La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

PUNO, NOVIKHBRE ·25 DE .f 872. IN.º 146. fa Jglcsia l)untño:. PERIODICO SEMANAL• tr• • e,@WSttW ORGA NO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS, COLABORACION, ~SeBI.A C:.ATÓLICA. DEI, A.JIOR. BaJo el ac;pecto -reli g ioso, Dios es amor, J el amor es toda su ley. Amor de Dios, Soberano bien y Creador de toda, las cosas, amor de sí 'J de los hombres, sus mas nobles creaturas: hé aquí , en resumen la teoria cristiana del amor. DE!ICIJJlET. ,Aaior! palabra mágicn y seductora, que $Uul chispa celeste aLra!5a sin ~onaumir 101 vínculos que ligan al su1eto que ama con el objeto amado. Care- •iendo el lenguaje de voces bastantes e1pretiT11s que puedan mauifestar patélicamente sus hechiceras emociones uos 1entimo1 totalmente emLarazados para dar su definiciou esencial. Para hacer un unálisis mas racional del amor ljaremos su idea en el terreno Psicoló1ico: esto supuesto, decimos que el aator es un afecto del alma que iucliaa .i la val untad á un bien como tal obstrandose de su actualidad~ El amor, eu su ncepcion mas lata, es aquel heAizo irresistible que atrae á todos los teres, aquella afinidad secreta ((Ue los •ne, aquella chisp11 celeste que los perpetúa: y en este senUdo, todo es amor •• la creacion. En su acepcion genuiua y filosófica debe enteuderse, pol' amllr una nfecciou cnriñosa, uua incliuaclou pura, un apego tierno, seucil lo, i,amaterial y elevado que sentimos por la bondad real ó aparente de un objeto. Amor platónico, el que es puro, ideal, sublime. ascen<lrado, casto, sin mezc!a de interé~ mezquino, ni lúbrica seu1ualidnd. l\las, cu su acepcion vulgar, bellamos esta voz prostituida y degradada, segnn la mayor ó menor violencia de las interpretaciones que sufre. El amor es racional, sensitivo y natural: el primero es la inc!iuaciou á UD bien conocido po·r el ehtendimien- \o: á éste puede . aplicarse el dicho de &11 Agustiu-uada se urna con la voluntad que no sea conocido por el entendimiento: el segundo es el mismo afecto á mi bien aprendido por los sentidos: de este amor puede decimi lo de Aristóteles, que nada de lo que á el pertenece existe en el entendimiento, que primero no h.Aya pasado por el se11tido; el tercero es la inclinacion á un bien conveniente, y á este puede HludirH lo de madama de Souza, esto es, que el •~or no es una pasion sola, siuo que despierta y reuue todas las <lemas. El amor, cuando se refiere a Dios, á nosotros mismos y al prójimo, toma el nombre de caridad y se la eueuta entre la!! --.irtudes teologales y le tenemos como inspirado por una gracia sobrenatural. Del amor á Dios nacen nuestrus re la- ~iooes de dependencia hácia él: relnciones que son el principal fundame11 to de la _reli~ion, de quien dimnna n todas las c1e.oc1as teológicas y eclesiástica~: 1 del amor a nosotros mismos nacen las relaciones del yo consigo mismo, las cuales en1e11dran las obli~aci0nes del hombre para consigo mi smo, dando lug11r á la Etica ó J?1losofia Moral, en la cual se apoyan todas las ciencias morales: del amor á nu es tros sem~jantes uacen las relaciones para cou los hombres, eo las que está11 establecido~ los oficios mutuos para coa ellos, como asimismo el principio essendi del Derecho .Natural, fueute de donde dimanan todas las ciencias jurídicas. Si el II mor se refiere á sí mismo de un modo esclusivo, produce el egoísmo, causa en el hombre el misa:itropismo y lo envu e lve en la impiedad, porque euto11ces 110 ama al hombre por amor á Dios sino por amor de sí; y á sí mismo se ama para si, en sí y por sí. De ;¡qui es que el amor puede ser bien ó mal dirijido; puede hallarse bien ordenado ó nl co11trario . Si nos es permitido expresar nues tros juicios con toda libertad, opinamos que el estado uormal del amor es cuando él se adhiere al uien rel1tlivo como condicion para alcanzar el 1.Jien absoluto: en este caso no está prohibido el amor á las creaturas, pues que siendo creadas por Dios, que es la perfecthdma bondad por exelencia, están todas ellas marcadas con el sello de la bondad y perfeccion divina, y por lo mismo son amables por naturaleza. Al contrario, el estado anormal del amor, resulta de que él prefiera el bien relativo al obsoluto, que . posponga el finito al infinito, )' esto es contrario á la le,r expresa de Dios, que ordena amarlo sobre todas h1s cosas. El amor por razun de su origen y de la cosa á que el puedt1 dinjirse se divide en divino y humano; aquel viene de Dios y éste de los ho1l'lures, uunc¡ue este último es siempre una part icipacion del amor increado: µor esto se dice que el amor puede ser creado ó increado, necesario o condicional, absoluto o relativo, infinito ó limitado, perfecto ó rnperfecto, puro ó impuro, intere!lado ó diseuteresado. o,!ulto 'ó manifiesto, &. segun sean sus calidades. En el amor se disting-ue lo purameute físico de lo mornl. Lo primero es instiutivo y ciego; lo segnudo es puro y noble. La& causas del amor son: 1.::: el bien; 2. == el convenímien'lo; 3. e:, la semejanza, esta es la poteu cin y ucto aquella, puede muy bien tener dos objetos; esta es la tendencia de uno á otro eutre dos, este causa el amor sensual. ·Los efectos del amor son: 1.0 u11io11 real ó afectiva: 2. 0 adh esion: 3. 0 éxtasis: ti. 0 celo: 5. 0 lecci ou: ü. 0 inílnjo en todo lo umado, y eu muchos cu sos depend encia y subordinuciou del amante á la cosa amada. , Considerado bajo su c1specto moral, el amor li cue por objeto lo ve rdadero , lo hneuoJ lo bello y lo sublime. Cuando se versa en lo verdndero nrnduec el conocimi ento causativo fuudado eu ideas científicas y entonces toma el nombre de Amor ,;la Sabiduría ó Fil osofi a. (Phi - los y Sophiu .) Cuando se versa e n lo Lueoo ó bie11 moral, produ ce el órd en nrmóníeo de la justicia y entonces .regulariza la accio11 á la le_v, y toma el predicado de Ju s ó .J ul'i sprnúeucia; cuando se versa en lo bello produce la armouia creadora de las artes liberales que los antiguos llamaban humanidades; cuando en lo soblime, causa la elevacion de l pensamiento, que se conoce con el apelativo de poesía; es to es, si est e amor es aplicado ,a los seres de l órd en natural, porque si se l'elaciona al ser Supremo, t oma el nombre de l\Jística Teología. Los antiguos se formaron un concepto muy uesfavorable del amor, segun se vé en sus mitos y en las definiciones· vagas que de el dieron los poetas paganos; tomándolo por sus efectos le dicen fuego, lluma abrasador.,, incendio, peste, tempestad y otros diversos nQmbres, por sus varios resultados. El mismo Alciato, que tan justamente refuta á los antiguos poetas que simbolizaban al amor en la estátua de un nifio ciego, desnudo, con alas, alja:va y flechas, no se supo liurar del mal que tanto arrostraba á los gentiles: pues dice que el amor es un trabafo sabroso y apasible. Los gentiles adoraban á Cupido como a la deidad tutelar de los amoríos. Hemos fijado la idea del amor precisá ndC\ln en su defiuicion y division, al paso que tambien hemos indicado su oríge11, causas, efectos y objeto. Jléstanos hablar del influjo que debe ejercer en la vida humaua ó en el destino del hombre: para lo cual volveremos a su orígen. Dios es la suma del amor, su fuente ó manantial inagoCable: e5 el amor perfecto, puro y sauto: es la esencia del amor, el nmor poi· ex.elencia, es el amor sublime é inmenso, que dilatándose por todas las r~gioues del espacio esparce sobre todas las creaturas el dulce y 1 simpático rocío del órden y de la vida. Dios es perfectísimo é infiuito en todo género de perfecciones, por esta razon es bueno en grado superlativo: pero no lo seria si no amase el bien, por lo que se deduce que Dios ama necesariamente el bien; y como él es el bien SUll)O, se ama a si mi5mo cou sumo amor, pues que teniendo un entendimiento infinito, conoce infinitamente su bondad infinita y la ama infinitamente, con esa voluntad infinita que solo él posee. El Filosofo por exelencia de