La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

)> Lo q@ es solo nuestro soberano y >)Señor, hombres que blasfeman de '~todos las cosas que no saben, y se » P.erv-ierten como Léstias irraciona- )) les en aquellas cosas, que saben >> naturalmente, que contnmi'na,n los »festines, banqueteando sin rnbor, »apacentándose á s'i mismos; nnbes , >> sin agua , que llevan de acá para » allá los vientos; arboles de otoño, >> sin fruto, dos veces muertos, des- » arraigados. Ondas furiosas de la >) mar que arrojan las,espumas de su » abon\inacion; estrellas errantes, pa- » ralas que eslá reservada la terl'.l.- » p stad de las tinieblas eternas.» (L) €onsidéraoiones ian •sérias co'mo las que preceden nos impelen hoi, y que por la misericordia de míest1·0 ]~q, Dios podemos siquic1'a esc,ihiros, á exhorta ·ps cou el Apóstol San Pablo para que andeis con cautela ..... dreditnie1)do el tiempo, . porque los días !:On malos.» Vener.ahles mjeJnhros del c~pítulo Dioce3auo: en vuestra condicion de canónigos sois, cqmo lo indi~a. vuestro título, la regla, el modelo del Cler~; se<l pues lo que de- ~i s~ y lo que al in;,liLuiros co- . mo Vl;}GSLro pri~er Obispo os encar- .. gamos ,de una manera Lun especial: , dad btiefl ejemplo, manLenéd la con- . cordia entre vosotros, respetad y . obedeceq las disposiciones de la I- ' 'gle~·,. sea.~n ·una, pí\labra lo q: estais 1lamados á .s~r-el tipo del verdader-0 sacerdote culólico; .redimid •. 'él tfompo, esto es; trabajad por . · saµtificaros ~ dando á Dios la glo- .· ria <p1e, quizá por efecto de vuestra miseria, le habreis defraudado .en alguna ocasion. Los dias que atravesamos son pésimos; es preciso no hacerse ilusiones. Si mrnca ha sido aceptable la decepcion del alto cl~ro, hoi seria renu lada, y .con jusLicia1 como la _mas crasa de -las abominaciones. Los impios asechan el momento oportuno para dar ~ la Iglesia el gol pe de gracia, y ese momento ·10- proporcionaríais wsolr.os desde que dejárais ' de ser canónigos, es decir, la· norma y la r.eg]a .del clero. Vosotros los párrocos de Nuestra · Di~cesis, q' nos habeis dado pruebas tan irrefragahles de docilidad y de obediencia escuchando nuestra voz pastoral cuando os hemos llamado año por año á los santos ejerciós., y que habeis dado á nuestra alma una grata consolacion al obse~var vuestro arrepentimiento, vues~ tras lágrimas y vuestra sincera re~ solucion de vivir animados solo por el espíritu de Nuestro Señor ,J esuoristo; vosotros que en vuestra coodicion de cooperadores nuestros en el augusto ministerio de la cura de las almas, deheis ser por esto mismo los centinelas · avanzados en la easa de Isiael, de que nos habla el Profeta, vijilad por vuestra parle, á fin de q' no sea devorada la porcion del rebaµo que se os ~a confiado. Acordaos que debeis dar cuenta al J~ez ~upremo de las almas cuya direcmon se os encomend0. Sois _.¡,,, (-Í)-E. del ~póstol S. Judas v. 4, 10, 1 t, u y 13; LA IGLESIA JlUNEÑA. los depositarios del mas esquisito de los tesoros: hablamos de la sangre de NuesLro Señor Jesucristo, en cuya virLud únicamente podemos ser salvos: esa sangre ha sido el precio de nuestra redencion, valor verdaderamente inapreciabfo segun el lenguaje de San Pablo, y cuyo· .efecto en favor de las almas depende de vuestro celo parroquial. El Apóstol decía: ((habeis sido rescatados á gran precio, glorificad pues y dad t~stimonio en vuestro cuerpo del _Dios á quien adorais:,, como si dijera, portaos como cristianos puesto que sois por el bautjsmo hijos de NuesLro ,Señor Jesucristo; renunciad á la crápula y á la embriaguez, á las inmundicias de la sensualidad y á todos !os vicios que forman el cortejo de un corazon pagano .. Ahora bien, no ígnorais, car1úrnos hijos, que los llamados á tra- ' bajar para obteuer estos frutos en las almas son los sacerdotes y mui particulartnenLe los párrocos, corno ar.abamos de indicároslo. Tremendas son las amenazas que ha·ce nuestro huPn Dios á los paslores que descuidan sus deberes. Leed con alencion á Isaias, á Jeremías, y sobre Lodo á Exequiel. ¿Quién no se estremPce al escnehar las sentidas q1Jejas de esle ül Limo, cuando en nomñre de Dios decia.