La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

LA IGLESIA PUNEÑA. 4ii:líi¡¡¡¡¡¡¡¡iiiiiiiiii--------¡¡;;.;¡;;;¡¡;;¡¡;;¡;;;;;;,,_¡¡¡¡¡¡¡¡,·¡,¡¡¡· ¡;¡.;¡¡-·,¡¡¡-~¡¡¡;¡¡¡¡¡~·--·~•l2!~~c.,,m;.?.; . .,__. ¡¡;¡__.;;z;¡;.,;.;;,;¡;.;;;;¡,;¡¡:;_,;¡...,_¡;;;¡¡.;;;;;¡;¡¡¡¡,.¡¡;;;;;¡,¡.,¡¡;...;....,;;..;..;¡¡¡¡¡¡,¡;.,;¡¡;;¡;¡¡¡¡;¡,,;,.¡¡¡¡¡,;..,.;;;;.;¡¡.;¡¡¡;;¡¡;¡¡¡;;;.;;¡¡;;;;¡;¡¡;¡¡¡¡;¡¡.;;;aiiiiiíi;.,¡¡;¡¡¡;¡¡¡¡¡¡;¡;.¡¡¡¡;;;;;.;;;¡;¡iñEZi¡¡;¡¡-~~ ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ grandes époeas del bien, el mundo patriarcal y el mundo cristiano. Esto es la prueba en su naturaleza íntima, pero ¿qué será por lo que á nosotr0s 1oia la que se prepara? La fé, )a raz0n, las analogías de la historia nos dan todas la rnbmn respuesta. El porvenir reservado á la J~uropa es una catástrofe proporcionada al mal que es su causa y del cual será castigo. Política, filosofía, literatura, ~rtes, educacion, iudustria, baile, musica, todo lo ha invadido el mal bajo el uombre de luces y de civilizacion. Universal, invetel'ado, ha resistido á los remedios todos J llevando hoy á la faz del sol una mano sacrílega contra el Padre del mundo cristiauo, ha llegado á sus postreros límites. La sociedad en que está encarnado, que le ha hecho el alma de su alma, los huesos de sus huesos, la carne de su ·carne, ha firmado su sentencia de muerte. La catástrofé ha de ser su sepulcro ·y su suerte esta escrita en 1~ historia. Jamás se ha rejuvenecido una sociedad, y con mas razon u11 mundo. El cataclismo del diluvio no rejuveneció ar mundo antidiluviano, siuo que lo devoró; la invasion de Jos harbaros no regeneró al mundo romat10, sino que lo hizo desaparecer. Una inmensa ruina aparece en el primer término del cuadro; para verla no se necesita telescopio; la simple ~ista es bastante. Pero ¿qué veis detrás de las ruinas? Amigo mio, en un p~incipio os dije que Ja amistad os ciega, que habeis he.cho mal en dirigiros á mí, que no soy profeta ni hijo de profeta, y seria preciso ser uno ú otro para contestaros con seguridad. Lo que está por -venir e! el !ecreto · de Dio!, y al pretender sondearlo, entramos por necesidad en el dominio de Jo de!conocido. No espereis pues de mí profecía! ni cuasi-profecia&; únicamente puedo ofreceros meras conjeturas, y puesto que en ,ello estais empeilado, ahí escribo algunas. Ojalá que mientras esperamos uun luz mas clara, iluminen ellas un corto espacio de ese porvenir que será mal1ana presente, de ese porvenir fecundo en esperanzas para unos, en terrores para otros, en misterios para todos. Unll de estas cosas ha de suceder: el elemento católico que eu la Europa toda 1mbrevi virá á In catástrofe, bastará parn constituir por él solo un nuevo órden de cosas, y en este cabo la prueba irá seguida de la paz social y del triunfo de la Iglesia. Los ojos del hombre verán ento11ces el mas coasulador de Jos milagros. Cumplida por la Revolucion su obra destructora; - roto, incendiado, asesin11do, devastado cuanto debe de serlo; devorados sus hijos entre si, segu II es su cos lumbre, el temor será el principio de la sabiduría. l\ienos culpables que lns demás, las clast!s populare&, que á pesar de sus desórdenes y de su indiferencin han conservado los principios de la fé, se volverán hácia la Jglesia y tenderán il ella sus manos para ser salva:1. Aquella será la