1duos que ·careceu de re- .flex.iuu, procedemos sin mas preambuto á im,ertar en las columnas de .. 1,a Iglesia Pu11eña» el interesaute opusculo d_e l\fr. Augusto Nicolás, cuya oportu111dad "(y tal vez pudiéramos clecir co11venie11cia) será parn uuestros lt:c~ tores á totfas luces notorio. A.DVEBTE·.:.cu. DBL AUTOR. Al Mlir de nuestros desastres, háse apod~r,_,do de la co11cic11cia Jel µaí:-. un mov11111e11to cuya nol,leza 110 es posible ·ues~ouucer. A costa de nuestro orgullo n11c1oual lau cruelmcute cxperimeutado ya µor .nueslrns del'l'otas y . úisüo1·dié1s, e~ta coucieucia ha i11qu1nJo ¡.ialadinamen~e- las causas de uut::-trns desiracia~; hn d1r1g1~0 la luz de sus iuvcsli¡.raciones sol,re In~ mas becrelas iugnomi11ins que las l11101au µrcparnJo ó a<>rav11ilo· · ha iustituidu comi :, io11es parlan~eutal'in: para llevar a11lc ellas á los <liversns culp,~ble'-, J hemos tenido a manera de D,as luminosos de justicia. Ademas v fuera de csta:i ,_nve:11.igaciones olicial;s, nos ~1emos examinado .111ex<H·abl cme11tc unos a otros en lns diversas partes que po demos haber te11ido en nuestro-; mal es, Y hemos ofrecido el espee lá<'. ttlo de una nuc1~n que uo deja á ui11gu11a otra, ni aun~ su mas cruel enemi~a. el cuidado de eJercer sobre clla -lod;~s laa sev c rid!1des de la _justicia. Hay en esto un vivo ~c11t1m1e11lo de la rclipo11sahilidad •1_ue "? carece <le gra11deza y <¡11e da le!;- t1mo1110 ll e una preciosa reserva de honor Y de integridad púb lica. Un pueb_lo qu~ tiene de tul suerte la co11cieuc111 de las culpas c¡ue le han dc::;honr,tdo, Y que, e11 medio de su a11gusti;1 se ocupa en ct1brirlus de ig11omiuia, ui· LA IGLESIA. PUNE A. deberá .ser iucapaz de volver á levantarse. Sin embargo, no nos levantamos aun, y todo hace temer nuevos naufragios. Podrá decirse que 111 culpa es del piloto; pero 110 se puede dejar<!e,co11ve11ir en que no.sea tambieu }¡t culµa del equipage y de los pasagerm:; y en suma, toJas estas culpas prnvieneu de uu vicio mas profuudo. Resulla en efecto, de todas nuestras ü1 v·esti~aci-ones y -de todas nuestras recriminaciones, que son tan numero~os los culpnbl~s, que llegan á ser por di versa mauera todo el mundo, y que rev,lla11 un mal conrnn en todas estas diversidades. Esto 110 les disculpa sin duda alg,rna, ni la conciencia uacional podría q11ech1r desarmada por ello, pero su mismo rigor In oblig-·a á algo mas, á ,·ol ver con toda sinceridad sobre 8Í· misma y á la valerosa investigacio11 de este mal comuu. Porque, si cu lugu de honr.irnos con esta ~ran pesquisa, mas preocupados de · las res• pommbili •fodes privadus que de la respo11sabiliJad púulica, no perseguimos , aquella sino para libraruos de esta, y, si particularizando siempre nuestrns acusacionffi, nos fijamos Rolo, de esta suerte, en los autores inmediatos y en las causa, secun<larias <le nuestras de~- gracias, s111 av1111zar nunca lll!IS ullá, entonces nos alucinamos ~ratuitameute respecto del mal social que las ha producido ) que no cesura de reproducirl11s; y todo este laudable ardor de justicia, llega á hacerse sospechoso y falible. Esto es lo que se llama correr detrás de Ju piedra que úos hiere, P.11 vez de pone rse en alto para ver la mano que la arroja, para reconocer la cuusa primera y general que la ha provocado, y que, por nuestra persistencia en dei;co110c<!rlu, continúa provocándola, Esta c,1usa primera, este mal publico, es lo que yo vengo á denunciar y á discutir en las breves págiuus siguie11tes. No me alucino sobre In dificultad que ofrece la empresa, no tanto en bÍ mismu, sino, µor c11usa de la opoi;icio11 que va á suscitar la evidencia misma de mi demo::;tracion. Sé el cúmultt de preocuciones con que tengo que luchar, v las enormes prevencio11es,1H111 entre las vpersonns de l,ue11as ideas, que tengo que quitar de eumedio. Pero en la extrnna descomposieion en que co11ti11uamos desceudienclo, de impotencia eu impote·ucia, 1111a colia me parece tener derecho á la libertad, y aun añadiré, al respctlil, ya que 110 á la simpatía plÍ· blic11. y es una conviccion profunda auimat.la por el solo amor á la verdad y que, cumpliendo con el pal riótico deber de decirla se compe11sa con el deber que iucumbe á los demas de escucharla. Por otra parte, tengo fé tambien en la razon, en el buen sentido , en la re - flcxio11 y ,en la co11ciencia de aquellos li quienes apelo, au11que fuera contra ellos mismos, cuando en ello se interesa la suprema salvacion social. Teui:o fé en el imperio fiual Je lo ju:)to y de lo vcrcfadern. Y además, en fin, dirro en mi interior con un ilusti-e publicista: «~11 hombre ha cumplido el pri!nero y mas nol,le destino del ser inteli~eute y racinual. cuando ha aplicado su c11te11dimie11to á co11ocer la verda<Í y á hacerla co11occr a los dcmas; es.to es al mismo tiempo una funeiou publica y una es- , pecie de min_il,tcrio que no paga sobradame11le caro con su fortu11a, su reposo y ni aun con su vida ( 1). EL ESTADO SIN DIOS. Mi horrible mal pro,n:ene de mas lrfos. (2.) Hace ya mas de un siglo., en 1767, ----- . (1)-De n~nal1I. Tratado del Mini sterio púLli co . A1.h e rl cncia. (2)-Fcurn. uu moralista, tonto menos conocido cuauto que era mas il,us-tra-do, espresándose en un esWo cuyo girn nos recuerda á Labruyere~ aconsej.aoa una precauc1ou á. los que, como yo, trataran de atraer el es-piritu publico á los · eternos principios del i;e11tido comuo: "Aconsejaría á tollos los que e1,pe- » rnn vivir, decia, y _á quiénes el deli- " río epidémico no ha trastonrndo aun "la c11bezu, que atrajeran, como á un ,.foco, con grnu cuidatlo, las luces de su ,. buen sentido, y que escribiese u algo "raro y estraordinario, lo que al primer •golpe de vista juzgara su e11te11imien- •to justo J conve11ie11te. Sobre todo, ..que tuvieran cuidado de no desanimar- "se, si esto les parecia sobrado evideo- ,. te. En 17ll7 ó 98 á mas tardar, será »tiempo de hacer imprimir estil com- ,. pilacio11 de idea s , y euton~es pare.cerá .. uuevo lo que hoy parece sumamen- ,. te vulgar y sencillo, y aun teme- • ria, atendiendo á lo mucho que pro- »grega la sinrazon, que pareciera se- ,. meja u te libro sobrado raro y estraor- .. dinario. Sin embargo, creo que todvs »se llegarian á acostumbrar á él pocó á "poco; á la m1rnera que un infeliz pr.e- »so a quien se saca súbitamente de un • oscuro calabozo doude se hallaba cou- »5umiéudos.c por largos uños, sient.e una »imµresion penosa al mirar por prime- »vez el sol, pero que poco despues se ;.acostumbra á su vista (l);.f Habiendo por mi parte-· venido setentn y CÍIICO aiios despucs del térmi110 sefialado por e~te cáustico publicista, no sé Hi llego sobrado turde, y si no uos eucontramos ya eu esta época eu que, segun deci11 él mismo, •han <lege- .. nerado de tal suerte en paradoja y eu "problema las verdades. que se han con- • siderado siempre como el rudimento .. de las costumbres y la fuente de la "honradez publica, que uo se atienda • ya á la razon en nada, y en que in- " vndientJo y esteudiéndose el nuLlado .. poi· toda la Europa, no se vea ,a la ,duz eu medio día·.• Sin embargo, heme decidido á trazilr mis ideas, al resplandor que ha producido por un iustaute el rayo eu los aLismos eu que uos han sumido las fa. tales preocupaciones modernas. (Continuara.) LA. REVOl.,UCIO~. Pon l\lo.NSEÑOll St:GUR. XV. LR Depnbllca. La Revoluciou tiene un atractivo irresistible para esa forma de gouierno que llamnu república. al propio tiempo que una antipatía iuvencible pura las otras dos formas de gobierno: aristocracia, monarquía. Sin embargo, unn república puede muy bien no ser revolucionaria, y uua mouarquía y una aristocracia pueden serlo comµlctamente. No es la forma politica de un gobierno lo que le hace pasar al campo de la Revolucion· so11 tos principios qu.e adopla, y segdu los cuales se dirige. • Todo gobierno que deja de respPLar, e_n teoría y en practica, en su l1·gi:-la- ·c1on y en Hus actos, los derechos imprescriptibles de Dios y de su IRlesia, es un gobierno revolucionario. Saa monarquía ltereditari11, electiva ó constitucional; sea una ari!ltocracia. uu Parlamento; sea república, coufederacion, etc., siempre será retol11ci1111rio ·si se subleva contra el órdM di \lino· pero no lo será si respeta todo eso. ' Sentado esto, 110 deja de ser curioso el observar que la fon.o~ de g-ohieruo democrático ó republicano es la úttica qne no ti e ne su11cio11 divina. Las dos sociedades constituidas directamente por Dios han recibido de su paternnl sabiduría In forma n1onárquica, t~mplada . por la aristocracia. L(l familia es una (1)-Variedad~s de un Filósofo provincial por C. Lcjeunc. monarquía en la que el pad,e. mMlda y gobierna como soberano, pero eon la asistencia de la madre, que rep,Pesenta el elemento aristocrátiéo, y cuya, autoridad es real y verdadera, aunq,ie secuntfaria.-En cuanto á los- bjjos,. elemento Jemócrático, 110 tienen. en. la familia autoridad nlguna, propiam~nte hablando. Lo mismo sucede con la lglesta. Es.i ta es. una moonrqaía espiritual, templat da por la aristocracia. El Papa es verd11derameúte el monarca religioso de los hombres; pero-al •ado de su poder supremo, ba estable~ido füos el poder del Obispado, que forma en la lgesia el poder aristocrático. La multitud de los fieles, que es el elemento democratico, no tiene mas autoridad que los hijos en la familia. ¿No seria acaso razonable el deducir de este doble acto divino que la democracia 1\0 es hija del cielo, y que la república, al meuos tltl cual se la entiende en nuestros dias., tie1)e relaciones ,secretas c~n el principio fatal de la Revulucion? La democracia, uiee Proudhon, es la envidia, y este definidor m,da tiene de sospechoso. Y la envidia, segun IloT ssuet, no es mas que "el efecto H tJ r ~• y secreto de un orgullo débi l . ,. gracioso algo cáustico dijo en otro t i~mpo: De111ocracía-Demonocracia. Pue!le q' la comparacion sea un poco viva; pero algo de verdad pudiera encerrar. Lo cierto e:; que siendo casi siempre las republ icas unas verdaderas behetrías y casas de confusion; todos los embrollones, todos los abogados sin pleitos, todos los médicos sin clientela, todos los habladores y todos loi; ambiciosos de baja esfera, encuentran facilmente en ellas lo que buscan; y el diablo ·oo encueutra cosa mejor que pescar en a~ua turbia. La republica trae invariablemente tras de sí la auarquia ó el despotismo, y hé uquí por qué es tau querida de la Revoluciou. Siu rechazar absolutamente las ideas republicanas, aconsejo á los jóvenes qtie desconlien mucho de ellas. Se espondrian a perder con ellas los instinto!! buenos y ,erdaderos de la fe y de In obedie11cia, sin contar el peligro, muy serio, de perder por ellas la cabeza, como .va ha sucedido & muchos otros. Al estremo opuesto de esto se encuentra el absolutismo monárquico, es decir, el poder sin freno ni interveocion alguna, y yo creo verdaderameute que este es todavía mas fatal que In peor de las repúblicas. La nncion entera está sujeta, corno bajo lós Empera<fiores paganos, a un solo hombre, :; el cesarismo es anticristiano y revolucionario en primera línea. (C,mtinuara.) «LA IGLESIA PUNEN'A,> . COBll!IIIIO!W DE BBDACCIO!V. Don German de la Fuem.e Chavez-(eu Jefe.) Don M. Federico Olamendi. Don José D. Piolo. ANUNCIOS. '! ~~-;------.:_______ AVIW Rl~LIGIOSO. · El Domi11go 22 del presente, se celebrará en lu S1111~a Iglesia Catedral de esta Dióce~is, nna l\lisa i¡(,lemne, seg1¡1id_a de u,n Te Deum, en accion de Rr11 - cws al fodo-P-0deroso. por la hnestidura del Pálio y toma de posesion de la Sed~ : letropoliturrn del l!tmo. y- Re-- verendNmo Sr. Dr. D. Francisco de Ometa y Cnstrillon. C~n tal intento y para impetrar lns luces del cielo en favor del nuevo Arzobispo, ha ofidadu el l l tmo. Sr. Ohi!-,po de la l)iócesis, ¡ su , Y_euerable Dé1111 y Cabildo, segun bnbriu visto nuest_ros lectore!i. Se esper:a la concurreocrn de los fieles á esta ceremonin católica. lMPRENl,A »1 Muu.ffo C. MrnTi1.nz.- C.lLLK IUE A.HQ'1IU. •. • 1,71.

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