' ,cw ll't1fa oe atruérse lus para poder miDa1· uias efü·,1zmeule coa 5JJ ayuda la lUooarqaia) la Iglesia. La misma Venta Suprema tiene la bondud de decírselo á ellos1 y á nosotros: nEl plebeyo tieue cosas buenas, pero el príncipe tiene aun mas. La Venta Suprema de• sea que bMjo cualquier pretei-to se in- . lroduzca en las logias masónicas el ma• JOr número de príncipes y ricos que -ae pueda, Los príncipes de casas reí• oantes que no tienen le~ítimas ezperaozas de ser Reyes por la gra.cia de Dios, quieren serlo por la gracia de una Revolu• 'cion. De estos hay muehos, tauto en lta'lia como en otras partes, que de• sean ser admitidos á los modestos ho~ nores de mandil y paleta simbólica. Otros están des.heredados y proscriloi. ~dul<\d á esos ambiciosos de populari• dad, gnnadlos pnra la francmasonería. La Veota Suprema verá mas adelante el uso que puede hacer de ellos en beoe"ficio ·del prpgreso. U11 príncipe que no espera reinRr, es una gran conquista para nosotros, y de estos hay mu• chos. Hacedlos francmasones, y ser- -viran de reclamo á los necios, á los intrigantes, a los ·ciudadanos. y á · 1os necesitados. Estos pobres príneipes haráu nuestro negocio, creyendo tra• bajar para el suyo propio. Es un alicieQte magnifico, y siempre se encuentran necios dispuestos á comprometer• se por servir · una coospiracioo, cuyo sosten parece ser uo príncipe cualquiera (t)... • El prote~tantismo. Otro poderoso auxiliar, cuyo . cQucurso fraternal es · alabado por l_os jefes de la Revolucion. En efecto; ¿qué es el protestantismo sino el principio práctico de la rebeldía contra la autoridad de la Iglesia y de ,Jesucr.isto? En nombre de un falso principio religioso, bate en brecha en el mundo entero al Único verdadero principio religioso, al único verdadero ~ristianismo, á la única ver.dadera Iglesia, y desarrolla el orgullo "J la desobediencia, el desórden, la a• narquia. ¿Qué mas necesita la Revolucion, la grande rebelion uuiversal, pn- . ra amar y proteger la propaganda protestaute? «El mejor medio de descristianizar la E'urúpa, escribia Eugenio Sue, es el de protestantizarla.• Lus sectas prntestantes, añade Edgard Quinet, wn las mil puertas abiertas para salir del cristianismo ... Despues de haber indicado la necesidad de acabar con toda religicm, se espresu. Quinet así: «Para llegará este fin, hé aquí los dos caminos que teneis abiertos delante de vosotros. Podeis atacar, al mismo tiem¡:,o que al catolicismo, á todas las religiones del mondó, y principalmente á las sectas cristianas; en este caso. tcudreis contra vosotros 111 universo entero. · Al contrario: si os¡ armais con todo lo qoe es opuesto ar catolicismo, principal• mente con todas las sectas cristianas que le hacen la guerra, a1iadiendo á ello la fuerza impulsi vn de la Revolu• cion francesu, pondreís at catolicismo en el peligro mas grave que haya corrido jamás. Por esto me diriJo a todas las creencias, n todas las· religiónes que han peleado contra Roma; todas ellas este.in en nuestras filas, q_uieran ó no quieran, puesto que en el fondo 1,11 existencia es tan inconciliable como la nuestra con la domiua~ion de Roma. «No son ú11icameale Rousseau, Voltaire, Kant, los qne están cou nosotros contra la opresio.n eterna. sino que tambien lo están Lutero, Zui11glio. t:alvi ª no y tod-a la legion de espíritus que com• · baten con las ideas de su tiempo, con sus pueblos·, oou\ra e/, mismo enemigo que ahora nos está cerra.ndo el eamiuo. ¿Qué cosa puede haber ma.s lógiea en el mundo que el reunir en una sola huz, y para una misma lucha, las rev0tucione~ que han npar-ee•do en el lllURQO hace (1) €.