La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

PUNO, DICIEMBRE ~ DE 1872.• iw. G 147. PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFICIAL O.EL GDBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS. INSERCIONES. CuTA. PAs·roRAL QUE ' EL ILTMO, SEÑOR ARZOBISPO DE CARACAS Y VENEZÚ.ELA DIRIJ.E A sus 'i:>IOCESANOS, N,s, Silvestre Guevara, por la gra'c,ia de Dios y de la Santa Silla Apostólica, Ar- .,zobúpo de Caracas y Venezuela, Asistente al Santo Solio Po1iti·(icio, &, &, &. Al Clero y fieles de la -Arquidiocesis. Salud ·en • Nuestro Señor Jesucrt"sto, que e, la verdadera '!/ eterna. (Véase el N. 0 anterior.) CoN tales amenazna, comunicadas por el órgano de nuestro mismo Provisor, ' ~ pretendía forzarnos á revocar !as · disposiciones que habíamos dictado; pero el deber Nos ordenaba resistir á la fuerza invasora de la jurisdicciou espiritual y á mantener nuestro mandato, que era la causa ·eficiente ·de este nuevo acto de violencia, preceptuat1do / i nuestro Provisor el estricto cumplimiento de las disposiciones dadas. ' EL Gobierno interceptó entonces nuestra correspondencia y el Goberna• · dor Eclesiástico dejó siu efecto nuestro decreto; y para paliar procedimientos tao d'epresivoi de nuestro derecho_, se recurrió al singular expediente de . hacer suscribirá varios miembros del Clero de Carácas una solicitud eu que, declarándose satisfactoriamente convencido de las buenas di1'posicioues del Gobierno para con la Iglesia, no obstante el contraste que con esta afirmacioo formaban los hechos, pedía la cesacion de nuestro destierro. Esta soUcitud fué despachada por la résoJucion ejecutiva de 11 de Julio de 71, permitiendo nuestro regreso al país con un laconismo harto significativo, si no expresamente injurioso y amenazante para Nos; puesto que en ese . docume·n to oficial no hay uua sola , palabra de revindicacioa de nuestra ,inocencia por lo pasado, ni de ganntíns de la iudependencia y dignidaq de nuestro ministerio para el porvenir. Ni siquiera !e Nos c·omunicó por el Gobierno Nacional esa resolucion, pues que apenas !!e dignó trasmitirla. á nues.tro Vical'io General para que éste Nos la enviase, eomo lo hizo en efecto por medio de una oomision designada ad hoc. 1 AHORA bien: ·ese pas_o dado por el Gobierno con la apar'eote mira de poner término á nuestra proscripcioo, babia sido pr~~edido de actos muy marcados de host11fdad á nuestr'a per!!ona y á nuestra autoridad espiritual, como se ha visto, palabras ofensivas, amenazas al Provisor, violacion de núestra correspondencia, é iba ádemas, acompatíada de una con<licion verbal, por la cual se Nos imponía el duro sacrifieio de · dos sacerdotes que no tenian otro delito que haber. si~o fieles á su Prelado á trueque de mil rncomodi<fades y peligros . ¿Y todo eso no estaba indicando moy a las claras que no podíamos contar con seguridad alguna _par.a el libre ejercicio de nuestro santo ministerio? ¿No era sumamente inconsulto ·ir á sufrir de cerca la presion que se babia ensayado ejercer á distanciá sobre nuestro ánimo, en detrimento de la necesaria libertad que reclama la administracion diocesana? ¿Y no aconsejaba la prudencia, no pedía la justica, no dí'Cta'ba el mas vulgar buen sentido, que pidiéramos antes el retiro de «quella humillante condicion y una palabra siquiera que sirviera de pre.oda de q-ue podiamos gobernar sin trabas nuestra Iglesia? Así lo hicimos, sin que hasta ahora se haya hecho mérito alguno de· nuestro reclamo. DESEANDO, sin embargo, prestarnos á la conciliacion, revocamos nue&tro úl• timo decreto, y proseguimos en una actitud resignada y paciente, en la esperanza de que al fin se estimase nuestra, moderacion. PERO sucedió todo lo contrario, pues se prescindió de nuestra autoridad en. la celebracion del Te-Deum que tuvo lugar á pt·incipios de este afio por la victoria de Apure, quedando así viola• do el decreto expedido por Nos al salir para _el destierro, en que prohibíamos bajo severas penas esos actos de regociJo religioso p0r semejaotes..moti• vos