LA IGL~S .. A PUNEÑA. -----iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiic--•;;;.¡;_¡¡¡¡;¡¡;¡;,;;¡;;;;;;;¡;¡...:,¡..;¡¡;;.¡¡;¡¡¡,;_..;,;'""'~"'---~-Md:;;,,x,~ ............,.;;;.;ey¡.,,,,,p. ....;.. - ¡ __ ¡_________ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡,_;,;¡¡.¡¡¡¡¡¡¡¡.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡.... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡; ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.¡¡¡_¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡; No ee menester buscar nombres con esquisito cuidado: hay un nombre que los comprende todos J' a todos supera. El libe1•alismo halló eu él raasa µat'ra realizar el ideal de lo iuícuo, .'! lo realizó. Difícilmente se volrnrá á prese11tar en el campo tic la hbloria una figura que despida fulgores mus sioiestrns y espantosos. Hablo de nquel homb re que negó a su padre deshonrando á s11 madl·e, con el fin de que1se le considerase hi_jo del pueblo, y no de regia es tirpe; ln1blr) de aquel ser despreciable que, eu medio de una orgía que celebraba con los rc- -volucionarios de Pal'ís, salió al balcon a saludar la ensangrentada cabeza d-e su hermana política, que el populacho soez le presentaba como di gna ofreuda al príncipe canalla; hablo de nquel al>ort.o de la naturaleza que logró poner espanto y }}{3:t'l'-Or cu el animo de una asamblea de caribes, al verle subir las -g·rndas dela tribunn para votar la muerte de su pariente c·t Rey mártir, Luis XVI. De felipe <le Orleaus hablo. ,;Conoceis a alguien que pueda d-isputnrle el primer lugar entre los pr,i11ci.pes patriotas? ,Pues hé ahi el t.ip0; hé ahí el ejemplo ,personificado de los priucipcs U.- brrales de raza. A ese ideal corresponden lds hijos de cíen Re:Yes, .Y los Ueyes mismos que son grau<1es Orientes de las logias masónicas: de e.sa sustancia son los prínci'pes que pierde.o su .re.poso, su dinero y su decoro en te,,ier vastas conspiraciones contra Jos Tronos de sus' parientes, y derrocarlos y sustituirlos, . si es posible: á ese jé11e,1:o pertenecen los po- ¡mlares mouarooo :•que sonri'en aute una turba de desalmntlos que, tomando groseramente el uoml:me del pueblo, forían ó hilvanan .Constituciones anárquiC4S, para ha.oérselais jurar al .qué, no se pe1· que le llaman Rey, no 1·ijiendo uaun, ! soberano,sieodo humildísimo i-:iervo de los soberanos de barricada y Parlamento. .Coronas de papel y espadas de madel'U gastan estos tales príncipes <le teatr.o., .cuando uo ~on coronns teñidas ,en sa.fig,1"1e ·de .Llermau.os J ,esp.idlas .co,u vct'- tidas en puüal,es.. Troca11do 1·05 ,c,t2idados de'.! .gobieTno pot· los de la disipacioil, 11dula11do al- . guna que otra vez á las turba::;, y dando siempre la razo11 al general 111,1s rev?ltoso_ .v temible, pasa la villa el príncipe Jtbcral eutrc el nwnos prccio <le los ctudadnuos h0nrados ,, las rastreras adulaciones de los filti~ofos que, le enseñan a burlar::.e de Dios, v ue las filósofas que le persuaden a bu~·lurse <le Ja moral. Si por acaso es nmhicioso de mnndo , y no gusta de tutel¡¡s que rei-:ponda n por él. aparece el déspo ta inso¡.,ortabfc, caprichoso corno el