átta t la renta zliau.w1.2tmi. LA IGLESIA PUN~NA. tres siglos, para consumar la victoria sobre la Religion de la Edad Media? «Si el siglo XVI arrancó la mitad de Europa á las cadenas del Papado, ¿es acaso demasiado exigir del siglo XIX que acabe la obra medio consumada? nDestruir el cristianismo, esta su• persticion caduca y perniciosa: tal es el fin reconocido de la liga infernal en que eitáu envueltos los protestantes, quieran ó no quieran, y por la sola razon de que son protestantes. Destruir el ., cristianismo por medio del protestantismo, hé aquí la táctica que adopta la Revoluciou con plena esperanza de buen éxito. ¿Qué decís de esto, lectores mios? ¿Es_ la Revolucion una cosa grande y noble? ¿~(erece nuestras simpatías? ¿Puede coociliar&e su obra ~on la f é del cristiano? ¿Es acaso calumniarla, si la anatematizamos como detestable y satánica? Tertuliano dijo en otro tiempo del cristianismo: •Lo único que teme es no ser conocido... La Bevolucioo dice·lo contrario: •Lo que mas teme es la luz.,. Esta le arrebata, no diré todo lo que hay de .religioso, sino aun Jo que hay de honrado entre los hombres. BETRACT.&c1orw. Será grato á nuestros lectores conocer la retratacion del gran General l\los• quera, de q,ue tanto han hablado los periódicos, pero cuyo texto no se había publicado aun entre nosotros. Héla aqui: RETRACTACION HECHA POR EL GENERAL MOSQUERA EN 29 DE FEBRERO ~ 1872, HA~LÁ.NDOSE GRAVEMENTE ELUERMOj PERO GOZANDO PROVIDENCIALMENTE DEL PLl~NO llSO DÉ SOS F.ACOLTADES INT.ELEC· TUALES, nQuiero terminar mi larga l'ida, cual conviene á quien profesa J;i religion de Nuestro Señor Jesucristo, nuestro Crea• dor, nues~ro Rerleutor y nuestro misericordioso Glorificador. Quiero ardientemente eutregar mi espíritu, alma, vida y corazon en sus nrn4?rosos brnzos. Quiero satisfacer, en ltt manera que puedo; á la justicia divina, mediante los méritos infinito:-. del mismo Señor y Dios nuestro; satisfacer tambien á la Jglesia católica en cuyo seno nací, y de quien me recouoico -y confic~o hijo iugrato, pero sinceramente arrepentido; y en tal virtud dar un grande ejemplo á nuestra agitada sociedad , á In cual he servido tanto~ años; derramar el cousuelo y un pío regocijo eu los corazones atribulados de mis amados hijos, hermanos, parientes y amigos. A estos fines, con la dulce y grata renovacion de los votos de mi bautismo, e invocando con plená 9speranza, la gra• cin de Dios, pido, ruego y encargo á mis hermanos Ju11quin y i\I. I\L Mosquera, que, sin reserva alguna, hagan en , nombre mio, pélra delante de Dios y del mundo, retratacion GENERAL de todos los errores en que yo he incurrido en órden á la Religion, y con escándalo de tantas personas, á quienes pido aquí perdon. Pueda esta ilimitada y espóntánea retractaciou y reconr.iliacion con la Jglesin, propiciar· me la bendicion de Dios, ser de ejem• piar utilidad á muchos pe mis conciudad;rnos , y valerme como prenda de misericordia y snlvacion.-A men. «Por impedime.nto físico de nuestro hermano y autorizados por él, fir'mnmos la orcsente declarariou, siendo testi· gos\Hesentes los pr0fesores doctor Jo• sé Wallis, doctor Cecilio Cárdenas, y docto·,· José 1\-(. J.ragorri.-Juaquiu Mosqucra-.ll. -M. i\Iosquern-José J. Wallis---Cecilio Cárdenas-José 1\1 . Ira• gorri. Gobierno Eclesiástico-Popayan, febrero 29 de 187~2'.-Tovimos conocimiento oportúno de la retractacion y declaracion que preeede, la encontra• mos suficientemente satisfactoria, atendidas las circunstancias y estado del paciente, y en tal virtud autorizamos y facultamos plenamente ni presbítero sefior foocencio Torres para que oyeri, en confesion y absolviera sin reserva al enfermo señor General Tomas C. de lUosquera, y que verificado este acto, se procediese á administrarle el Santo Viático con la mayor golemnidad posible-El Proviso!' y Vicario ge- ,-iernl-Juan Nepomuceno Velascq.» _(De .. La Sociedad:.,) VARIEDADES. ¡Fuearo del clelo!!1 r. ¿Veis pasar allá la nube ennegrecida, cargada con la cólera de Dios? Tan presto pálida como encendida, vuela en alas de nocturnos vientos, p·or un borizon le oscuro, ruidosa y saogrienU1 como la ardiente humareda subiendo entre los clamores de una ciudad que se abraza. ¿De donde viene? ¿De los cielos, del mar, de los montes o de los abismos? ¿Es algun carro de fuego que conduce á un cercano planeta los espíritus infernales? No se sabe. Los rayos qhe se desprenden de aquel _infierno flotenle, dejan en los aires un rastro de Lerror y de ' 1ra como una larga sierpe desencadenada. II. El ojo nodescubre sino mar, y las ondas, corriendo tras las ondas, llenan un horizonte sin orilla. Fatigase en vano el ave pasajera; en vano apresura su vuelo: ]as nubes van floLando por el mar inmenso de los aires y agitándose confusamente, se ven impe,lidas por el ráudo torbellino que impulsa las ondas: el cielo y la tierra confunden su azul ceniciento que amaga una gran tormenta. · ¿Quereis, Señor, que deje enjulos los mares?