-c,Por tanto,· 1> pastores, oid palabra cYel Señor: >) Vivo yo, decia el Señor Dios, que » porque mis rebaños han sido pa- >> ra robo, y mjs ovejas para ser de- >J vo·radas por to<las las beslias del J> campo porque no había pastor; por- » que los pastores no buscaron mi >J grry, fino que los pastores se a- >> pacenla1,an á sí mismos y no daban >> pasto á mis ovejas. Por· tan lo, >J pastores, oid pal~bra del Señor: » EsLo dice el Señor Dios. Hé aquí >> yo mismo demandaré mi grey á » los pastores de la mano de ellos, n y los haré cesar, para que nunca >> mas bpacienten grey; ni los pas- » lores se apacienten á sí mismos, » y li~rare mi grey de ]a boca de >> ellos J y no les será mas á ellos pa- » ra copiida .» (2) El sentido de estas piabras es tan claro que no necesita comentarios, hoy menos que nunca cuando si todos los fieles deben t1ner presente esle consejo del Apóstql San Pablo- «mirad que an- » deis con cautela .... redimiendo n el tjimpo porque los dias son ma- »los,» los sacerdotes y los párrocos con especialidad deben llevarlo grabado en sus corazones. Recordareís q' al celebrai' nuestro SínodqDiocesano os hablábamos de la necesi8ad de fundar escuelas parroquiales, de llevar á cabo la inslitucion de los catecismos para la inslruccidn religiosa de los ñinos: de manteneros en la piedad, dando muestras de ella por ·vuestro celo pastoral y por vuestra aboegacion revelada en el desprendimiento de los bienes temporales. Entr~ otras cosas á este proposilo os decíamos, mas 6 menos lo siguiente: ((Verdad es que Nuestro Señor Jesucristo ha afirmado en su Evangelio, que todo (2)-Exequicl Cap. XXXIV, v. 7, 8, 9 y '10. el q1w fraba:fa es digno de su sustento.)) (1) Cierto, ciertísimo que San Pablo en su ep'istola primera á los de Corinto, aludiendo á sus sacerdotes, les decia: «¿No sabeis »que los que trabajan en el Santua- >i río, comen de lo que es del san- » tuario; y que los que sirven al )) Altar participan juntamP.nte del >> Al lar?» Pero tambien es verdad que estando de por medio la gloria de Dios debe seguirse el ejemplo de Pablo, cuando por no escandalizar á los judíos, recien convertidos, se abstenía de comer viandas, por olra parte lícitas en su uso. No deis pues preteslo á los impíos. Ellos se escandalizan (se entiende farisaicamente) porque los curas r.obran derechos de entierro, de malrimo11io, &, sin tener en cuenta la necesidad en que os hallais de sufragar á los gastos de vuestr~ subsistencia para prestar vuestros servicios como párrocos, mien ~ras que de su parte todo es poco para saciar su codicia; pero el hecho es que vuestra cemducta en c¡3s.os dados produce escándalo, y como Ministrus que sois de nuestro Divino Salvador conviene que c~dais de vuestro derecho, siquiera s~a por la alta esti·nia que ostentan k,acer de vuesflro carácter. sacerdo~al. Ya Nuestro Señor les tomar cuenta de su burla sarcástica é i digna. Por lo que respecta á yosotros, amados hijos, lodos los que componeis la Diócesis de Puno, atended y meditad. La atencion y la meditacion bao sido siempre, despues de la gracia de Nuestro Señor, los medios únicos salvadores del alma . Un Profeta decía: cela tierra está >> desolada con una gran des~lacion » porque no bai quien reflexione, » quien medite en el fondo de su )) corazon.» (2) Y así es, en efecto: los pueblos se dejan dominar, hoi mas que nunca, por las neced~des, mejor