I cido y ,un1...-.rc.·'l,1Hrmi.tid-0 creer qu~ no to'rcerán nunca las refutaciones, los gritos de alarma, ni las pro test-as ' de la justicia y del sentido co n. Lleguemos á suponer que . le ha hecho vacilar, y ue por un ruomento suspenda 6 retarde su mar- _ cha; esto no irnpedira que este poder viva, y mientras !,Xista será una perpetua amenaza contra la Iglesia, contra el Estado y con trá los intereses to<los. As1 pues,repito, se ha atacado el mal en sus manifestaciones externas, -y. se ha obrado bi~n; pero esto no basta: importa atacarlo en su causa. ¿D~ que 'serviría cortar las ramas de un árbol ponzoñoso, si se dejasen subsistentes el tronco y las raices? El médico que dice al enfermo: Vuestro estadu es grave, gravísimo, y (\B él Ruede resul Lar la muerle; que lo prtrnba hasta la evjdencia, y que se retira sin indicar la naturaleza del mal, la causa ni el remedio, este médico, p(')r mas· que fuese miembro _de todas las ac~demias, ~óctor de todas las tmiversidades, no alivia el est~do d_el paciente. 6Qué ma~ se . ha hecho? De la pluma de los mas ilm~tres escritores,· de los lábiós de los mas grandes ora~ores, han salido palabras de elocuente indignacion,que han impreso ardientes marcas en la frente de los ,hombres que trastornan hoy el órden social, · que, para llegar al fin que se han propuesto, atropellan las leyes divinas y humanas, y hacen sin pudor ,de la ingratit11d, de la hipocresía y de la vileza, sus auxiliares y cómplices. Esto, empero, es detenerse en la superficie ún penetrar en 'el fondo; es lom.ar el efecto por la causa, el instrumento por la mano que le dirija. La Revolucion lo mira sonrie;ndo y nos dice: «Descargais vuestros golpes en vano. En 1793, no era Maral, RobespiP,rre ni Babeuf; hoy no son Víctor Manuel, Garihaldi, Mazzini, Kossuth, ni ninguno de ,sus eomplices publicos 6 secretos. Eso..s .,hombres son ínis hijos~ mis soldados, pero no son yo. Estos homb,res · son manifestaciones pasajeras, y yo soy un estado permanente; son hechos, y yo soy un ·principio.>> Los hombres de la Revolucion han sido duramente tratados, y otra vez digo que se ha obrado bien; pero tambien repito, amigo mio, q' no basta. ¿Qué ha de hacerse pues? ¿\Cuál es el deber mas imperioso de los católicos en las circunstancias solemnes en que nos encon tramos'? Decidme: si viérais un dia á vuestros hijos, que ayer reboseban de salud, ponerse pálidosy eufermizos, ¿qué haríais? Sin duda alguna que investigaríais la causa de tan dolorosa trunsformacion. Esta seria vuestra primera ·idea, porque seria vuestro primer deber. Una vez sabida la causa del mal, atenderíais al remedio. El gran debflr de los católicos consiste en ·imitaros. Exami oen gravemente y sin preocupacion de ninguna clase, ante Dios y ante la LA IGLESIA PUNEÑA. hi:storia, cómo la Europa, tan cristiana en otro tiemno, ha abandonado su camino p~ra marchar al ~bismo, y cual es exactamente la c~_ Sil p~imera y siempre impulsiva· de aberracion tan funesta. Conocida esta causa, con viso e armar- . se de la voluntad inquebrantable de destruirla. - Bien sabeis que hubo una épor.a en la vida de Europa, en que, ape· sar del p.~cuclo original y de sus 1,'nevi·tables consecuenci"as, el orden social descansaba entero sobre el cristianismo. Ideas, leyes, insliluciones, artes, fi estas, lenguaje: el cristianismo lo penetraba todo con su espíritu, é imprimía á todo su sello divino. Esto, es un hecho. Cuantas posiciones ocupaba el cristiaoismo, ocupalas hoy un nue· vo soberano, .que reina en las ideas, en las leyes, en las instituciones, eu las artes, en las fi eslas y en el lenguaje. Esto, es otro hecho. ¿,Cual es la causa de este doble fenó_meno~ Y ante todo-¿quién es ese nuevo soberano, ese usurpador audaz 'que acosa al cristianismo sin dencanso, que' domica á la sociedad y que amenaza ahogarla, cortándole la resniracion de la fe? Si se niega a decir su nombre, por sus obras le conoceréis. Examinada de cerca, la Europa aétual, la Europa sobre que reina,no es luterana ni calvinista, no_ es protest.:rnte, hebrea, ni mahometana; es algo mas, ó si quereis, algo menos. Este mas 6 este menos ¿en qué consiste? El mismo se define por sus grandes caracteres. En los dias de la Iglesia naciente, Satanás reinaba plenamente sobre el mundo, y su reinado se resumía en una triple apoteósis. Apoteósis de 1.a razon. Carencia de creencias fijas; cor, tradicciones universales; igualdad de l0das las reEgiones ante la ley; admision de todos los diosl3s en el mismo Panteon; burlas perpétuas de la fé, de las costumbres y de las tradiciones de los antepasados. Apoteosis de la materia. Culto universal de los sen Lido3 por medio del lujo en el vestido, en la babitacion, en la comida, y en toda clase de placeres; de una civilizacion material muy avanzada, puesta al servicio de todas las concupiscencias; de la literatura y de la poesía, de los teatros y de las artes, q' cantaban, glorificaban, y reprodueian en mármol, en bronce , en estátuas 1 y en cuadros, todas las infamias de 1 los dioses y de los hombres, dándoles honrosa cabida en los palacios, en las plazas, en los