-dijo la nube de fuego.-No, respondió una voz, y - la nube siguió.su vuelo impélida por . el soplo de Dios. III. Un verdor de primavera se exlen• dia sobre frescas y regaladas colinas, serpeadas por cristalinos arroyos como una beldad vestida de diaman~ les. Un pueblo sencillo y descuidado triscaba por los amenos vergeles; los jóvenes guerreros danzaban, y las jovenes, bellas como el placer, les tejian guirnaldas; la pesca Lranquila y la bulliciosa caza hacían • volar con alegria los días y las horas: la tierra presentaba al hombre los dones del cje}o, la leche y el fruto; y la voz de los címbalos y de IV. ,Tendido sobre un tico man to da e~pigas des~ansa_ el Égip'to_ en medio de sus r1quís1mas llanu~s, cuyo imperio se disputan la·s vastás y íria8 aguas del Norte y la ardienCe arena del Sud, como dos mares erlcontrados, de cuyos embates ~ rie. Hieren la vista tres montei de un triple ángulo de mármol, levá~tados por la _mano. del liomhre, gae amenazan a los cielos desde sns bases inundadas de ceniza. Naves de larga quilla entran en su vasto puer• to, y una ciudad gigantesca; sentada sobreJa orilla, baña enel agua sus;pies de mármol. Oyese 1a voi del cocodrilo que zabulle en las ondas su escamoso cuerpo. Entre azules y obeJiscos se descubre el fondo arnar~llenio del Nilo como una piel de tigre, tachonado de _pequeñas iilas. El astro rey sapultábase en_su ocaso, y el mar tranquilo reflejaba aquel globo de oro viviente, aquel mundo que es como el · alma 1 la antorcha del nuestro. En éié'lo rojjzo y eolre las ondas encdndidas ve1nse venir, uno tras otro, dos soles~ como dos reyes amig~.; ~En donde he de pararme? excJam~ la nube-Busca mas, respon~una v-oz de truenoque hizo retemblar el Ta- - hor. v.. ¡ Desierto inmensurable, arena so- , bre arena, caos tétrico é inagotable de monstruos y de hirvientes remolinos! Cuando sopla la tempestad, altos montP.s d~ arena se deslizan y corrren como si fueran oleadas. .A veces ruidos profanos ·turban el · silencio de esta soledad magnifica, cuando las cavemas de O.fir 6 de Maml:iré ondula sobre abrasada · tierra,· y se deslizan como una·jaspeada culebra. I:>ios solo sabe,los H.mites, y señala el centro de esos páramos profundos y car 5 ados siempre de oscura niebla, que arrojan por-espuma cenizas abrasadoras. Se hade convertir en lago este desierto? dijo lá nube-Mas alla: respondio la voz. :venida del fondo de los cielos. (Couc luirá.) ANUNCIOS. SEMINAHIO CONCILIAR DE SAN Alfl3ROSl<h Por órden de la 11utoridad competente sepone en conocimiento de los padres de familia, y damas inleresado!( : que la matrícula, pa,a, lbe. que deseen pertenecer como alumnos á ntie, establecimiento, estar~ abierta desde e) ti- aeB presente lrasta el 12 de Marzo; señalánd06e· para la matr1culacion las horas de 12 [l 2 1,- de la tarde: y r omcrw1rá á funcjon .. r el esia"éimiento en sus tareas escolares desd e- el -t{)det entrante. PuRo, Enero 1 i <le 1873. El Secretario~ A. 1..08 lliS. PA.RROCOS. , los cantares, y los relinchos de los caballos rf'spondian á los sordos mugiclos del mar. ¿Eo dónde pasaron ayer estos pueblos desconocidos'? Ln nube dudosa se paró un momen Lo en el espacio-¿Es aquí?-Y dijo El Uuadernillo Eclesiástico para 1873 se halla de venta en la plaza tienda esquina de las señora~ Rodrig:uez. 1 / . n· . b d 1 Puno, 101em re 21 ~ 872; OIPilENTA nE l\fanIANO C. MARTINH. la voz:-Pasa! Calle d, Arequipa N.• 167.
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