aurora de un uuevo din, y entonces se Yerá que la Provid~ncia no vacila jamás. Se couoccrá qu~ uo para ser desiertos recintos ni pura convertirse en lagares profo110s, se han reparado, engrandecido J lev11ntado tan gran numero de iglesias e11 el espacio de los últimoi.l cincuenta ai'ios. A todos los ojos aparecerá la r~1.0n de ser de tantos cuerpos religiosos, salidos como por milagro del seno de una sociedad pr0funtlamente corrompida; la actividad desconocida del celo c·atólico y de sus maravillosas creaciones se explicarán por RÍ mi~mas; se secará el nn1argo llanto de la Iglesia, y sus prolougados dolores serán compensados por goces maternales, mas vivos é intensos que todos los goces. l\Iaria justificará las esperanzas todas del mundo católico. Victoriosa uua vez mas de la inferoal serpiente, nos dirá por qué ha sido reservado á nuestro siglo y 110 á otro, aüadir á su corona el último y mas esplendente floron, y así se cumplirán en toda su plenitud, las maguíficas profecías del Antiguo y Nuevo Testamento, profecías, que, a juicio de muchos, no se han cumplido hasta aquí sino de una manera iocom pi eta. Entonces solo Dios será. grande en la ticrro; entonces su Cristo reinará desde el Oriente hasta el Ocaso, como Salomon en la plenitud de la paz; entonces no habrá m1,1s que un solo ,:prisco y un solo pastor: unu-m ovile et ·imus Pastor. O bien el elemento católico qne quedará en Europa será harto débil para formar por sí solo una sociedad nueva. En to u ces, si el Occidente no ha de str una tierra maldita y solitaria, como la Judea despues que vió pasar a Na!rncodonosor, una nueva sangre será infiltrada en las venas de sus escasos habitantes, y sucederá lo que decía Napoleon I. Salidos de no se sabe c}onde, conducidos por jefes improvisados, que la Providencia convierte en héroes, á quienes la historia llama A tila, Genserico ó Tamerlan, y que se dan a sí mismos el nombre de azote de Dios, de castigo de los reyes y de terror del mundo, los hijos del desierto, como sus antepésados, vendrán á doblar la frente bajo la mano del catolicismo. De este elemento cristiano nacerá una nueva Europa. Por siugular que parezca á primera vista esta solucion, no excitará la sonrisa de ningun hombre reflexivo. En Oriente, anuncianla misteriosos presentimientos; en Occideute trae preocupados hace ochenta atíos á los pensadores mas profundos. La falta de espacio me impide citaros pruebas de lo que voy dicie11do. · Así en una como en otra de sus partes, la alternativa que , he explicado, .. supone que la humanidad -dista mucho de haber cumplido sus destinos en la tierra; pero si se admite, como algunos cree~,. · que el fin de los tiempor, se acerca, hé aqní lo que nos espera. A pesar de la prúeba, la Europa no se converlirá; la Revolucion triunfante continuará extendiendo sus conquistas y· nfianzando su reino, y la descomposicion social, m11s profunda que en los días del Bajo Jmpcrio, acabará por hacer del mundo moderno un cadáver que se mueve. A fin de mantener en 11µ-regaciou a los elementos sociales, ' prontos A separarse y disolverse, pesará sobre el mundo, el despotismo rnas cruel que se lrnya visto. La guerra del hombre contra Dios tomará proporcio11es mas y mas generales, y esta guerra será dirijida por un 11ucvo imperio anticristiano, mas temible que cuantos le han