AÑO VI. ·ptJNQ, OC'fUBRK t 7 DE 187~. N. º 1.45. f lt- Jglcsitt f untñt\. PERIODICO SEMANAL. ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTICO DE LA DIOCESIS. LA .IGLESIA PUNEÑA. Octubre 17 de 187~. Una nunca desmentida esperiencia nos ha hecho ronoc~r, que la impiedad toma siempre por asieuto las .cabezas huecas, inteligencias torcidas, y mas que todo, cora:wnes depraliados. Buscando estos individuos, que mas que hombres son la personificacion de todos los vicios y la sin tésis de la estrama degradacion humana, un medio para acallar los gritos de la conciencia, de ese centinela infatigable del deber y la virtud, han querido poner en ~rmonia la razon con el corazon, inventando los absurdos mas groseros y . "las máximas que la recta y sana inteligencia se resiste á creer que · hayan podido salir de boca de un ser hecho á la imajen y semejanza de Dios, y que por grande que sea su degradacion debe recordar la santidad y pureza de su orijen. En los primeros tiempos, las h~rejias fueron inventadas para alimentar el orgullo, protejer la rebelion y profanar el inmaculado santuario de la Iglesia. _ Mas tarde, se buscó otros principios en que apoyar la prostitucion y se atacan los preceptos de Dios y la moral. Lutero,el digno proclaniador- del Protestantismo y el mas consecuente campeon de esta secta, necesitaba una verdad religiosa en que apoyar el horrendo crímen que nue_stra pluma se resiste á trazar, y enseñó que el celibato eclesiástico era una tiranía,una enseñanza contraria * la naturaleza; y habria sido mas consecuente, y nosotros seriamos defensores de su doctrina, s~ hubiera añadido que lo era á su naturaleza bestial, á sus inmundas tendencias al vicio, profundamente ijrraigado en .el corazon, . y que hahia formado en él una segunda naturaleza; s1, á su nat.uraléza,á la de su protector y cómplice Enrique 8.'º y a la de todos sus defensores se opone indudablemente; pero no á la del hombre moral, de _ aquel que mira mas allá del tiempo y que poniéndose sobre sus apetitos carnales se•eleva junto con las nobles tendencias de su esp-1.ritu. Lo própio ha. sucedido toda vez que ha xeaparecido entre nosotros una herejia ó una enseñanza contraria a la Iglésia, ella ha venido en apoyo de un vicio, de un crimen, de una ma- !la inclinacion. Las sociedades mo- .dernas, que precian de ilustradas, de progresistas y que creen ya estar á punto de sorprender los arcanos del infinito, y á Iue-r de estudiar los planetas, cometas y en general lodos los astros que pueblan el espacio, creen tener ojos para alcanzar á ver aun lo que pasa y existe tras la azulada boveda del firmamento, no se encuentran en mejor condiciori que las an liguas á este respecto. Las co.stumbres de la Roma pagana tienen su asiento preferente: en ellas, las doctrinas de los Arioz, Jausenios, Luteros, Calvinos etc., escritas con caracteres de oro y consignadas en libros lrijo3amente adornaaos, pueblan las bibliotecas de los hombres que se juzgan ilustrados;y esto por qué? porque hoy el corazon de los individuos, si no está m~s degradado, está en el mismo estado q' en otros tiempos. Y esta razon exacta y verdadera DOS servira para esplicar todos los monstruosos fenómenos que, traláudosa de Religi,Jn; se observan ~o nuestras sociedades. Cuando algun individuo trata de hablar sobre alguna materia,y mas, de escribir para ilustrar á una sociedad ,se esfuerza por adquirir conocimientos en ella, y al proponerse negar uno de los principios • establecidos procura que ellos sean ~slensos y profundos para no recibir un solemne rnentú; pero en tratándose de Religiou todos son escritores, el Dogmatismo es cualidad estensi.a.. va, tanto al sábio como al ignorante, al viejo como al niño de escuela ,al escritor de novelas como al agiolista redactor de periódico: la infatib.ilidad que riiegan al Romano . Pontífice, al Sacrosanto Concilio, la tienen todgs por asislencia espresa y directa de la impiedad; Lodos ·son compe,tenles en la materia para reformar, altc.rar y negar las enseñanzas di la Iglesia; y Ja causa de esto no es ni puede ser otra, que todos tienen ó son suseeptibles de vicios,y por lo mismo todos son competentes para ver el modo de atenuarlos, 6 si se quiere, hacerlos parecer como virtudes. En nuestro siguiente numero nos 1 propondremos poner de relieve la mouslruosidad_de los mas comunes principios defendidos por nuestros escritores yoradores públicos,no por cierto para en tablar polemica con ellos; sino para evitar qne infesten á las mazas con sus enseñanzas tan vacías de verdad como preñadas de corrupc1on. EE. +1$íiJW±ad NUESTR.