M profirieron las amenazas mas violentas, hasta el extremo <le prometer sujetar el Austria calolica á la Prusia prolestarite, si no se sometía á las nuevas ideas. En el nuevo imperio de Alemania eslán los católicos comenzando a sufrir la persecucion por las órdenes del príncipe de Bismark; en Roma se persigue e insulta á los sacerdotes y se ultraja á los católicos cuando se derigen á los templos, y en Méjico se ha impuesto una fuerte multa al Illmo. señor Arzobispo por haberse presentado en público con sus hábitos de costumbre, seguramente por algu-, ¡ia injustísima prohibicion, y en la capital de los Estados Unidos de Colombia se obliga á los niños a asistir á las escuelas dirigidas por profesores protestantes. Todo se presenta acorde, como consecuencia de. un plan meditado detenidamente, con el exclusivo fin de acabar con la religion; pero el poder del homhre desaparece como la sombra y el poder de Dios permanece siempre. Desde Simon Mago en tiempo de San Pedro, hasta los disidentes sohre la infalibilidad de los san tos Pontífices en meses pasados, la Iglesia ha tenido sus enemigos y sus persecuciones. Todo ha concluido, y la Iglesia subsiste y sus enemigos desaparecieron, cumpliendose lo que dijo el santo rey Pavid: «hé vivido muchos años, y · nunca he visto al justo abandonado; he visto, por el contrario, al imp:10 orgulloso elevarse á la par de los cedros del Líbano; pasé por alll un instante despues y ya no existía,)> Señores, yo considero á la Iglesia como una madre de familia y á los fieles como á sus hijos; si la primera sufre, si es amenazada y aun atacada, estos tienen que salir a su defensa, y hacer cuanto puedan por. salvarla: este es nuestro deber como hijos de la Iglesia; se halla nuestra madre asechada, no la dejem.,os perecer; nuestro pastor universal está padeciendo, defep.dámoslo, cuando no personalmente, sí, por medio de la palabra, por los escritos, por el ejemplo y por las súplicas al Todopoderoso-. Hablemos contra esa costumbre de aclimatar en oueslro suelo toda planta extranjera, aunque sea venenosa~ formemos un solo cuerpo con las sociedades católicas de Bogotá, Cali y Popayan; y si alguna vez la·propaganda protestante inleplare difundir sus cismas, contestémosle q.on firmeza, non lieet. (De «La Sociedad,. de Lima.) --''----C::D0-i::::;¡¡i¡____ 'LOl!I LIBERA.l,E~ SJI~ llASC~n.a. CAPÍTULO· Y. §. ]. .EL SUFRAGIO 'C;.'ilYEl1SAL. Tié aquí u11n de las mas g1·andcs co~1- (Jt1istns úe la revolucio11: hé nq11i la ,,oz suprema é infalible de ese dios de lo" tiempos modernos, confeceiouado J' amalgam,uJo á las circu1ustancias Je lu LA IGLESIA PUNEÑA. época por los alquimistas politicos de 1789, ese dios que se llama piteblo. ¡p sufragio universal! Religion, moral, órden, familia, sociedad, honradez, decencia, tod,o está sujeto á las decisiones soberanas de la multitud, emitidas poi· medio del sufragio. 1 Soberania nacional y sufragio universal son dos ideas correlativas. Esta unce forzosamente de aquella. Si la uacion soberana, necesita de un medio para manifestar sus soberanos deseos, ¿qué medio pued·e ser este? Uno que esté en relucioii con su naturaleza. Y como la naturaleza de l pueblo es multiple, es indeterminada, es mas abstracta que concreta, el medio debe participar de estos mismos ca rnctéres. Del pueblo ó de la uacion puede decirse lo que Flgaro. escritor liberal, decía del publico: «¿Uónde está? ¿Cuál es, que todo el mundo habla de él y nadie le ve ni le conoce?» El pueblo es un ente invisible é impalpable, sobre el cual levantan los revolucionarios todo el sistema de su gohierno. El pueblo es soberano; el pueblo tiene derechos; el pueblo elige sus representantes; el pueblo se subleva; él ama y aborrece; el pueblo es todo, y, sin embargo, ¡el pueblo no es nada, porque el pueblo no existe! ¿Se asusta el lector de esta proposicion? Pues no hay motivo para tanto. Dem9 stra r la existencia del pueblo es cosa imposible; demostrar lo contrario es cosa sencillísima. Las ide<1s u·uive"rsales DO tienen existencia real; son concepciones del entendimiento humano, á quien Dios ha dado el sin1gular privilegio de generalizar; cualidad de que1 están privados los demAs animales. Existen los arboles, los hombres, los monarcas; pero