vi cio, arbitrn1io tomo la revolucion y supersticioso como la incredulidad. Bajo µna ú otra forma, fü·y có11::,titucioqal ó Césnr, príncipe u~l;rpadnr ó monarca legitimo, el príncipe lilwntl es el enemigo mus eucarni zad o d,~ la monarquin. El es q11ic u ha t1·nid.o la Íllstituoíon monúrquka al e:,;tado l,ist.imoso e11 que la ven)()s en toda Eu ropa; él q11íe11 verdad <:'rnmenlc perturlia las sociedades, fomenta las rc1Jelin 11 e~ v da nlicnto ú In clc11wgogií!; d es el pii11ei - pal obstáculo p11 ra la re:-iauraeion cte los reinos críslia11os, v el a:1\iliar mas poderoso de los e11emi~{1J:i Je In lgle:-.ia y de In autoridad. En poco tiempo ha debido e11s(•1)ar nwcno la historia ú eso..; prí11ei¡,t.s ,q11e at~ll d,e b11e1Ht fé pien,.;an eu apa~;1r los fuego.s de la rcvolucion, tra11s.i~i!·11cio co,n eli@. y accpt~nch) de elia la Co.róu,t, cou la c.ruz hecha pedazos. ~o olviden, p.ucs, cs!ns eHse1ia11zns hi:;tórica'í; y, s.i l.as olv ida11 po.r sumala vcnlnrn, cuenten de sq~Hro ,·01.1 q11c •·l cetro que hoy en,1puúa1~ 110 paS<tr~ á las mauos de su:; hijos. VARIEDADfS. i E.i'Ht'~o l!Dt'! ('ielo! ! ! ( Con elusion.) VI. Yed esta Babel desierta v sombr)a que, corno nn enorme ee,c:0110, descuella sobre los montes; vasta v confosa amá\gama de torres prn..,di o·ioso tes ti mo~1io de la 11ada d'e los 1~ortales, que ú los rayos de ln 1 nna eubre de lejos· con su som Lra e•.rn Lro montañas. Los vieu los mu,!2:en <',rn-· li vos bajo sus pboelos, qu~ se aLis - man en la profundidad de la tierra. Pooo bac'1 que todo el género h11rnuno murmul laba alrededor de ese gigante de los siglos: Babel, hubiera a]gun dia sentado su espiral sobre el globo entero, y sus gradas debían subir has ta el z611il. Como rina pila inmetisa de monLes sobre montes <lesaparPcia ya á los ojos de loo hombres su frente piramidal; los monstruos boas y los verdes coc·odrilos, deslízanse mas pequeños que insectos ·entre rns ir.uros colosales y sus hendidas, ~erres~ los eJefan tes pacen por Jas gnetas Je sus pa1·edes, y én - jambres de águilas rojaa y de enormes buitres vo.lotean día y noche en torno de sus pórticos abierLos1 como abejas alrededor de u ra colmena inmensurable--¿Deslruirla hé? dijo la airada nube-Sigue tu marcha-Señor, ¿adonde me llevais? VII. Dormían cubiertas 0011 los vapore.¿; ,de la noche ·dos -ci t:1dades desconc:>cidas, 'COU sus di·oses, su pueblo, sus carros y sus murallas. Eran dos hermanas acos tadas muellemen le en un vaUe como en un mist:Lo lecho. B0sc;p1ejáhmso :s'l..1s vones co'.l.no sombras 'ffil ln 1lh1mua ·haifacla por la luz de la 1una, y en aquel confuso caos divisúba11se neneclucbos y rol unrnas de anch0s ,cap iteles, peusil es cleliJ ciosos, arcadas, vel'geles, cuy:::is rascadas reflejan cumo nna espuma de plata: templos do .Yacen rnu<los y sen lados cien íJolos de j.aspe, dioses de meLal 0-011 teslas <le loro, elefantes. y mil monstruos de forma~ d '3' couocicl~s) frnlo do c·opulas horribles. Eló\Tause cou suti Fu1ilas, a¡-c-os Y bovedas lwslu lo.., eielus <le ]os edi- 'íicios somLrios, cc~mo nn i1,rnenso gr npo velado pol' lt1s ti njeblas, en cuyas profundas ren H J léls ::,,(' pierde