~ SITUACION. (POR MONSEÑOR .GA.mm.) DEBERES. CART.-\ XH. ÁMIGO MIO: Hace algun tiempo, publicose un escrito que se proponía phr objeto legitimar el despojo del paLriwonio de San Pedro, ó l? que es mas insultante aun, no dej~r al Vicario de ·Jesucristo mas qut un cetro irrisorio. Por órgano fe su jefe, el mundo cristiano lo ~a declarado - «un mon umen lo insigne de hipocresía y un innoble ijido de contradicciones.» Así pues, valor intrínseco y valor exlrínsfco, ninguno. tiene; y sin embargq, aquel opusculo de ochenta págint,ts, puso á la Europa en conmociou, y ·creyeron ·deber refutarle mas de . doscientos escritores, franceses y extranjeros, seglares, presbíteros y obispos. ¡Tan gran efecto de una causa tan pequeña! ¡Sorpfeudente y misterioso escrito! Tambien vos, amigo mio, habréis observado y os habréis preguntado á vos mismo.1 cómo un escrito absurdo en sí mismo é inconcebible en otras épocas ha causado tal sensacjon; como es posible que el seo tido cristiano . parezca tan debilitado en Ehropa, que haya debido temerse la seduccion de un gran número, á no probar cuanto antes que la noche no es día. Muchos hombres, repito, _se lanzaron á esta empresa, y para ser ju·sto, he de decir, que la defensa sobrepujó al ataque. En el folleto se vio mas que , el folleto mismo: bajo la máscara del anonimo, se ha reco~ocido, no el autor, sea quien fuere, ni la idea personal de un hombre aislado, sino un poder temible contra el cual pareció nece- ·sario este gran aparato de fuerzas. Y no fué esto un error. Tomado al pié de la letra, el folleto ha ·sido refutado en todas las lenguas, y á los ojos de Europa está, si ~e quiere, demolido, pulv~rizado. ¿Sucede lo mismo con el poder oculto, del cual ha sido considerado como el programa y como un globo-correo? ¿Se ha dicho su naturaleza, su odgen, el secreto de -su fuerza, el medio de vencerle? Las frases elocuentes, los argumentos pereri torios dirigidos contra la hija, ¿han dado muerte á la ma -· dre? ¿tia han convertido, o á lo menos detenido en su carrera? Ved lo que sucede en Europa hace un ' año. ¿Han quitado de sus ojos parte de la venda que los cegaba? Aun este escaso resultado no pasa de ser muy dudoso. . ¿Que se ha hecho pues? Se ha probado, se ha demostrado hasta la evidencia de un a:x;ioma de geometría, que la _ independencia territorial de la San ta Sede es necesaria para el libre ejercicio de su autoridad espirita}; Que el gefe de doscientos mi~ llones de católicos, diseminados por todas parles del mundo, no pu&- de ser huésped, y ·menos aun pensionista ó vasallo , de un príncipe cualquiera; Que el poder temporal del Papa es el mas antiguo, el mas sagrado, el mas paternal, el mas útil, · el ,nas · legitimo de todos los poderes existentes; Que las leyes del Estado pontificio se oponen mucho menos á las mejoras y libertades verdaderas, que las de ciertos pa1.ses que se envanecen de marchar al frente de la civilizacion; Que violar el derecho de propiedad y de soberanía en la persona del Padre Santo, equivale a violarlo en la persona de todos l_os propie: tarios y de todos los soberanos; á conmover todos los tronos, á facililar el paso á la democracia,_realizando en un punto el sueño • anárquico que se propone realizar en,, todas partes; á cometer, por:fin, un acto de demencia y de felonía que lo pone todo en peligro, el orden social, mas aun que el órden religioso. Esto es, amigo mio, lo que .se ha probac\o sin réplica en las refulaci?- nes del folleto y de los demás escritos del mismo género. Era un deber practicarlo, y este deber se ha cumplido completa y noblemente. Los fuertes han cobrado nueva confianza en el temple de sus armas, los débiles han sido alentados, algunos desertores han vuelto quizás á las filas, y to1.os se han puesto mas y mas alerta. Pero ¿qué ha sido del poder contra el cual tanto se ha dicho? Suponiendo que lo necesitara, se le ha . confirmado en su modo de ver, demostrándole q' ha visLo bien; pues cuanto se le ha probado con tan vivos esfoerzus, él lo sabe, y lo sabe hace mucho tiempo y mejor · que nadie. Porque lo sabe, lo quiere con una voluntad que uo han tor-
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