La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

Nuestros primetos padres d.espues' de su caida, solo pudieron rehabilitarse por medio de la penitencia; nosotros hemos heredado esa pt·imer-a culpa> agregándole las cometidas por nuestra propia voluntad> luego nuestra salvaci:on, 6olo la podemos hallar el través de J.as mor':... tifioacitmes; y aunque en -este ~olemne di-a, no nos hayamos acercado á los piés del sacerdote, par,a in , cHnar nuestras cabezas y re-cibir -en ellas el ~lvo de que fuimos furmados., está escrito.: que polt'O so,mos :g ,en rp0lv0 nos h,em0s -de ·c0nver tirt. •A BDVOACION CÍUS'l'l&~,1. DE LA.. .Ju'Ventud.. § [.. llasla hoy nada ,es miTntla rccm inras indiferencia que el da,r á '}os aóvenes una cristiana educacion. Los padres y los maestros, sob-t'e ,qnienes pesa es- , ta grao obligacion, ~on precisamente ios que mas la descuidan. Dos primeros procu.ran solo hacer que sus hijos adelanten en las 1 0tencias y en las Letras, sin cuida~e .jamás, no digamos de q~ adquiet'a'fl 1tl na <regular instrucci on ,en materia religiosa,, ;pe'l'o ni siqmera de las -verdades mas P.nndameMa•les. Los segundos creen salvar so .gra,u ·responsabilidad, ofreciendo al niño 'tan so1o •el estudio del Catecismo, y ojala que ·se hiciera con alguna perfeccion, que su ensefianza se confi.ara á p'ersonas entendidas, pero n¡' est'.> se cuida; todo lo que . sta ideas religiosas es considerado como preocupaciou, cuando no como fa- .natismo; y de aquí nace la completa ignoranoia en .que se encuentra Ja maJOr .pa-r.te -de da ~;v.entud en materia l'el,ig.i@sa. & &iuestr-as <lias., ta i•·piediad ~ :pTeseota ya si.u máscat'a~ cl Yicio 1r0 bu~- ca la ,oscuridad para ocultar sus repugnantes aadraj<fs. las pasiones no andan fujitivas buscando pt'destos para justificarse; nada de esto; para la Ileligion ha desaparecido todo respetoi para el vicio y las pasiones el mas peque-:- ño pudor, mientras la Ileligion eQ sus ceremonias mas augus~as recibe apenas el culto de un número pequeI1ísimo de nuestra pobre juventud, tas pasiones mas groseras divinizadas presentan ufanas los lauros de su victoria v el basallaje de sus adoradores. ¡Q~é cuadro tao triste: solo el contemplarlo nos llena de angustia. El paganismo al frente del cristianismo, El vicio disputando sus triunfos á la virtud. Los ministros de un Dios Santo, víetimas del ultraje y del desprecio y los apóstoles de Epicuro llenos de _consideraciou y re~peto. ¿Y cuál es la principal causa de este,espantoso desórden? la niagu- • na educacion cristiana que nuestra juventud recibe. Recordamos ahora Jas célebres palabras de nacon: que la poca ciencia hace incrédulos, pero que la mucha conduce á la Religion. fC<mli nua?'it .) p _, ______...,,.,,,""""'""""""""""'""""'""""'-- SECCION OFICIAL EDICTO. NOS el Dr. D. Juan Arubrol!jlO Huerta, por la grncia de DION y de la 8118.nta Sede .&1>ostóllcu, Obispe de Puno, et<>. Por cuanto se acerca el tiempo LA IGLESIA PUNEÑA. santo de cuaresma> en que nos man-- da la Iglesia la confesion y comunion, siendo st1 voluntad que los fieles comienzen a cumplir con estos preceptos desde la ed:a-d en que empieza á fancionar en el hombre la razon, debiendo cuid:arde su cumplimiento los sacerdotes encargados de la cura -de almas, puest-0 que desempeñan cerca de los pueblos Ja mision de santificarlos ·en nombre de Naesko Senor Jesucristo, teniendo •en •cttenta, últimamente., no solo fos felices resultados -que ·en materia de -costumb,res, produce la ·comunion. hecha en edad temprana, ·cuando aun no ·se han <lesarrol1ado en grande -~scala las pasiones., sino la 1auoohle practica., oosi general h<1?y, especialmen;te en la mayor parte de las Diócesis de Eu:ropa., de prepaMr 'Opoctunamente il l'Os niños · para que hagan -oou fruto su primera comullicm~ hemos venido -en disponer fo .siguiente~ Pn1ne1.. -o. -Los párrocos ·de nuest~a Diócesis exhortarán desde et púl• ,pifo., á fos padres de familia, para que remitan á sus hi~ ps -desde diez :aiíos á la Iglesia -en los -dias jueves y dou1ingo -ae ·oaaresma, :á las ·dos áe .Ja tarde.. 