DO existe el árbol, el hon1bre, la monarquía; del mi smo modo existen los individuos que forman uua 1rncion, pero no existe la nacion, no existe el pueblo, porque el pueblo y la nacion son ideas abstractas formadas del conjunto de lo<; ciudadanos visibles, palpables, concretos que viven bajo un mismo régimen de gobierno y coD idét1licas condiciones de Yidn social. ' Este pueblo que no existe es, sin embargo, el único soberano legitimo en los tiempos modernos. De él emanau todos los poderes, tod_os los derechos, todas ras verdades. El es Dios, porque, como Dios, puede decir, con arreglo á las teorías liberales: Per rne Reges regnanl. :;¡ no hubiera otras puebas 'del odio que el liberalismo siente contra toda autoridad, bast11rin para probarlo el hecho de suponer la soberanía en lo que no existe. Pero si no existe (se nos replicará), ¿cómo <lecís vosotros -mismos que el pueblo debe ser justo, libre, cri st iano, obediente, etc •. '? bi eu él caben estas cualidades, ¿no cabra tambicn la de lu /soberanía? Este argumento 1iene una contes1.acion múy sencilla. l\vs(ltros, en efecto , decimos que el pueblo debe ser jnsto, y libre, ); cristiano, y obediente; pero aquí la idea de pueblo estú ló~tca· y naturalmente comprendida en la E>xistencia concreta de los individuos, los cnales del.Je u ser justo:-s, libres cristianos v ol.,edieutes; , , sié11-' dolo ~!los, ya lo· es el pueblo." Mas yo pregunto: cuando se dice (]Ue el . pueblo es soberano, ;,se entiende CJUe lo!'! indivitluos son igualmente soben111os? No; al indiYiduo se le niega la ,:ualidad ele la soberanía, pura otorgárseln al pueblo, como si á los hom• bres se les 11e¡::ase la l'acionalidad, pura concedérsela al hombreó á la h1111rn11idad. Lo que llO es comun á los hombrei;, 1.10 pueuc ::. eJ' propio del hombn·: lo que no es comun á los ciudadanos, o.o puede ser propio del pueblo. Luego, ~i los ciudadanos no posee u la sobera~ uía, ¿cómo qttereis que la posea el pueblo? Ultima consecuencia: la soberanía nacional es un error opuesto al sentido comuu. En este error, contra el cual se subleva el sentido comun, reposa precisamente la gran conquista revolucionaria llamada sufragio um·versal. ¿No ha de ser frágil y deleznable estatua la que sobre tan quebradizo pedestal descansa? · Pero examinemos los detalles de esa figura l,urlesca que ha servido para embaucar á ese mismo pueblo sobera110, sobre cuyas espaldas se levanta. El sufragio universal empieza por no ser universal. Doude con mus amplitud se ejerza, allí se encontrará lit restriccion que priva del voto á la mayoría numérica del pnis, esto es, á las nrujeres y á los niüos. Esto no lo digo J'o; dice nu liberal orleanista de Francia; lo dice Tbiers en uno de sus célebres discursos. Oigamos: «Decís que no estamos dentro del es~ píritu de la Constitucion, porque ésta quiere el sufragio universal; pero ¿no es esto por ventura un miserable juego 1 de palabras? La palabra unive1·sal, ó pri:iel,H1 demasiado, ó no prueba nada. Si en ri go r significa todos, ¿por qué se limitau luego en la Constitucion los · votos solamente á uueve millones de ciud.adanos? ,.Las mojeres, direis en primer lugar, es natural que queden escluidas. ¿ Y por qué? ,. Porque las jm:gais incapaces de conocer bien el pais y sus int~reses. Pues ved ya la u,iiversalidad reducida, de treinta y seis, á diez J ocho millones. »Hay qoe quitar otros nueve millopor falta de edad. Estoy conforme eu que los niños no deben votar; pero ¿por qué uo dais el voto á meuores y emancipados de diez y ocho aüos? Por pura arbitrariedad; porque se ' os ha nntojado fijar el voto en los veiutiun afios. Restan ahora i1ueve millo11es de electores, de los cunles tres son bastante imbéciles ó bastante abyectos pnra no hacer uso de su derecho, y á los cuales 110 habeis podido , reducir á votar. ,, Luego la palabra universal no quiere decir Lodos (1).» Es decir, luego el sufragio universal empieza por no ser universal. i,';o es 'tampoco 1 Pxacto que represen- . te la soberanía del pueblo, si110 In soberanía del mayor uúmero de votantes. Porque siendo de_ todo punto imposible que el pueblo manifü~ste Sil voluntad, pues \n voluntnd es wia y el pueblo es un compueslo de muchas . voluntades difereu tes y coul rarias, se ha convenido en llamar acto soberano clcl piteblo á lo que res1..1lte de la mavor suma de voln11tades entre lus que tengan derecho á ma uifestnrse. Pero esta suma, en la que no entran las ' '<'lunt11des de las perstiuas que por sn sexo, por su edad ó por olrus exencio11es legales e~tón privadas del 1Jrecioso derecho, <1¡t~eda siemp,'.e reducid'.1 n una parte mímma del pa,s; parte a la cuul ::;e confiere, sin embargo, . la rnbcranía alrnoluta, J ¡;e entrega el absoluto dominio de la patria. De ma11era qne el sufrajio uuiversal no represe11ta siquiera el despotismo del mayor numero, pue es despotismo odioso, sino el de la IDélJOria de la minoria del p¡¡is, que es despoiismo brutal y faccioso. ¡Ah! es seguro que el despotismo uo O) Díscurs0 de Thiers cil11do por Taparcllli rn s 11 Exñmen cr1tiro del gobierno represenlatirn. en cu~o primer lomo ~e I rai:i. pro• fun<la y es1cnsa11Jc111c de es lu mate,in. ha podido elegir instrumento nias adecuasfo á sus miras inbunuHrns que esa fórrnula en que para muchos bebali• eones de nuestro tiempo se coutieue la quinta esencia de la libertad de! pueblo: la fórmula couocida con el nombre de sufragio ttníversal. ¿Cuando un poder de ios llamados absoliilos ha conseguido por · sí solo prescrnd1r de la Heligiou, de la moral, de las tradiciones sociules y políticas del país, hasta el punto de hacer que l!f.. mayoría de los ciudadanos s~ veu forwda á aceptar las imposiciones capri- - chosus ó interesada!! de uua exigua minoría, en cuyas manos se deposite la facultad omnimoda de tral'itornarlo todo? ¡,Cuándo uu Rey con su sola autoridad se ha atrevido .á desafiar ó ha desafiado cou éxito los i,,eutimientos generales de sos gobernados? Pues es• to, que es incapuz de hacer un roder absoluto, lo hacen siempre los pode• res nacidos del sufragio uuivcrsal. ¡,Por qué? La razon es obvia: porque e_l sufragio universal, fin~iéodose voz mía- . tibie del pueblo soberano, da • .una minoría iusiguificaate de individuos un poder tan absoluto como nunca lo tu- -vieron los Reye~ mas tiránicos de la tierra; y esa miuoría, gobernando en nombre del pueblo, le ofu!ca, haciéndole · creer ,que el es déspota , de si mismo, en lo cual consiste precisamente el summum de la libertad. Si el pueblo mauda ó cree que maud.t, ¿cómo ha de llamar lirania á sus propias determinaciones ó á _fos ~e s~~ representantes, que es lo mismo? b! pueblo, por medio del sufrngio, ha ele~ gido sus ministros; pues lo que estos ministros del pueblo hagan, <sea ó no ju11to, sea ó no arbitrario, . eso debe complir!!e en nombre de la libertad, No hay mas sino que los electores de estos ministros son la mayoría de la minoría del país, corno ya he dicho; de donde resulta que .~sa minoría iusiguificanta de ciuciad{ÍÍ10s se impone de una manera bárbara a la gran maJoría, que suele ser In parte mas déhil de la cociednd. Es decir, que el despotismo toma un caracter d0biemente odioso y cruel, porque se ejerce por el menor uúmero de individuos 11obre la debi'lidad de log que fotrnan el número mayor. Con-veugamo!I en que la fuerza brutn, mal vel ndn tras In libre pantalla del sufragio 110 puede hallnr mauern mas cruel de abusar <le su propio poderío. Así se comprende la rnzon de qne los Césares y dictadores que suelen 5alir del seuo del snfragio uninrsal, como remate forzoso de los tumultos· de las Asambleas, hijás de uquel sufragio lambien, sean tiranos iHsoportables,a c¡uienes el verdadero pueblo, esto es, los ciudadauos honr.ados y justos, concluyen por aniquilar como á los mas grandes enemigos de la patria. • Y es que la nutoridad que se de• riva de eso que se llama soborania nacional, es, como autoridad de caráctu puramente humano, la mas despótica de todasllas autoridades. ANUNCIOS. Se suplica á lo~ devotos de ht Virgen Santísima que con el título de Remedios se ha venerado por muchísimos años en el Hospital, se dignen acompañar á la procesion que el Stb~do pró" ximo 1 i !!aldrá de dicho establecimiesito á la Santa lgleiia Catedral, doau;le tie celebrará su novena y fi.esta el 26 del prcseute. Puno, Noviembre t 2 de 1872. El, Capellan. IMPRENTA DE MARIANO C. MAI\TtNH~ Calle de Arequi,tl N. • 17g._ .
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