diríamos por~ las locuras de los que, sin mas títulos que su audacja, se proponen evangelizar, predicando una doctrina del todo contraria á la de Nuestro Señor Jesucristo: no se fijan en el anatema dos veces pronunciado contra los que profesan principios opuestos á los del Evangelio; DO reparan en el mal gravísimo que se hacen á sí mismos escuchando una enseñanza distinta de la que el Verbo del Pudre predicó en persona para la salud del muudo: y entonteciendo con esto á los pueblos, halagando sus pasiones, fornen tando sus miserias, basla el punto de pretender trasformarlas en virtudes, c-onsiguen, para vergüenza del cristianismo, arrastrar á pueblos teñidos con la sangre del Cor-· d_ero ~ las inmundas orjias de la prostituc10n pagana. Mucho os amamqs en el Señor para mirar con indiferencia la salud de vuestras almas, y por esto; porque no se nos oculta que puede haber entre vosotros algun Apostol de la mentira para extraviaros y cor- (J)-San .Mateo. Cap. 10. v. 10. (2)-Jercmía~ Cap. XII, v. 11. romperos, os_repetimos este consejo del Apóstol San Pablo. «Mirad q' . andeis con cautela .... redimiendo el tiempo, porque los días son malos.>> S1, los días son malos. Todo tiene su tiempo segun el Espíritu Santo: «hay tiempo de destruir y tieIJJpo (<de edificar. Tiempo de llorar y <<tiempo de reir. Tiempo de ornar y <<tiempo de aborrecer. Tiempo de c,g?erray tiempo de paz.)) (1) ¿Y qmén no vé, hijos carísimos, que nuestra época es de deslruccio.n, de llanto, de odio y de guerra? Se trata nada men os que de destruir la obra de vejn_Le siglos fundada por Nuestro Divrno Salvador:; el odio á la Iglesia se revela por la guerra encarnizada que se hace al sacerdocio, y los corazones católicos, á semejanza de las pocas mujeres que segui~n á Jesus por el camino del Calvario, lloran y lloran sin cesar en vista de tan horrible descepcion. Rodeados de tanta a1;1gustia, acordándonos d~ lo que apropósito de nuestra cita anterior dice el sáhio: <'.que hay tiempo de callar y hay tiempo de hablar,» os dirijimos la pa~abra creyéndola conveniente hoy, qmzá mas que nunca . Muchas veces os lo hemos dicho,y ahora creemos necesario repetirlo: la lectura de novelas es el medio mas eficáz q' emplea ~l espíritu de las tinieblas para seducir y trastornar lo~ corazones. En este escollo naufraga la incauta juventud de ambos sexos. Escuela tan infame es la q' prodace esposas infieles, hijos soMrbios y altivos, y padres sin corazon, que llevando 1a tea de la discordia al seno de las familias, incendia el hogar doméstico, preparando con esto un· cataclismo social. Hijos muy amados en Cristo ·Jesus, cuidad mucho de vuestras al- . mas, tened mucha vijilaneia~ á fin de conocer, como decia Nuestro Señor Jesucristo, a los falsos Profetas <<que se ac_ercan á vosotros con ves- «tidos de QVejas, pero que en su in- (<terior son Jobos rapaces.» No os mezcleis en con tiendas políticas, respetad á las autoridades constituidas porque así lo quiere Dioa; guardad la ley de Nuestro Seffor, sed verdaderos cristianos no solo en el nombre sino con vuestra conducta: que no se diga de vosotros cosa alguna que pueda degradar vuestra dignidad como católicos: amad á Jesus, teniend~ en cuenta que El os amo primero dando su vida por vosotros. As1 dareis gloria á la naciente Dió- ' cesis de Puno, y santificando nuestras almas consolareis el corazon harlo aflijido de vuestro padre y Pastor en Jesucris~o. Dada en nuestra residencia acci-- dental de Lima, fumada por vuestra mano, sellada con el sello de nuestras armas y refrendada por nuestro infrascrito Prosecretario de Cámara y Gobierno, á los 15 dias del mes Je Agosto, día de la Asun- (1)-Ecle:;iastcs. Cp. lll. V. 0 1.. 0 y siguientes.

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