nuestro siglo, el profundo Bal"mes, establece que el amor de Dios es el principio eterno é inmutab le de la moralidad absoluta, de la cual se desprende la moral relativa. Al efecto pregunta este sábio el evado desde las mas altas regiones de la filosofia: «¿Cuál es pues el atributo de Dios , ó a l ac lo que conceli>imos como bondad moral, como snnlidad? No es su int eli g,~ucia, ni su poder, sino el nmor de su perfeccio11 infinit a . El acto moral por esencia, el acto cons .. titH) e11 tc , por decirlo así, de la bondaú moral de Dios, ó sea de su santidad, es el amor de su se11 , de su perfecciou infiuitn; mu s all á de esto nada se pu ede concebir que sea origen de la moral; ma s r uro que esto 110 se puede con cebir nada e 11 el Mde11 mora l. El amor co n qtie Dios se ama il. sí mi smo, es la S1ut.<1lad, es, pM dcc1l'l o asi, la moral vi vien te . Todo lo que hay d e moralidad real y pos ible, dimana <.le a'qu cl - piélago infinito ......... No se puede buscar la razon del amor que Dios se tiene á sí mismo: esto es una realidad absolntamente necesaria. Del hombre !le dice muy bien que ha de amar a Dios; pero de Dios no se puede decir esto., sino que se ama; enunciando de una manera absoluta una verdad absoluta.... El amor ha de tener un objeto: este es el ser; no se ama á la nada; cuando pues hay el ser por esencia, el ser infinito, hay el objeto mas digno del amor. Pero no insistamos en manifestar u na verdad tan el ara que no necesita explicacion. Veamos ahora cómo de la santidad infinita, del acto moral por esencia, del amor de Dios, de la moralidad nnstancial y viviente, dimana la moralidad ideal que hallan en si própias todas las creaturas intelectuales, y que se realiza bajo distintas formas en las relaciones del mundo intelectual. «Dios, viendo desde la eternidad el mundo actual y todos los posibles, veit1 tamsien el órden á que debían estar sujetas las creaturas que los compusieran. Una obra de la sabiduría no podía estar P.n desórden; y mucho menos la mas noble entre ellas, que era la intelectual. Amándose Dios á sí mismo, amaba tambien este órdea, y le queria realizado en el tiempo por las creaturas racionales, cuando se dignase sacarlas de la nada. Pero como esttt realizacion debía ser ejecutada libremente, pues que los seres dotados de ü1teligeu~ia no pueden estar sujetos en sus actos á la necesidad, como los irracionales, dehia comunicárseles esta regla por medio del conocimiento con el cu1l dhijierau su voluntad. Así aucedió; y la impresion de esta regla en nuestro espirita, hecha por la mano del Creador, es lo que se llama ley natural. Entre las prescripciones de esta le.v, figura en primera línea el amor de Dios; el órdeo moral en la creatlff ra no podía fundarse en otra cosa; ya que el amor de · Dios á si miimo es la moralidad por esencia, la participacion de esta moralidad debia ser tambien la pnrticipacion de este amor. Y hé aqui una prueba filosófica de la profunda sabiduria de la religion cristiana, qoe establece el amor de Dios come, el mayor y primero d,e los maudamientos. «Claro es que el hombre, átendida su debilidad, no puede estar siempre pensando en el amor de Dios; por lo cual uo es necesario que todos sus actos lleven de una manera explícita este augusto carácter; pero puede, sí, obrar de modo que nada hayn contrario á este nn-1 0 1·, y conformar sus actos al órden prescrito. Cuando así proceda, nunque sus acciones uo estén exp>resamente motivadas por este amor, participan de él en alguna mauera; y esta participncion es en la <JUe consiste la moralidad, en lo coutrario la inmoralidad. «l~sta doctrina no es una mera hipótesi:; para esplicar un hecho: si su expo!-i<'iou no bastase para manifest<1r su verdad, hé aquí de que modo podríamos confirmarla ......•• La santidad divina es el nmor que Dios se tiene á sí mi smo : este amor participado hace la sa11 tiúad de la creuturn; d arn_?r P.OF ~-

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