La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

ridad tempornl: 3. º prevaricador en materia de política, porque estará, como suele decirse, «al sol que nace» : lo que en buen castellano se traduce del modo siguiente: <csi algun rev?lucionario levanta el grito de rehehon contra la autoridad coastituida, y me obliga á (lbedecerle, desde que cuente con serias probabilidades de triunfo, me someteré gustoso á sus mandatos. Verdad es que con esto heriré de m uerle el pr~n~ipio de legalidad: cierto es que m1 eJemplo, (por cuanto en mi condicion de Obispo soy el primer ciudadano) escandalizará á muchos alentándolos á la rebelion, pero ei;:itre tanto ¿qué hacer, cuando yo me encuentro reducido a la humilde condicion de siervo sumiso á las órdenes del que mauda? Luego debo afiliarme al partido mas prepoudr.rante.» Sr. Fiscal, reflexcionadlo bien: s~ algun Ohispo alguna vez ha traicionado sus deberes patrióticos, sin duda ese Obispo fue regalista fué palaciego y comenzó su carre;a Episcopal por alguna traicion hecha á su propia conciencia. . Pero nos replicará Su Señoría, diciendo que un número considerable de Obispos, por otra parle dignos, s! han conformado con esta disposicion legal, prestando su j uramen lo segun la fórmula que acabamos de repudiar; á esto le contestaremos -1. º que aquellos Obispos, pesándolo lodo, apreciando de un lado el confli~to que podría sr,rjir para sus Iglesias, con el retardo de la loma de posesion de sus Sedes, y de otro, el valor nulo que en conciencia tiene semejante juramento (porque no puede ocultarse á la iluslracion del Sr. Fiscal, que moralmente hablando, el juramento no obliga cuando versa sobre materias que d3ñan 1~ conciencia), creyeron mas convemenle prestarlo, sin que por esto se consideráran ligados á su cumplimiento: 2. 0 que jamás podrá probarnos Su Señoría que lo prestaron gustosos. y de buena V(lhmtad: -y 3. 0 que esto mismo'1'eve1a la pueril inconsideracion, por no decir la atroz crueldad, con que se puso á prueba tan dura la noble~, )a j]ustraciun, la dignidad de aquellos venerandos Obispos De lo que resul la que si aquellos Obispos han sabid~ y saben serlo, por solo este hecho revelan una fuerza de alma especial; pues aparte del cumplimiento de sus deberés sagrados: que de suyo son gravisiqios, lienen que luchar hoy J' mañana y lodos los dias para oponer un dique á las eslravagan les pretensiones del Regalismo. LOS DIARIOS LIBERALES. , : Conocemo1 las ventajas del periodis• mo, pero como tenemos una tendencia a abusar de lo mas santo, ho.r el libet raHsmo, apoderado de la prensa, teniendo á su arbitrio una hoja de papel, para poder esparcir sus destructoras teorías, ha profanado este medio poderosísimo con que cuentan las sociedades- para la ilustracion de sus masas; LA IGLESIJ\ PUNENA · ' hoy pues, lejos de ilustrar, lejos de moralizar, entorpece y corrompe: sí, entorpece, porque en su criminal propaganda, lejos de llevar la verdad, que es la vida y el alimento de la inteli- ~encia, solo presenta 'el error que es su aniquilamiento, su muerte; corrompe, porque cuando debia presentar el l'icio con toda 1u desnudéz y condenarlo sin trepidar, por el contrario, se postra nnte esos inmund.os idolos para adorarlos; diviniza las pasiones y guiado por un mal entendido progreso, no h11y crimen por enorme que sea, que po sea plenamente justificado. Los antropófagos •ejercen justicia popular, ~plicrn un castigo, aunque flevero pero JUst9»; los homicidas son cubiertos á veces Iº" ,el sngrado velo de la constitucion e~ que enarbola el estandarte de la r behon, se dice: .. ejerce un dereooo• ~ y nuestra pobre pátria ve á cada n)omeuto destrozar su sagrado man• to; t10 exajeramos, regístreuse la mayor parte de las columnas de esos dia• riaribs liberr.!eJ, de esoo diarios cuya divisa, segun ellos, es el progreso y adel:nto y se encon~rará la just'ficaciou de uestro aserto. Da por dia vienen arrojando toda su hili4 toda su ponzotla contra los