8qg1tnd0.-En dichos ,dias, des- ¡pues €le -toonarles leccion de doctri- , na -mistiana., les esplicarán, acom.0... dándose :á · la ·oapaci·dad de los niños, la necesidad ·de •confesarse, e[ modo de hacenrna buena ·con;_fesron., la necesidad de prepararse debidamente para la comunion, lo ·que debe hacerse para esto y los -grandes bienes que reporta el alma cuando recibe dignamente á Nuestro Señor -Jesucristo. Te11ce1·0-.-Én ·ei d·ia ·de Jueves Sant<,., 'O'c.:J.e no pode•rse ·ese ·dia, ·en el · 1.º de Páscu~1 o ·en el Domingo de Guasimod-0, despues de h:aberfos preparado próximamente,l~s dar?m la Comunion) encargándoles ·q' conserven siempre el recuerdo de este dia. Ciiarto.-Los padres cuidarán de maridar en ese dia á sus hijos con vestidos ll.mpios y aseados convenientemente, procurando mantenerlos recojidos; no solo entes de la comunion, sino durante ese dia> inspirándoles respeto al acto que han practicado en la mafíana . Dado en nuestra residencia accidental en la Villa de Chancay á los cinco dias del mes de Febrero del afio del Se:fior, de mil ochocientos setenta y tres. JUAN AMBROSIO, Obispo de Puno.-(Firmado.) Por mandato de S. S. Iltma. el Obispo mi Señor. Aiigits to G. Alvarado. Prosecretario.-(Firmado.) INSERCIONES. a.os J,IIIEUALES Sli'W ll .1UiCABA. PoJ.\ D. VALE;,\'TIN GOl\rnz. CAPÍTULO VII. § IV, EL LIBERAL ARISTÓCnATA, Pero la categoría es una ley del órden, y la sociadad tiende al orden, como el organismo humano tiende á la vida. Justas o injustas, por uno ú otro concepto, ha de haber siempre en el mundo diferencias de condicion. Hacer de la sociedad , como se es• tá haci,endo de las ciadades, una serie ·de ,calles tiradas á cordel, solo es posible en la imaginacion de esos sectario.s defüant'es que forman el ejercito -det repnhli.canismo. Todo es maraviUoso en la creaeion·: todo hahl~ de la ·omnipqtencia de Dios; pero quizás nada tanto como las incalculables diferencias y categorías q:ue separan a los seres ·entre -sí, -uníd·os, por otra parte-, haj o la ley del orden ·que -de aquell~s diferencias emana.. Hé aqu1 la ·esplicacion sencill6 drel fenómeno qu·e notamos en la socie..... dad presente; á ·saber·: que -conforme el aristocrata ha ido descendiendo hasta el plebeyo, el plebeyo ha ido ascendiendo hasta el arislócrata.. De este modo se ve da.ro como el tipo del -arisl'Ocrata liberal es correlativo -del liberal aristocrata.. Si la categorfo es una ley de la nataraleza-, y por consiguientede la sociedad) siempre que -aquella ley se quebrant-e, la sociedad ,tenderá á restahlecerl,a ~n la forma y en Ja m~dida que le sea posible. De esa tendencia de 1a sociedad se -deja Uevar naturalmente 'el libe~ ral -~rist-ocrata, sustituto imprescin- •di11e en el órden gerárquico del aristocra ta liberal. Este en ·el gr-an ·anfiteatro social, ·ocupa un puesto que P-l úrden le ha señalado. Cuando abandona su puesto, llega el liberal aristó-crata á ocuparlo en virtud de la mencionada ley de las oategorias-, que no puede eludirse mmca. Lo que hay ·es ·que todas las usurp,a·ciones profanan y deshonran; y así cottio un Rey usurpador es generalmente mal ney) y pone 0n todos sus actos, muchas veces basta contra su voluntad, el sello de su origen ilegítimo, así el aristócrata~ que podemos llamar tambien u:surpador; profana y