jardines, en las casas particulares, en las paredes, en el techo, en el suelo, en todas partes. Apoteosis de la voluntad. Arriba, concentrado el poder temporal y el rspiritual en ün hombre que reinaba á impulso de sus caprichos, sin conocer freno en el cielo [Ji en lu ti erra. Ahajo, la adoracion. servil del .Di·vus bnperator. Por lo4l das partes saña con lra el cristianismo, proclarnador de los derechos de Dios y principio Je la libertad; saña contra el cristiano, servidor de Dios y apóstol de la libertaJ; saña contra el cristianismo y el cristiano, revelándose por la injuria, la calumnia, 'Y la saogre . Tal fue, en sus caracteres generales, el reiuado de Satanás sobre el m1.mdo geutíl, en los postreros dias de su existencia. Ved, amigo mio, estos caracteres uno á uno: estudiadlos, y decid si la historia de las naciones cristianas ofreée una sola epoca, excepJ tnando la nuestra, en que haya reaparecido, con sus grandes manifestaciones, esta triple apoleósis. Y ¿q,!]é es ello, sino el antiguo pa-- ganismo, restablecido en el mundo, al que para ser completo solo le fal- . ta la forma práctica? A menos de cerrar voluntariamente los ojos á la luz, es imposible engañarse: el usurpador á qujen hemos de combatir, es el mismo á quien halló el cristianismo naciente rey y diºos de este mundo~ y para nosotros, como para nuestros primeros padres, la verdadera lucha no es contra hombres de carne y huesos, sino contra las potencias del aire, contra los espíritus del mal, convertidos de nuevo en maestros de este mundo de tinieblas. Esto sentado, ¿cual es la naturaleza de la guerra que nos toca sostener? Sin sombra de duda, ha de ser una reaccion anti-pagana. Cualquiera otra seria ciega, estéril y desgraciada. La invasion del paganismo es universal, incesante, y la reaccion ha de ser universal é incesan le tambien. Esta es la grande, la única necesidad de nuestra época. La sociedad puede vivir ~in caminos de berro, sin telegrafos el~ctricos, sin diarios, sin cañones rayados, y hasta sin cámaras legislativas mudas ó parlantes, pero en el punto en que se encuentra, le es tau· necesaria una ri=iaccion anti-pagana como el pan con q' se alimenta y el aire con que respira. Para ella es, sin Pxageracion, cueslion de vida ó muerte. Falla saber ahora por qué misterio el antiguo Lirano de la humanidad, despÜes de mil años de su ex.- pulsion, se halle vivo y podnoso en el seno de las naciones cristianas. Este asunto será objeto de la carla ~gu~n~. · SEGCION OFICIAL. Repúblira Peruana.-Pr:efectura del Departamento de Puuo.-A 7 de Setiembre de 1872. Señor Provisor y Vicario General de la Diócesis. S. P. Nombrado por el Supremo Gobierno Prefecto de este Departamento, me be ~echo cargo en la fecha del mando de él, préYio el Juramento de Ley. Lo que comunico á US. para su conocien L& y de mas .fines. Dios guarde á US.-Miguel San Roman. -(Firmado.) República Peruana.-Vicaría General de la Diócesis.-A 9 de Setiembre de .1872. Al señor Coronel Prefecto del Departamento. S. C. P. He recibido el estimable oficio de · US. de 7 del presente, en el que se sirve participarme, que habiendo sido nombrado po~ el Supremo Gobierno Prefecto de este Departamento, con esa fecha se ha hecho cargo del maBdo y prestado el juramento de Ley. En contestacion', me es grato asegurarle que quedo enterado; y confiando en su Catolicidad y marcadas cualidades no puedo menos ' de esperar un feliz porvenir para nuestro Departamento. Dios guarde á US.-Mariano .R.amos. -(Firmado.) República Peruana.-Prefectura del Departamento de Puno.-A 9 de Setiembre de 1872. Señor Provisor y Vicario General de la Diócesis. r. S. P. El señoc Director de Rentas, en circular de 21 del mes próximo pasado, me'1.ice lo que sigüe: «Esta Direccion desea conocer del modo mas delallado que sea posible, los bienes nacionales disponibles 6 indebidamente en poder de particulares, que existan en cada una de las provincias de ese Departamento de su digno mando, con espresion de los pertenecientes á Iglesias, Municipalidades, Beneficencia é Iostruccion pública, para que en lo sucesivo queden perfectamente ·declarados. Tambien se servirá US. indicarme las nuevas industrias que po- •drian iniciarse y protejerse sin grandes inconvenientes en cada una de esas provincias, manifestando la especialidad á '}Ue sean llamadas por su topografia y producciones en cada uno de los tres reinos de la riaturaleza. Proponiéndose la actual adminislracion, corresponder á la confianza que ha merecido de la Nacion, cuenta para esto, con sus principales colaboradores, que son los· Prefectos, á _fin de fornen-lar el progreso del país 1~ mas que sea posible; y en especial, lo mas urgente de cada localidad, segun los datos que para esto adquiera de fas autoridades po1íLicas y municipales; y -4 con lo cu_a~ prestará US. un importante servrn10. Las con testaciones que á este respecto obtenga de los Subprefectos y Municipalidades, se servirá US. adjuntarlas, orijinales 6 eri cópia, acompañándolas con una instruceion general, 6 memoria del Departame.'1-
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