diarios1católicos; éstos, para ellos, son in• digrtos de militar en las filas del perio• dis~o, porque en su entender, vienen ensQiiando doctrinas añejas, que encierran fanatismo y supersticion; mientras tanto, al no poder refutar esos principios que de suyo tienen su carácter de fijeza y de verdad, solo apelan á la bur• la, arma muy usado por los uecios; ni.i se pretende siempre ocultar la verdad y hacer que triunfen los errores que ellos predican; asi quieren dar m11s im• portancin á sus destructoras doctrinas, decidiendo con un aplomo que espanta, cuestlones que tal vez ellos ignoran; pe.- ro ademas, cuántas con\ radicciones no ofrecen en sus doctrinas, cuando está de por medio el interés, móvil mezquino, que por cierto.no debe impulsará un escritor; pero uo ese interés natu• rul i, todo ser racional, de adquirir la verdad, no; el interés de las pasiones y aun á veces de un puñado de oro; entonce$ todo se santifica y lo& crimi. nales de nyer, apnrecen justificados y aun santificados. ¡Ah, cuántos ejemplos nos ofrecen de este hecho II lgunos diarios liberales! ¡Cuántas veces hemos visto defender un principio con demasiado empeño y al poco tiempo, quién lo creyera, esa misma pluma se ha consagrado á condenarlo! y luego por escarnio se dice, para alucinar a los tontos, que se defiende la libertad que condena el despotismo y la tirnnfo y que deben cumplir el compromiso q' se impusieron-defender los intereses del pueblo. ¡Pobre pueblo si confia en semejante defensa! sus mas sagrados inlereses, que debian por esto mis!Do ser mas atendidos, son precisame~te mas descuidados, y no como se quiera, sino ultrajados y atacados á mansalva! Si, los intereses religiosos, que deben ocupar la primera escala ¿los defienden por ventura esos abnegados y celosos defensores? ¿No vemos que lo que pro• curan es destruir todo principio religioso ó formar una lleligion á su antojo. ¡Ah, defensores del pueblo! ¡Cuánta es rnestra responsabilidad! Habeis profanad@ nestra sagrada misioo y al• gun dia se os tomara estrecha cuenta J aunque ahora os burleis de nuestr~ indicacion, poco importa, Dios quiera que esta risa no se con vierta para voso• tros en un llauto eterno. Seguid abusando de vuestro puesto, esplotad los sentimientos del pueblo á "Tuestro fa- "Tor, abusad de su generosidad y tarde ó tempriu~o caerá sobre -vuestras Ce • bezas el merecido castigo. UN SALUDO DE RESPETO FILIAL al lltmo. Sr• .&rzobl•po. «La Iglesia Puneffa» que, como una de las hiias menores de la Ilustre Metropolitana del Perú, necesita Pº.~ esto. mismo ser cobijada, proteJ1da e ilustrada por su tan digna Madre, saluda, llena de entusiasmo y .r~bosando en amor filial, al Digms1mo é Ilustrísimo Sr. Dr. Don Francisco de Oruela y Castrillon al verlo sen lado en la m~esluos~ y saola silla del glorioso Tpribio de Mogrobejo. Ay! cuántas necesidades .tiene que exponerle bta poh_r~ Dióce~is nacien le! ¡ Cutn tas petic1ooes tiene que hacerle para que l!s escuche paternalmente y las sallsfaga en cuan.to esté de sp. parle! A ccLa Iglesia Puneña» le consu~la la íntima conviccion. que a- ~r1ga de que será atendida y auxiliada por su tan ilustre M~lropolitano. Consuelo que hoy lé es tanlo mas satisfactorio, cuanto que de 1 lodos lados vé armarse una horrible tempestad con lra la barca de Pedro y los pasajeros que ella conduce. ¿Qué actividad podria emplear esla pobre Diócesis de ayer, 9ue no le fuera comunicada por su 11 ustre madre? ¿Ni cómo podria revelar con buen éxito su celo en favor de 1a santa causa del CalolicisJ:?o, si no fuera precedida y sostemda por el celo ardoroso y mejor templado de su Metropolitano? El Iluslrfaimo Sr. Orueta sabe mejor que nosotros, cu41 fué lamente de _la Iglesia ~l organizar su gerarqma, cuál su idea dominante al establecer provincias eclesiásl~cas e_n ]as que los Obispos q' las coas: t~tuyesen se hallasen bajo la direcc10n de un Melropelitano. Y aunque es verdad que el Santo Concilio de Trento reslringio en su mayor parle las facultades de los Arzobispos respecto de sus sufragáneos, eso no obstante, les conservó las precisas para comunicar la suficien le cantidad de calor y de vida á todas las Iglesias contenidas en el territorio de su provincia. Al trazar estas líneas nos alienta mucho la convicciou que abrigarnos de los profundos conocimientos que en todo orden científico egpecialrr.enle en materias canbnicas, posee nuestro actual Arzobispo. · Oh! cuánto no debe prometer3e la Iglesia Peruana de su ciencia y de su probada virtud: su voz Pastoral, estamos seguros que sera la primera que resuene en momentos de couflicLo. ¿Quien atacará hoy algun punto de la venerable disciplina eclesiástica que pueda quedar impune? ¿quién ofenderá audazmente a la Iglesia ullrajándola en la persona de su Primado, que no expermiente el condigno reproche por su conducta? ¿quién se propondrá herir la 1é de los católicos en el Perú, sin sentir por esto mismo la pnnzada de su báculo pastorál? . «La Iglesia Puneña)) da gloria a Dios, bendice sus misericordias al reconocer como su padre en el órden gerárquico al Ilustrísimo Señor Oru~ta, )! comienza por ofrecerle un tesbmomo de su amor filial, celebrando una Misa y un Te Deum en accion de gracias al Todo-Poderoso para implorar del cielo en favor suyo los dones y las gracias, de que sin duda necesita para llenar su tan digna mision. DISCURSO pronunciado por el Sr. Rector D. German de la Fuente Chavez, en la recepcion oficial de los nuevos superiores del Colegio Semiuarit> de Sao Ambrosio. Illtmo. Sr.-Sr. Prefecto.-Señoru. Desprovisto cual me hallo de las aptitudes necesarias para el desempello de este delicadísimo cargo, tiemblo al aceptarlo. La direccion de un Seminario es, por cierto, materia harto delicada; la formacion de jóvenes que mas tarde deben llegar al saotua1'io y brillar alli en ciencia y virtud, no debia encomendarse al último de los obreros en la viña del Señor; consideraciones son estas, que llenan de atliccion mi espíritu; pero no, Dios; en los arcanos de su sabiduría, escoje 1iempre á los pequedos para realizar sus elevados designios. Yo encuentro en la fuodacion de su Iglesia, no por cierto, Agustinos, Gerónimos, Tomases, ni Ambrosios; no, doce pobres pescndores sirven de otras tantas piedr·as fundamentales, al indestructible edificio, que niogun poder humano podrá echar por tierra, y de entre estos doce, Pedro el mas débil, es designado precisamente para cabeza de la naciente Jglesia. Yo veo tambien caer la cabeza de Olofernes é los pies de una debil mujer y libertar así á su pueblo, y el poder jigautezco de Goliat desplomarse ante un pobr~ jóven¡ y en vista de estos hechos, ¿no encontraré un consuelo al fr~nte de mi pequeñez? Si, sedo• res, con los auxilios del cielo se realizan obras grandes, &ieodo muchas veces débiles los . artífices¡ por el contrario, las grandezas humanas caen casi siempre por tierra, cnand9 orgullosas en su poder quieren eliminar al que solo es Todo-Poderoso. !'lis dignos antecesores me han trazado ya el camino, muy en especial el inolvidable Dr. Felipe A,. de Piérola¡ seguirlo pues, cumple á mi deber: ¡Oh si pudiera tener el celo y la aboegacion de ese primer Rector, -y á quien es debido en su ma,oi' · parte el adelaoto del Seminario! Pero, resuelto estoy á no omitir oingun sacrificio, siempre que esté de por medio el bien de la ju• ventud, encomendada hoy á mi cui - dado. Señores profesores: en vosotros tengo cifrada toda mi esperanza, vuestra cooperacion me es muy necesaria, unámonos pues para trabajar con constancia por el adelanto del Seminario. Seminaristas: Desde hoy teneis un nne• vo Padre, que oe ama entratiablemente; sed pues dóciles á las prescripciones de vuestros superiores, tened gran contraccion al estudio y un profundo amor á la virtud: siendo esta vuestra conducta, yo os aseguro, que de mi parte no recibireis la mas ligera reconven• cion.

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