deshoma la catego. l'Ía á la cual indignamente se ha elevado. Por eso toma de la aristocracia las apariencias suntosas, que no son las que mas seducen al espíritu, aunque son sin duda las mas halagueñas para la carne, y prescinden del carácter intrínseco, de la esencia de la aristocrar.ia, que consiste en la superioridad de deberes morales, so- ' ciales y políticos, correlativa de la superioridad de los derechos. De nquí la altanera soberbia, la insopor'fable petulancia, el despreciable despotismo del liberal que llega, por una triste subversion del orden, á adquirir títulos y honores que le colocan en el rango de los aPistócra tas. ¡Quiéu sabe si era ayer un humilde escribiente de ofieina, ó un hambrit:,nto redactor de periodico populachero, 6 alférez quizás de ej ercito mercenario el que hoy ostenta una corona de marques ó duque en la portezuela de su carruaje, en la parte superior de sus tarjetas, en el forro de su sombrero, y hasta en la puerta de sn cochera! Y o que conozco como todo el mundo el origen de los t:i.tulos, y el de todas "las- gerarquías humanas, las cuales se han formado con el trascurso del tiempo, no en virtud da una creacion e~pecial heeha por el Criador omnipotente; yo, que ad• miro y respeto al hijo del pueblo, que á fuerza de merecimiento conquista un título o una condecoracion que ha de honrar el nombre de su familia, me río ,oberanamente de los demócratas de nuestros dias, que, en su afan por adornar el ojal de su levita con un cintajo de color, y por ilustrar su nombre con una especie de apodo retumbante, llegan hasta á comprar el honor que apetecen. ~Qué dem,ócratas! ¡Qué liberales! 6Par,a eso habeis trabajado tanto con· tra los privilegios, y tanto habeis predicado sobre la igualdad? ¡,Para eso vuestros padres y maestros los (tpóstole-s de 1793 cortaron tantas ilnstres cah~as, cuyo unico cdmen ·era pertenecer a la raza de los homhres mas insignes de Francia! Me haceis recordar ¡oh embaucadores del género humano? la patética en_ergía con que. ceosurá~is á la Iglesia, en los primeros tiempos del lih~ralismo parlameutario, porq~e, olvidando la pobreza de su Divino FQnJador, se permitia adquirir bienes y percibir pingues rentas; y luego que vosotros lográsteis hacer que el Estado se apoderara de esos bienes, ?S a~rojásleis sobre ellos pa-_ ra humildfs1mamente gozar de las ·dulzuras de la liberta.d, .que babia sacudido el ominoso yugo del sétimo mandamiento de la ley de Dios. Por la misma raton, sin duda, declamaban estos buenos patriotas contra los privilegios y la aristocracia. Cuando sedujeron á -muchos aristócratas moviendolos á renegar de su origen, atraparon ellos los títulos~ ¡como si no fuera bastante que los aristocratas los hubiesen deshonrado y se necesitara ademas que los l_iberales los encenagasen ........ ! Necio y ridículo ser el liberal qu0 se pavonea con su título, y se mece sobre los muelles de su elegante carretela, salpicando el lodo de sus ruedas á ese pueblo trabajador é in- ~eliz> á quien ha seducido quizás con msensatas predicaciones, y en cuyo corazon ha inoculado el veneno del odio contra la autoridad de la IO'lesia, contra la a~toridad a.e los Reyes, contra ]a proprndad y la familia! ~ es tan necio y ridículo por su v_amd,ad como despreciable _por su braow. . No mira en sus servidores sino enemigos que le recuerdan la bajeza de s_u CQndicion y los alardes democráticos que en otros tiempos hacia, para _levantarse sobre los hombros del siempre cándido pueblo á las alturas del poder y la riqueza. Un cristiano reconoce la fraternidad universal en Cristo y sabe que lo~ criados son hombr~s, son her-

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx