LA IGLESIA PUNEÑA. • ,_¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡.j,_iai .,.¡¡¡.;;.¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡;¡¡iiiim¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.¡;¡¡;¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.¡¡¡¡¡;;¡¡¡.;.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡:¡;¡¡¡;_,ff¡i,j¡)f.il~iill}.M~M~ci?üaí'wífusi"iñFioiiiiiiiiiiiiiiiiiiíiiiiii:¡¡¡¡;¡¡¡¡;¡;;;¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡_.¡;¡¡;¡¡¡;;;¡;¡'¡¡¡¡;¡¡¡;¡;¡;.;¡¡¡¡¡.¡iiimj;.¡¡¡¡¡¡¡¡iíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii¡¡¡¡¡¡¡;.¡¡¡¡¡¡¡¡iiiiiiiii¡¡¡¡¡¡¡iiüñ¡¡;¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡iiiiliiiliiliiiii-lail-11 humo de las nuevas idr,as, que hahian de costar tanta sangre á la nacion cristian1sima, quemaron sus pergaminos, ofreci~ndolos en ~olocaus to de una estup1da populandad. El 4. de Agosto fue la traiciori que la nobleza de Francia hiw á las glorias de Franofa. , Esta traicion se ha repetido despues en todos los paises con menos solemnidad, pero acaso con mas ignominia. No ignoro que la no'bleza convertida en adorno de los regios salones, ha perdido el objeto para q' fué institniday el esplendor que este objeto .le prestaba. No esya ni puede ser, atendiendo á lo que se han popularizado las ideas, verdaderas y falsas, de igualdad, una institucion intermedia entre el pueblo y el Rey. Las modernas Asambleas populares, con Jlilenos ventajas, con menos razon, y no con cabal eonocimiento de la igualdad verdadera, han sustituido á la nobleza en aquel punto.- Pero á la nobleza le estaba reservado un gr~n papel en las sociedades modernas, que parecen, aunque :rio lo son, tan enemigas de los pergaminos. Ya que no podía ser el brazo de la .monarquía, porque el militarismo lo impide, que hubiera sido la cabeza del pueblo. En vez de abdicar en manos de los aventureros de la política, debio poraerse al frente del movimiento intelectual, y sacará salvo, por medio del estudio y del lr-.bajo, los principios fundamenta]es de la sociedad, que perece en un diluvio de errores y locuras. Con imitar á la nobleza protestaute de la Gran Bretaña, hubiera bastado quizás á la nobleza católica para contener el torrente revolucionario, que arrastra altares, tronos, · propiedad y familia. En vez de esto, ¿qué ha hecho la nobleza sino ser cortesana de Lodos , los poderes, b.esando con idéntica humildad el pie del monarca usurpador que la hedionda bandera del populacho. triunfante? Generosas escepciones ha habido, ante las cuales descubro con respeto mi cabeza. Pero á los que, olvidando las glorias de su estirpe, han adulado ¡miserables! á la impiedad revolucionaria y al poder de las turbas, á. esos Judas de su raza, el hijo del pueblo les llama: ¡traidores! ¿Qué es ver al heredero de cien héroes declamar con presuntuosa llaneza discursos que halagan las pa- &iones .de 1a plebe igrioran te G corrompida, y ponerse á las órdenes de algun ~ribuoo, jefe de parlido, para derribar y encumbrar ministerios ó votar leyes infames contra la Icrlesia y contra la sociedad? ¿Que esleer a~guna de esas petulantes amonesta- ,· c1ones que el aristócrata Jj beral se permite dirigir al catolicismo vara q,ue se conci.lie con el espíri I u· del siglo y con las it1stiLuciones liberales~ ¿Qué. es sorpréndérle en una conspiracion dirijída rontra el Trono en nombre de la li"bertad del pueblo? El Lijo del pueblo, respetuoso y amante de las glorias patrias, admirador entusiasta de los grandes capitanes ó insignes repúblicos ~ue con su sangre 6 su talento conqmstaron un título que perpetuase su memoria, ¿ha de mirar sin indignacion y sin asco al que vilipendia su corona condal o ducal en las patri·óticas orgías del liberalisme, al que reniega de sus antepasados por alcanzar los eflmeros apl'usos de una multitud soez? Y sin embargo, ese renegado que parece hacer menosprecio d13 su alcurnia, no es humilde y bon?adoso para los pequeños, ni tolera que se_ olvide la clase á que pertenece . Frívolo en sus ideas, ligero en sus cost1,;.mbres, y adorador rastrero del dios Exi"to, no deja por eso de sentir la -soberbia de una superioridad, que es tan respetable en quien la merece, como despreciable en quien la deshonra. Su política consiste en· ser mari- · posa del vencedor y ti.rano del vencido. Su existencia la pasa en los salones galanteando álas damas, y en los Casinos jugando su fortuna. · Si es hábil en el manejo de las armas, por una bicoca tiene un lance de honor, y gusta de que su nombre corra de periodico en periódico y de cafe en café, llevando á todas partes la noticia de su destraza y de su valor. A veces represen ta tome.dias en los teatros de las altas damas, escribe versos y lidia toros. Se le ve con frecuencia entre los batidores de la ópera, disputando los favores de una pri"nia donna á algun pulcro y severo conservador. Suele ser amigo de los célebres fondistas, y suele no pagarles. En cambio, es espléndido y generoso con toJo el mundo. De él se dice: <<No tiene nada suyo;» y es cierto, porque todo lo que tiene es de los demas, menos las deudas que son esclusivamenLe su_yas. Se afana por ser héroe de alguna de esas aventuras de salon que cuentan en sus revistas los gacetilleros de los grandes y sensatos periódicos. Reúnense en él los defectos del aristocrata y del plebeyo. Sin perder la conviccion de la superioridad de raza de -aquel, adquiere la grosera franqueza, la vulgaridad de m~neras y lenguaje de éste. Cornhate á la ~rislocracia que conserva su dignidad, ql!e deja pasar por delante de las antiguas puertas de su palacio las coriqit1 t"stas de la ávilúadon moderna! y menosprecia al pueblo que saca las naturales consecuen·cias del principio de igualdad y fraternidad burlandose de los per- · gaminos y solicitando el triunfo para los de-scaniúados. Aristócrata traidor y falso plebeyo, concluye por ver cerrados los salones de la nobleza respetable y honrada, y por ser mirado con desconfianza, y á veces con odio. por el populacho á qujen le ha dirigido Lajas y rastreras adulaciones. El desprecio de la nobleza honrada; el odio y la desc,on:fianza de la blica(o-los que atribuyen á Santa Temultilud popular·: hé aquí el castigo re~a }icha ínspiracjon: sálennos igua_l1 · • menti al encuentro .Don Juan Maria lóg-ico de ,arrstócrata que quiere conl.Uaur: en su Espagne poetique y el comciliar la alcurnia de su raza y los pilad,r anónimo de las obras de nuesdeberes de su alcurnia con las exi- tr~ S¡nta, , publica~as en Barcelopa .en gencias del liberalismo, enemigo la bi,lioteca católica (Olivares N. 1844.) natural de todas las categorías por- Este \rgumento,, co!llo se vé, no bas1 d ta po: sí solo para inclinar la balanque las categorJ.as son e ór en. za pcr completo á favor de nuestra aNo os maravilleis, pues, de los sercirn, pero sí al menos para comuprogr.esos del comunismo. Es la cori- nicar~ algun mas peso; que en cuessecuencia inevitable de las traicio- tionei de este linaje, toda ·razon, por nes de la aristocracia, como el so- débílque en sí pueda ser, agregada á cialismo es la consecuencia de los las d~mas, siempre contribuye por st1 parte á ~ertificar de la verdad de alatrocinios del Estado. quel principio que sostiene en tésis ge• VARIEDADES. Jntcl!o cewáti~o, de la perla de nuestros sonetos ascéticos, emitido en uua carta familiar, con vistos de literaria, que dirije al señor Don Juan Eugenio Rartzeohusch, &u constante y mas apasionado amigo Don José l\Iaria Sbarbi, presbítero. Sr. Don Juan Eugenio Hartzenhusch. Muí señor mio de mi mayor cousideracion y aprecio: Al indicarme U. dias pasados,-con motivo de ver mi pobre é insign1fica11te opiuion, firme y decididameute inclinada de parte de fos críticos que sustentan pertenecer el soneto que comienza «No me mueve, mi Dios, para quererte», á la pluma de la doctora ' mística Santa 'l'ereza de Jesus,-gue desearia conocel' las razones en que yo me apoJo para defender tan terminantemente semejante principio, máxime cuando, seguu añadió U., eu el esclarecimiento de esta cuestion asiste interés uo pequefio al ·dignísirno director de la Acadérnia ~paüola, sefior lUarquez de Moulins; como quiera que la menor insinuaciou por parte de U. hácia mí, tieue fuerza de precepto, tomo la pluma con este motivo para someter á la decision de su mas ilm,trado criterio canuto en el particular se me ocurre, Re{:uerdo haber leido, aunque no se d o:1 de, ui á qué propósito, que el a,nor es JJOtla. Semejanle verdad uo llegó á ver:;e jamás tau patentemente realizada como en la inspiracioa que encnr- _ua el soneto á Cristo Crucificado, objeto de esta mi epístola: y digo quejamás llegó á verse tan patentemente realizada semejante verdad como en el soneto aludido, porque nunca existió alma de serafin mas abrasuda en el amor Divino, ni mas dignamente correspoqdida que Santa 1'ereza de Jcsus, como 11i tampoco vate que en idé11ticas circunstancias sobrepujara, si es que alguna vez iguuló, en inspiracion á los tiernos subii rnes uce11tos que exhala conizon tan desinteresadamcote prendado de su Dios. Pero si en los efectos pueJe ascgu1:~rse que están conformes los críticos todos; no sucede así en la cawsa creadora, quiero decir, tocante al autor de dicha produccion, pues mientras la nlribu_ven unos á nuestra sa1i'ta, otros la refieren a Sao Francisco Ja\'ier, cuando uo éÍ San Jguacio de Loyola; no faltando, por último, en nuestros tiempos quien la adjudique á Fray Pedro de los !leyes, poeta el.el siglo XVII. Unas cua-ntas reflexioues, y un poco de análisis sobre este particular, creo que será u agentes eficaces para colocar en legítima, y tal vez de hoy mas, i11cuest1ble po ,;esion de dicho so11eto á nuestra compatricia ) compntrnua, lu bija de los Cepedas y .Ahmadas, la insigue y nunca alabada cuauto se debe, Santa Tereza de Jesos. No son solo de los críticos, Gil de Zárate y l\l. J...atour-úuicos qno se recuerda por eJ .señ.or feroaudez Espino eu su wrso de_ literati¿ra, española., rccien puneral 1ue la union constitll:ye la fuerza. Otn prueba mas á mi favor, aunque negatira, pero digna de tomarse en coosiderarion por cierta circunstancia que .la aconpaña, voy á aducir e11 este momento. El seüor Don Vicente de la Fuente, escritor bastante conocido y re- , putado, á cuyo cargo se , cometió por la Bz"Uoteca de autores españoles de Ri• vadenára la redaccion de la vida de Santa '.Cereza de Jesus, y la compilacioo y juicio crítico de sus obras, cargo que desempeñara con bastante acierto y erudicioa, es verdad que ba hecho ca~o omiso de este soneto entre las in.finitas poesías de la Santa Madre, que ora como ciertas, ora como probables 'ó dudosas, recogiera en su.. coleccioa; pero tambien es cierto que tampoco se· registra alli una sencilla poesía comunmente atribuida á nuestra Santa, y q' segun pública voz y fama, la llevaba de c'i>ntínuo eu su brel'iario a modo de señal o registro. Facilmeote se comprenderá que aludo aquella letrilla: Nada te turbe, Nada te espante, '.l'odo se pase: Dios no se muda, La paciencia Todo lo alcanza; Quien á Dios tiene Nada le falta: Solo Dios basta. Ocurreme en se~uida la circunstancia de no ser esplicitos Jos devocionarios todos tocanté á la forma de referir este soneto á San Francisco ,Javier, pues si en los mas; es cierto, se expresa qué lo compuso, tambieu en alguno que otro se consigna que lo decía diariamente. Yo tambien recito todos los dias el Padre Nuestro, y sin ·embargo no soy el aulor de la oracion dominical. ( e ontinuarci.) ANUNCIOS. SEMINARIO . CONCILIAR DE SAN AMBROSIO. Por órden d~ la autoridad competente se pone en conocimiento de los padres de familia Y demas inter~sados: que la m~trícula, para los. · que desetln pertenecer como alumnos á este establecimiento, estara abierta desde el 12 del presente liasla el 12 d~ Marzo; señalándose para la matrlculacion las horas de 12 á 2 172 dola tarde: y comenzará á funcionar el establecimiento en sus tareas escolares desde el iO deli entrante. Puno, Enero 11 <le 18i3. Et Sec.retario. A 1.os 5§. PAHUOCOS. El Uuadernillo Eclesiáslic0t pa.ra 1873 se !:i,alla de venta en fa pJa.- za lienda esquina de li:js señoEas Rodriguez. Puno, Diciembre 21 de 1.872. UlPRENTA DE MARIANO c. 1'lA1tTINEZ. Calle di! .4r,eqitipa N.• 167.
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