durante nuestra ausencia. Esa medida era exigida por el estado de viudez en que se hallaba la Iglesia de Carácas, y estaba autorizada por el ejemplo de diócesis ilustres. Roma ha vis-1 to suspendido el brillante esplendor de las solemnidades pontificias, desde que el Soberano Pontíúce se halla privado, poT una sacrilega t;isurpacion, de sus Estados temporales; y la Iglesia de París mantuvo la' actitud de duelo por la prision de su Pastor, aun para las fi.es~a8 de la Resurreccion, tarr alegres de suyo; y despues del 'sacrificio de aquel Prelado, su sucesor. no quiso dar ningun boato al acta de su entronízacion por respeto al legítimo dolor de aquella Diócesis. Convencido nuestro Provisor de que no le era lícito acceder a la demanda ,del Gobierno en ese punto, lo rehusó por el pronto; mas ante las formidables ameuazas de éste, se. creyó forzado á ceder. No obstante esa persistencia del poder civil en mezclarse en asuntos espirituales y ese sistema, proseguido con estudio, de extender su dominacion al órden religioso, y opli- ·gar al Clero á· desobedecernos por medio de intimidaciones, seguimos callando, para ver si podiamos vencer, a fuerza de resignada tolerancia, el odio gratuit~ que Nos mantenia en playa-s extranJer«s. HA corrido, amados hijos, en la misma ansiosa pero muda espectativa el se, guado año de nuestro destierro, sin que haya lucido el ·día de la reparadora justicia; y cqnndo ha principiado la éra suspirada de la paz, cuando se ha devuelto por tal motivo á centenares de prisioneros la libertad, /cuando se han · tomado_ las primeras medidas para reconstruir un órden cualquiera leg«I, cuando á f.avor de esos sjntomas precursores de una sábia y justiciera normalidad, resol'Vimos regresará nuestra Dióc~sis, _olYidados de todo lo que hemos sufrido, resignados a todo lo que pudiera sobrevenir, y solo preocupados del de,eo de hacer el bien posible para repar,ar 1011 males causados 6 la Iglesia · por nuestra forzada ausenéia, y 'al país por una guerra desastrosa, hénos ·aquí, amados hijo!!, excluidos hasta de los beneficios comunes que se otorgan sin restriccion á los.enemigos mas declarados, uegándosenos la entrada á nuestra Diócesis: Y despues de dos afios de mansedumbre ormesta á t«ntos sufrimientos, iantas 'injurias y tantos golpes redoblados contra nuestra autoridad, to• Ierados en secreto por no ser tildados de hostiles á la Administracion; despues de haberlo inmolado todo para evitar á nuestro sagrado carácter l'a sospecha de banderín política; despues de haber rehusado el asilo que Nos ofreciera la Reaccion triunfante en la Capital de Guayana, para que no se dijese que llevábamos el concurso y prestigio de nuestra alta dignidad en favór de aquella causa; despues de haber brin• dado espontánea y francamente el apoyo moral de nuestra palabra al pensamiento de pacificacioa que trajo al O- · riente un Comisionado del Gobierno; despues que, regocijados con la idea de 1 que la guerra habia terminado, torná·• bam·os al seno de nuestra grei, para contribuir á cicatrizar las heridas de la Pátria y á afirmar la concordia, como lo habfamos prometido en una nota públi- ; ca y como lo deciamos en la Pastoral que llevábamos ya impresa, para s.er publicada a nuestra Jlegad'a en las Iglesias de nuestra diócesis, y en la cual haciamos ,completa abstraccion de todo lo ocurrido contra Nos; entonces, deci- !DOS, ha venido á erguirse otra vez delante de Nosotros, como un fantasma que Nos cierra la entrada á la Pátria, la viejo inculpacion que creíamos desvanecida por dos uños de completa ahnegacion, bajo los tiros de una persecucioa inmerecida, y por un precedente intachable de diez y siete anos de ministerio pastoral, ejercido en medio de continuas disensiones ci,iles; fantasma evo~ado ahora, no ya por el irreconciliable rencor de un enemigo personal, sino por el Gobierno todo y aun por el Presidente mismo que nos llama• ba amigo y aliado suyo. A unn agresion de esta naturaleza, Dios y la conciencia Nos mand~n levantar nuestra