el ojo y colm1 miedo .el rorazon. Con t,il l<~abn <' l Vé1slo v lncbonallo horizo1Jte corno u1ia co~·Lirn1 h1·illan- 1 le, e11 cnyo centro se di, isaba uu punto os<.:uro . ¡A_v Je Y0s0Lr:.1., ei 1111::ldes <le] infierno! ¡ loe-as ru Y11r::trns dr!',ros forzais ln 1H1lmnle%a ro11 crínwues, Y la haeeis <'st1·,~niecer! ¡En Yosolrns~rada hora aborla rnorn-d 1·11osos p1aceres, ¡· cacla ael'ion descni1irt• algun iumunJo mir-:lerio, .Y, cuc.1 l dos úlct'1·as as-· . qnerot-as. mtrndiais d mui ,dl1! .. To- ¡ do clucrn1r, siu cmLargo alg·1nins llamas púlíLlGs cruzan ~pen:;s pN [ 1 euLre l,..;:; soml.m.l.;, como Leas 1_1c l.1 disolucion que nacen y mueren, últimos fuegos <le festines olvidados en las calles: vastos lienzos de muro blanqueados por la luna, rompen • las Lini eblas, ó ti emblan reflejados en las aguas. Oyesen tal v~z coufu, samen Le por las llanuras ahogados ósculos ó mezclados alíen Los, y las dos ciudc.1<les henu~mas, fotjgadas de los fuegos del dia, murmuran lungnidamev le suspiros criminales. Todo lo había perfumado el vieIJto, suspirando bajo el fresco ciclamor desde Sodoma ú Gomorra. Pára la 11nbe enne~Tecidn, y truena la ·voz des<le lo ulL~:-¡ Aquí! IX.. Rompe 1a nube, y sus rasgudos flancos se abrell como uu abismo de fuego que se derrama en torreo tes de azufre sobre los palacios y galerías, cuyas blancas balaustradas y erguidas cúpulas aparecen de color de sangre. Gomorra! Sodoma! ¡Un río de llama rodea vuestros muros! ¡La nube de indignacion ha descarga~'O sobre vosotros, ¡oh razas perversas'! ¡y por millares de horas vomi la sus rayos sobre \·uestras solas cabezas! ¡ Despierla azorado ese puehlo que en la YÍ8pera danzaba sin pensar en Dios! Los palacios tiemblan., J;acilan; los canos rodando se ' chocan y coufunden; la multitud despaYori,da halla en rada calle un rio de foe,gio , y la voz ele cien truenos: que hace estremecer la tierra, anuncia In celes te venganza. Las snbP.rl:iias torres, los altivo1: ·c-olosos do' pie:lra, desplomándose) sepultan en · las tinieblas moribundos sin numero, dormidos o vikrnnLe enlaia<los, que se abisman debajo de las hirvientes ruinas. ¿Como hnir de la horrible 1lama9 Ay! to<lo perece! Los ra.yos) lanzados como gi-auizos) ha!·en los ptrnntes) que reducen á po1Yo, hienden las altas techumbres, y ruedan, y caen, :y rompen hasta el azulado pavimento: cada oeutellu revienla y vomita arro_yos en~endidos de fuego irresistible., que corren mas rúpí<los que un caballo desLocado.. El í<lolo 111fome, Yaci.:... lau<lo en medio <le ]a llamo, · tuerce sir brazos de bronce, y, aun no bien lh·retiJo, se aplas la bajo el prso de ]a bón~da r1brnsa<la, que eslalla y se lrnnJe ú pedaios: Clgula, ¡iorfiJio: alubastro, manuol, melalrs, acciLrs, perfomes, vestidos, el templo, todo se funde como cera, .Y C'ada colum1ia arde y unoja torLelliuos <lP mil colore~ . · En vano algnnos magos drspaYoridos ll e ·,111 las imúgenes de sus dioses sac'é.1.dus de ::;u~ ttras: <'11 YélflO sn rev tiende la hlu~1ca lú11irn sobre el su.elo, l(w~ reLi<'mhla corno la boca ck nn vol('i:lll : ln 011clu de ÚH'go Yolaudo esl rf"¡>Í losa <-1 1rvmh-P el vaslo JT<·in lo en lr(~ p1i<'glleS dr. lloma: nws nllü -c1r~¡.