precedido. · Si la hipótesis que sirve de base á mi raciociuio es ,·erdadera, este imperio ha salido ya de su cu1rn, y aquí. habeis de permitirme, amigo mio, exp!icaro~ mi peu~a mic11to. Sabe is que eslá en los de,.;t.inos <le la Iglesia tener siempre delante de sí por enemigo á un gran imperio, y In rnzon de ello se encuc11t.ra en la existencia de !ns dos ciudades, la del bien y la del urnl, nmbas imperecedcra8. .Al descender d1!1 Cenácu lo, la I¡:dcsia, ó la dudad dd bieu, halló nl imperio romano, contra el cual hubo de combatir por espacio de cinco ó seis si~los. Desplomado el imperio .romauo, el combate no cesó, y aun ~•ncir1n por el suelo los miembros ensangrentados <lel coloso, cuando en los confines del Oriente se elevaba un 1n1e, o imperio anticristiano, no menos extenso,, no menos cruel y duradero que el poderoso de los CPsares. ti Imperio de l\lahoma persigue á la Iglesia, y pelea con ella, al parecer r0n suerte indecisa, por espacio de mil dosc ientos al1os. Hoy se ajita en las convulsiones de la ugonía. Si es cierto que entramos en el periodo de las politreras lucuas, la .Iglesia, segun está divinamente profet12ado, ha de prepararse, y nosotros con ella, para nue-vos y terribles combates. Excepto quizás algunas treguns de corta duracion, y mas aparentes que reales, ]a guerra continuará eu todQS los puntos del globo, pues la Igl esia no cesará jamas de ser católica, haciéndose_ ~as y mas encarnizada basta l.a apanc1on de aquel que, personificándola, será la mas alta expresion del mal, el Antecristo por excelencia. Su reinado será la época de aquellas luchas formidables que po11drán en peligr3 hasta la salvnóon de los pre-- destinados, J como todas la s grauues épocas del mal, acabará por uua accion directa y soberana de Dios. Aquel ·á_quie•~ se ha <lado l_a 0¡11nipoten~ cia en el cielo y en la tierrn, vendra en auxilio de la verdad, y dcspues de matar al hombre del pecado eou el hlt- •I ito de su boca, se llevara consigo I a Iglesia, su esposa. á la regiou de la eterna paz. Así acabara el mundo. Sea lo que fuere de estas ·alternalivn!l, aparece incontestable qle eu medio de las dudas de lo pres nte y de las incertidumbres de lo por enir, pesan sobre los ctttólicos muy ii~ves obligaciones. De ellas os hablaré en mi carta siguiente. 1 SEGCION ñFICIAÍ. 1 CARTA PASTORA~. . ~os el llllr _ n . .Juan Amlno§io H 111,erta, ¡~or la g~•acia de Diofil y ene la ~aud.a Sede .-t.11ostóllca, &bis.pode Puno, etc. A nuestro Venerable 1Jean y Cabi·z_ do, d nuestros Párrocos y Sacerdotes, y á los P1:eles todos de nuestra Dü.1cesi"s--:-Salucl y paz en Nuestro Señor·Jesucrúto. Videte quomodo caute am- , _bu!eti.~ ••.. redimen/es ternvus, quoniam dies rnali s1111t. l\lirlld que andeis con cautela •... redimiendo el Liempo porque los dias son malos. (Er1sTOLA DE SAi-; PADLO A 1,0s FIELES IJE EFESO CAP.