voz, consagrada á ser siempre órgauo de la verdad, para decir á la República y en especial al Clero y pueblo que forman nuestro rebaño: uó; el informe del Ministerio es un tejido de calumnias, jamas hemos dado un paso que tendiese a fomentar la guerra; siempre •hemos suspirado, pedido al Cielo y trabajado po,r la paz; y en testimonio de ello, ahí está nuestra vida durante la insana persecucion que hemos sufrido, exnmínese)a coó imparcialidad, véase cuánto hemos tenido que tolerar en secreto y digas~ si, lejos de merecer la grave íuculpacion que se Nos hace, no he~os llev~do nuestra paciencia mas allá de lo que podia reclamar la mas rigurosa neutralidad, EL Ministerio Nos imput¡i á crimen el silencio que hemos guardado en nuestro destierro; mas ese es precisamente el sacrificio mas costoso que hemos ofrendado en aras de la concordia, pues si hubiéramos hablado á nuestros diocesanos, habria sido para desmentir la~ · calumnias que se forjaban y publicaban contra Nos, para denunciar los ataque1 de que nuestra autoridad era objeto, para protestar contra las violencias e• jercidas por el poder civil eti-detrimento de la libertad é inqependencia de la Iglesi{!, para reprimir las reiteradas desobediencias á las órdenes que dictábamos como legítimo Pastor puesto por el Espíritu Santo para .regir y gobernar nuestra Iglesia. El ejercicio de esos derechos incontestables habría sido atribuido ál designíos de atizar la · hoguera eje la civil discordia, y por eso preferíamos enmudecer. Si alguna vez hemos abierto nuestros lábios, ha sido· para afirmar nuestro propósito de per• manecer alejados del campo de la política, como cuando al rechazar cortesmente la in,itacion que se Nos hiciera de pasará Ciudad Bolívar, ocupada por las fuerzas rival~s del Gobierno, dijimos:-«La Iglesia y e\ Estado m"is~o . «necesitan de que yo permanezca e.: · «x~oto de toda participacion en la con-, •tienda que se ventilla por las armas, ..y á cubierto de toda inculpacion de «ingerencias en la política, para podei; , ..prestarles los utiles servicios de. m~ «miois_terio. Obrero natural áélá paz. «volaré á ocupar mi puesto cu.anclo ha- •ya cesado el estruendo de la guerra; «á sanar las heridas de la Patria, a cal- .. mar con los consejos de la caridad "Y la concordia las pasiones exaltadas «en la lid, á sentar el porvenir de. la «Republiia sobre las bases· de la. Re- «ligion y la Moral, á eso contribuiré, «porque es del resorte de mi santo «ministerio. lt Esto deciamos en Octubre de 187 l á los Jefes de la reaccion,' esto habíamos dicho al General Guzman, un año ántes, esto decimos .ahora y repetiremos siempre. No puede desearse mayor imparcialidad, )1i hay derecho para exigir mas de un .Obispo; pretender que condene y anatematice cada revolucion que surja en un país ea que ]ns con,ulsiones política~ son perpetuas y ea que los gobiernos que se vienen sucediendo hace muchos al'los · son de· hecho, es un imposible ó un absurdo, porque habriamos tenido que condenar y ana,,tematizar la que el Gener!}I Guzman hizo el 27 de Abril. La Iglesia y sus prime.r9s pastores, preocupados solamente del bien espiritual de los fieles, toman las .instituciones y , · los gobiernos tales cuales existen, trata ndo sí. -de . mejorarlos, por la influencia lenta y pa~ífica de la Religion, queJleva encarnada-ea sus principios la verdad, y cuyas leyes hacen germin,ar lasantidad. VEis, pues, amados hijos, que nuestra voluntad no ha entrado por nad& en el cruel divorcio que Nos mantienealejado& de la Esposa Santa á que el· Espíritu de Dios ha querido ligar par& siempre nuestro destino por la consagracion episcopal: la violencia nos_ arrojó fuera de su amable r~gazo; la 1_0Jus - ticia y la impiedad Nos tienen léJos de él, y no obstante eso, nuestra conducta há ido marcada con un sello tal de moderncion, que, ni un solo acto de nuestra parte, ni un documento solo salido de nuestra pluma, ha podido a1 ducir el Ministerio en apoyo de la gra...

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