<'1'c.1za un pnlnC'Ío en donde µ:ri lü mi pu<'hlo P:::l rec-11;Jdo : dúh1ase la purccl in men;:;a como l11 1a lrnja _de órbol, Y se desn1oma Y sr' deni te co_ nw el ~1iPlo. 'El pue.l;lo, homlJres rnn~·err:,, conc11 ...... lus llamas ci r~ cun\-nlan his muros en olas furio~as, verdes y nzulu<las como lus cscmnas de la versátil culebra, y siljan las puertas derribadas de las dos ya muer Las ciudades: doquiera las llamas cierran los ojos, ya .no se ven las víctimas, se respira fuego, y los pocos rest'os de la turba maldita y furnilnada que presto van á arder, creen ver e~ infierno que se de~ploma de los melos. . · Entonces, á la manera que un viejo cautivo .isoma sobre los muros de su cárcel para ver un suplicio, tal vez Babel su cómplice fatal vióse de lejos mirar la horrenda catistrofe por sóbre las montañas; del horizonte enrojecido: oyóse un sordo ruido que lleno el mundo de pavor, y tan profundo, que llego á turbar el silencio de las tenebrosas reo-iones de aquellos pueblos que vivenbdebajo de la tierra. XI. Los celestes mensajeros habian apenas arrancado á Lot, á su muger y á sus hijos de la ciudad nefanda, cuando llovió el fuego del Señor. ¡ Los infames sodomistas anl1elaban pecar con los extrangeros, que eran dos ángeles del cielo! Qué horror! ~)esde aquel momento aparecio de leJOS la nube fulminante, y los ciegos de Sodoma se en Lregaron al sueño. La l_iumil<le ~gor temblaba, y fué salva por abrigar al protegido de Dios. Los celestes espíritus dirigieron el curso de la nube, y obedecieron á la voz terrible del Eterno que resonaba por los espacios. El fuego fu~ inexorable. Ni uno solo de los con.:. denados escapó de Jas llamas. Huyendo sin saLer dónde, levantaban .sus ma11os viles, J abrazándose· deslumbrados y pavorosos, ·se pregunlaban qué Dios derramaba sobre ellos aquel volean. En Yano se abrigaban bajo sus torres de murruol para salvarse coutra -aquel fuego vivien-· te, que encendin con el soplo de sll furot· equel Dios que alcanza al que le iosulta. CJamaLan á sus dioses, v · el fuego del castigo heria lambien "'á esos dioses m u<los, que se derrelian sobre sus aras en rayús ardientes de lava. ¡'füdo desapai-ecio bajo el negro torbellino; el homh1·e con fa ciu. dad: lo yerba con el sulco! Dios a~ brnsó eslas nefaudas llanmas! Nada quedó en pié del pueblo auiquilado! Soplo uquellu noche un vieuLo d~ couoci<lo, y mu<ló hasta ]a forma de las montañas. Abarliam miró muv de mufiaoa hác1a aquelÍ-a regio~1 JJl'OSCl'ila, y viú aun levau larse de la tierra pavesa$ ardientes C(lfilO la roja humareda de Uú horno. XII. Hoy todavio _P-1 palmero, que se esfuerza ú crecer sobre la roca siente marcbi lc1rse sus hojas y s~carse su tallo al soplo de un aire obrasaJor y condensado. Estus ciuda<lPs fueron , ya; Sodoma ha. dejadt> su uomure al mas <lefando de ·)os crímenes; y cual fúnebre espejo de Jo pasudo, sobre sus quemados re~los se extiende un lago de hielo que humea comó una vasta hoguera. ( «Re1;/sla Popular.>>) lJIPHE:YL\. m: M \HT.\!'\O C. ~1An1~r.z. Cr.tllc de .1 rer¡u11w S. & 16 j.
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