~-º v. HS-16.) CAR1snros EN Cmsto: Desden uestra separacion de vu~stro lado, motivada por una séria enfermedad, no hernós podido ol-vidaros un solo dia. De la sinceridad cle nuestros sen timien Lo3 es testigo Nueslro Señor Jesucristo. La tribulacion y la angustia nos han perseguido constantemente durante todo esle tiempo. Nuestro cuerpo se lrnllal1a ausen le pero nuestro espíritu ha estado siempre uuidb al vurslro por el vehemente deseo que· · hemos abrigado de vuestra verdadera dicha y prosperidad. Bien babriamos querido deciros alguna palabra de edifi.cacion en los días preciosos Je Adviento y de Cuaresma; con ociamos nuestro deber, y sin embargo por aquel en ton ces no nos fué posible . realizarlo; ahora que, gracias á la misericordia del Señor, ños hallamos un tanto restablecidos . del grave mal que nos acometió, O$ dirij'imos la palabra con . la misma sinceridad que, segun el testimonio de nuestra conciencia, os la hemos dirijido siempre para éxhortaros á que andeis eón cautela aprovechando el tiem_po que se os ha dado de vida con la práctica de las buenas obr<1s, teuiendo en consideracion que los días que atravezais son malos: Vi'dete quomodo caide ambuktú .... recli1nentes tempus, quoni'am dies mali' sunt.- ((Mirad que andeis con cautela.... redimiendo el tiempo porque los dias son malos.» Con efecto, hijos carísimos,. sabido es que ausentándose el Pastor de su rebaño las ovejas se h~llan expuestas á sufrir' e ravíos mil. Por mui indigno quesea el Pastor siem.. pre merece alguna consideracion, a1gun respeto vor parte de los que, o pretenden devorar el rebaño a guisa de lobos rapaces, ó intentan destrozarlo á manera de pastores mercenarios, y, hé aquí el peligro que corre una Diócesis toda vez que tiene que ausentarse de ella su Obispo. Lo sabíamos y algunas lá~Jrimas hemos derramado delante de Dios por la necesidad en que nos hallábamos de prolong~T nuestra separacion. ¡Qué tristes han sido nuest'ros días pasados lejos de vosotros, sin el consuelo de , escribiros siqui&- ra, de estimularos en nombre de Jesus á que mantuviérais grabada en vuestros corazones . su doctrina celestial! Dios conoee lo mucho que hémos· temido qtAe :surjieran entre vosotros las discordias que tuvieron lugar en Oorinto á la .separacion del Apóstol Pablo. Disco - días que le obligarou á escribir en este ·lenguaje sentidísimo: <ese me » ha sigáificado por los que son de >) CloP- que hai contiandas entre vos• )) otros. Y digo esto, .pQrq.ue cada » uno de vosotros, dice: Yo en ver- >) dad soy de Pablo; y yo de Apolo; >> pues yo de · Cefas; y yo de Cristo. )> ¿Está dividido Cristo?» (1).Ya lo veis, caósimos: el orgullo y la venida son siempre el patrimonio da ]os pobres hijos de Adan. La miseria humana uo reconoce dique· éuanflo le falla el freno de la autoridad qo-, se vé .precisada á tascar de .g-rado ó por fuerza, .Y he ahí uno de los peligros q' hemos temido respeóto de vosotros. Oreemos que a vuestros oi os sea j uslificadó este · temor teniendo e11 ClVm ta ]o ocurrido cuando nos foé preciso ir a,l Concilio Vaticano ]Jamados por nuestro s~ntísimo Padre. De otro lado "cuánto no abundan hoi los apóstoles de la impiedacl?-hombres sin fé y sin corazon, para quienes no hai mas vida que la presente, hombres que si lle...-an el nombre de cristianos e~ pnra escarnio del cristianisnlQ, y ij' si to,davia conservan · el apel~i<lo de católicos es para mengua de )a Iglesia en cuyo seno han sido ha_utizados; hombres que, para decirlo do una vez, empleando el lenguaje del Aposlol san Judas: (<Se han entrado >> disimulndnmente en el seno de los >> pueblos católicos con el objeto de >> cambiar la gracia de nuestro Dios » en luj n_ria, y de negar á Jesucris- (-1)- Epistola de San Pablo á los corintos. Cp, 1.0 Y. 11, 12 y 13.

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